Reservoir Dogs

23 Noviembre, 2005

Las energías renovables podrían abastecer 56 veces toda la demanda de electricidad de la península

Archivado en: Hiriendo (in)sensibilidades — mad @ 8:09 pm

El mayor recurso energético de España es el sol: con las tecnologías actuales se podría generar 45 veces la demanda de electricidad en 2050. La capacidad de generación de electricidad con fuentes renovables en el territorio peninsular español equivale a 56,42 veces la demanda de electricidad proyectada en 2050.

Esta es la principal conclusión del estudio “Renovables 2050: un informe sobre el potencial de las energías renovables en la España peninsular”, presentado hoy por Greenpeace simultáneamente en Madrid y Barcelona. La capacidad de generación renovable es tan elevada que se podría plantear incluso la posibilidad teórica de cubrir todas las demandas de energía, no sólo eléctrica, pues equivale a 10,36 veces la demanda peninsular de energía total proyectada en 2050.

“Somos un país rico en energías renovables, que son la forma más segura y limpia de garantizar el abastecimiento energético y cumplir el Protocolo de Kioto. Hay que aprovechar estos recursos y no seguir invirtiendo en centrales térmicas y nucleares que nos obligan a depender de energías sucias, caras e importadas”, ha declarado Juan López de Uralde, director de Greenpeace.

Según el estudio, los recursos renovables más abundantes son los asociados a la energía solar: con tecnologías solares disponibles hoy (termoeléctrica, fotovoltaica y chimenea solar) se podría generar electricidad equivalente a 45,3 veces la demanda eléctrica o a 8,32 veces la demanda energética total de la península en 2050, destacando la energía solar termoeléctrica, cuyo potencial de generación supone el 62,6% del total renovable.

“Nuestro mayor yacimiento energético es el sol, pero si queremos vivir verdaderamente en “el país del sol”, el Gobierno tiene que cambiar el papel absolutamente marginal que se le ha dado hasta ahora en las planificaciones energéticas a las distintas formas de aprovechar la energía solar”, ha declarado José Luis García Ortega, responsable de proyectos de la Campaña de Energía de Greenpeace.

Greenpeace pide una apuesta política decidida a favor de las energías renovables, con objetivos más ambiciosos y mayores recursos económicos, y en detrimento de las energías sucias. La abundancia de recursos renovables de nuestro país debería permitir abordar con confianza las próximas decisiones de política energética y climática: directiva de renovables, revisión de las primas, fiscalidad ecológica, etiquetado eléctrico, planificación energética, plan de cierre nuclear, Plan Nacional de Asignación de emisiones y nuevos objetivos de Kioto.

Según el estudio de Greenpeace, los recursos están ampliamente distribuidos en el territorio peninsular, por lo que existen infinitas opciones de configurar un mix de generación de electricidad totalmente renovable (utilizando sólo un 5,3% del territorio y excluyendo todas las zonas catalogadas bajo alguna figura de protección ambiental, lo que equivale al 28% del territorio), e incluso sería técnicamente viable abastecer completamente la demanda energética total con fuentes renovables. Hay varias tecnologías capaces de generar por sí solas una cantidad de electricidad superior a la demanda prevista en 2050: solar termoeléctrica (35 veces), eólica terrestre (8 veces), solar fotovoltaica con seguimiento (5 veces), chimenea solar (3 veces), fotovoltaica en edificios (2 veces), eólica marina (1,2 veces), energía de las olas (1,1 veces).

El elevadísimo potencial de las renovables contrasta con la timidez del Plan de Energías Renovables, recientemente aprobado por el Gobierno para llegar a cubrir con estas energías un 12% de la demanda española de energía primaria para 2010. Incluso en energía eólica, la mayor apuesta del actual plan, la potencia que sería posible instalar, tanto en tierra como en el mar, supera en 53 veces el actual objetivo del plan.

El informe ha sido realizado para Greenpeace por el Instituto de Investigaciones Tecnológicas (IIT) de la Universidad Pontificia Comillas, y es el primero del proyecto “Revolución Energética”.
El objetivo de este proyecto es averiguar si las renovables son suficientes para cubrir la demanda energética de la sociedad y verificar si es posible encontrar la solución al cambio climático mediante la sustitución completa de los combustibles fósiles por energías renovables, junto a un uso más eficiente de la energía.

La segunda parte, que se publicará el año próximo, se ocupará de calcular cuántas energías renovables se podrían integrar en el sistema eléctrico y cómo se podría componer un mix de generación 100% renovable que satisfaga toda la demanda de electricidad en el horizonte 2050.
— Greenpeace

10 Septiembre, 2005

Japón recorta la factura eléctrica casi un 1% gracias a un plan de reducción del uso del aire acondicionado

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Ahorro por la corbata

AGENCIAS / CARMEN JANÉ
TOKIO / BARCELONA

Más calor, pero más ecológicos. La iniciativa del Gobierno de Japón de aumentar la temperatura del aire acondicionado en las empresas para reducir las emisiones de CO2 y gastar menos ha reducido casi un 1% la factura eléctrica, el consumo de 240.000 hogares durante un mes. Además, ha enviado 27.000 toneladas menos de residuos a la atmósfera, según cálculos de la compañía Tokyo Electric Power.
La iniciativa medioambiental, destinada a contribuir a cumplir el protocolo mundial firmado precisamente en la ciudad japonesa de Kioto sobre el cambio climático, comportaba que miles de trabajadores aligeraran el tradicional traje oscuro quitándole la corbata y dejando la camisa con pantalones de algodón. Una revolución indumentaria en un país poco inclinado a los cambios de protocolo y que requirió que el primer ministro, Junichiro Koizumi, y todo su gabinete dieran ejemplo en sus apariciones públicas.

Venta de camisas
Cool Biz (negocios frescos), nombre del programa, ha hecho que un 45% de ejecutivos cambiaran su estilo indumentario este verano, según una encuesta de Hakuhodo Institute of Life and Living, y la venta de camisas, según los fabricantes, ha aumentado un 20%. La proporción entre los empleados, sin embargo, ha sido menor. Muchos no se atrevían a adoptar el nuevo uniforme si sus jefes no lo hacían, aun a riesgo de aparecer sudorosos, un gesto de mala educación en Japón, que se solventa con las omnipresentes toallitas de algodón que secan a los sofocados nipones continuamente. Al final del verano, la Japan Business Federation cifra que un 85% de empresas se han sumado a la iniciativa.
Y tiene su mérito porque Japón es un país con veranos muy húmedos. En Tokio, hacia el centro del país, la temperatura media del pasado julio fue de máximas de 28 grados y mínimas de 22, y de 31 y 24 en agosto, con altas tasas de humedad. Y aumenta cuando más al sur, justo donde se ubican las grandes zonas industriales. La recomendación era poner los aparatos de climatización a 28 grados, una temperatura que algunos analistas creían demasiado alta. Para soportarla, aconsejan pasar más tiempo en el exterior para evitar el contraste brusco de temperaturas.

Moda japonesa
La nueva moda también favorece los modelos de creadores japoneses como Issey Miyake o Yohji Yamamoto, que durante años han llenado las pasarelas europeas de sobriedad zen sin corbatas. El éxito de la iniciativa ya ha llevado al Gobierno japonés a plantearse prolongarla este invierno con temperaturas de 20 grados en las oficinas. Sería el Warm Biz (negocio cálido), con un estilismo basado en jerseis de cuello alto o sobre las camisas o con camisetas termales o chalecos. “Los más cuidadosos con su estilo siempre pueden optar por el cachemir”, dice Norihiro Fujito, ejecutivo de Mitsubishi Securities.

Noticia publicada en El Periódico de Catalunya

2 Marzo, 2005

Comercio de pieles de perros y gatos en la UE

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Eurodiputados y famosos piden a la Comisión que prohíba el comercio de pieles de perros y gatos en la UE

Bruselas, 1 de marzo de 2005. (EUROPA PRESS)

Un grupo de eurodiputados y famosos pidieron hoy al Ejecutivo comunitario que prohíba la producción, la importación y la venta de pieles de perros y gatos en la Unión Europea y denunciaron que en China, Tailandia y Filipinas se sacrifican más de 2 millones de animales al año para abastecer el mercado europeo.

En el acto, impulsado por el eurodiputado conservador escocés Struan Stevenson, participaron la mujer de Paul McCartney, Heather Mills, el director de la serie de televisión ‘Sexo en Nueva York’, Dennis Erdman, y el teclista del grupo ‘Yes’, Rick Wakeman.

"Es una barbaridad lo que está sucediendo y es repugnante que la industria de la moda compre esto porque saben que resulta más barato", dijo Mills al borde de las lágrimas, mientras mostraba un abrigo hecho con pieles de 42 cachorros alsacianos.

En la actualidad, tanto Estados Unidos como Australia han prohibido de manera unilateral el comercio de pieles y gatos. Tampoco está permitido en Bélgica, Dinamarca, Francia, Italia y Grecia, aunque la falta de controles aduaneros dentro de la UE hace que este tipo de exportaciones acaben llegado a todos los Estados miembros, y por ello los promotores de esta iniciativa piden que la prohibición se extienda al conjunto de los Veinticinco.

Stevenson explicó que en noviembre de 2003, la entonces ministra de Agricultura danesa y actual Comisaria, Mariann Fischer Boel, pidió una prohibición total del comercio de pieles de perros y gatos y recibió el apoyo de 13 de los 15 ministros, porque los otros dos estaban ausentes. Sin embargo, el entonces comisario de Salud y Protección de los Consumidores, David Byrne, dijo que el Ejecutivo comunitario no tenía base legal para imponer esta medida.

Los promotores de la iniciativa, liderados por la ‘Asociación Humana Internacional’ han pedido una opinión legal al gabinete británico donde trabaja la mujer del primer ministro Tony Blair, Cherie, que asegura que la Comisión Europea sí es competente para impulsar la prohibición. Además, un total de 346 eurodiputados firmaron en diciembre de 2003 una resolución de apoyo a la iniciativa.

"Todos esperamos que el nuevo comisario Markos Kypriano tenga en cuenta todos los puntos de vista y proponga una prohibición", dijo el eurodiputado Paulo Casaca, presidente del intergrupo del Parlamento Europeo sobre bienestar de los animales.

Noticia obtenida aquí

* * *

De la página de Bienestar Animal, en la sección Caza y Pieles - Europa:

INCLUSO PIELES DE PERROS Y GATOS

Así, para la confección de prendas de piel, muchos de ellas importadas de terceros países, son cruelmente sacrificados incluso animales de compañía como perros, gatos, hamsters, ardillas, koalas, lagartos, cocodrilos o serpientes, etc. Esas pieles de éstos últimos se utilizan preferentemente para confeccionar zapatos y correas de reloj.

El inmoral y cruel sacrificio de millones de animales se encuentra
encubierto tras nombres como los siguientes
:

* PERRO:  "Dogaskin", "Gae-wolf", "Sobaki", "Chacal Asiatico",
Gou-pee", " Kou-pi", "Gubi", "lobo de China", "Lobo asiatico", "Lommen Wolf", "Loup d’asie", "asiatic racoon dog", "zorro cosaco", "dogues du Chine", "Shakhon Nakhon"

*GATO DOMÉSTICO: "Cypenkatre", "Genotte", "Lipi", "Lyvenkatre", "gato salvaje", "Katzenfelle", "Goyangi", "gatomontes"

Ardilla: "Feh"
Mapache: "Marmotta"
Oso Koala: "Wombat"

De hecho, también cada año son matados 12 millones de serpientes para la "marroquinería de lujo".

SITUACIÓN EN EUROPA

Por vergonzoso que todo esto resulte, la Unión Europea (UE) no ha
prohibido aún la importación de pieles, incluso las cazadas con
‘trampas-cepo’ (leghold trap) en Estados Unidos, Canadá y Rusia, porque teme ser denunciada ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). Sin embargo, en las reglas de libre comercio de la OMC existe una cláusula excepcional que permite la restricción de cualquier tipo de artículo que violente la moral pública. Pero el miedo de la UE hace que cualquier europeo, cualquier español, pueda estar comprando, sin saberlo, pieles de perro, gato o hamster".

ANPBA lucha para conseguir que la normativa europea prohíba estas importaciones desde terceros países, mediante una campaña que incluye una revista monográfica titulada: "OMC, La Mayor Amenaza Actual para la Protección de los Animales".

9 Diciembre, 2004

La perra que me partió el corazón

Archivado en: Hiriendo (in)sensibilidades — mad @ 12:10 am

Hoy me he encontrado en un libro con una vieja fotografía que me ha recordado el día, hace unos meses, que una perra me partió el corazón. Aparece en ella el microbiólogo Jaume Ferrán (1852-1929), junto a cuatro hombres más, que le ayudaban en la tarea que estaba realizando. "El doctor Ferrán, durante la realización de unas pruebas de vacunación", reza el pie de la ilustración. No está fechada, pero es probable que date de los alrededores de 1888, cuando Ferrán estaba desarrollando el conocido como "método supraintensivo" de vacunación antirrábica, y que la fotografía se tomase en el Laboratorio Microbiológico Municipal de Barcelona, creado por iniciativa suya en 1887. Pero ni Ferrán ni sus colaboradores son, para mí, los protagonistas de la imagen, sino quienes les acompañaban: ocho perros, callejeros seguramente. Uno está tumbado, la boca amordazada, anestesiado en una pequeña y miserable "mesa de operaciones". Dos de los hombres lo sujetan, mientras que Ferrán le clava una aguja hipodérmica. De los siete perros restantes, uno, sentado de lateral, ignora a la cámara fotográfica, mientras que los otros seis la miran fijamente. Y la miran con una sorprendente dignidad, que no sirve, sin embargo, para ocultar la tristeza que inundaba sus ojos. "Sabemos lo que nos espera", parecen todavía decirnos en un diálogo a través del tiempo. "Somos desgraciados, pero no estúpidos. Comprendemos".

Sus miradas son las que me han recordado a esa perra a la que me refería. La perra que hace unos meses me partió el corazón. Estábamos paseando mi mujer y yo por un antiguo pinar resinero segoviano, hoy urbanizado en unos cientos de parcelas, y vimos a una perra, rechoncha y paticorta, perteneciente a la raza de los carlinos. Era joven, estaba preñada y muy desorientada. No se nos acercó, observándonos a distancia, temerosa. Pero no se encontraba lo suficientemente alejada como para que no pudiésemos ver sus ojos, su mirada, que delataba, como la de los perros de Ferrán, toda la tristeza del mundo, agravada porque en su caso no parecía haber conocido hasta entonces el desamparo. Se alejó sin saber hacia dónde ir. Como pueden suponer, no llevaba ningún collar. Cuando se comete una indignidad, hay que intentar ocultar cualquier prueba. Era, claro, una perra abandonada. Abandonada por alguno de los muchos miserables que constantemente llevan a cabo este tipo de fechorías.

Estas dolorosas imágenes y recuerdos que hoy me han golpeado, y que hubiera querido evitar, han activado mis pensamientos en otras direcciones, todas, eso sí, pertenecientes a un mismo dominio, el del maltrato que nuestra especie da a la naturaleza y a todo lo que hay en ella. Maltrato de todo tipo. Desde el abandono de animales a los que tal vez incluso se llegó a querer, a crueldades tan innecesarias como brutales del tipo de ahorcar galgos, despeñar burros o acosar y asesinar zorros y toros, como si no fuese suficiente carga moral el que seamos una especie básicamente carnívora, que se alimenta de millones y millones de animales, muchos, si no la mayoría, dotados de sistemas nerviosos y neurológicos altamente elaborados que les permiten comprender, sentir afectos, temor, dolor, alegría o pánico. El 23 de septiembre de 1977 se aprobó en Londres una humanitaria "Declaración universal de los derechos del animal", que más tarde sería ratificada por la Unesco y por la ONU. Entre sus 14 artículos hay algunos que quiero recordar hoy. "Ningún animal será sometido a malos tratos ni actos crueles". "El abandono de un animal es un acto cruel y degradante". "Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre". "Todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida".

Otro de los artículos de esa compasiva pero también racional declaración señala que: "Todo acto que implique la muerte de un gran número de animales salvajes es un genocidio, es decir, un crimen contra la especie. La contaminación y la destrucción del ambiente natural conducen al genocidio". Y es que, claro, el problema no se reduce a la crueldad de algunos individuos, sino a la de todos. Desgraciadamente, no podemos escudarnos en la responsabilidad de unos pocos. Todos somos responsables. Estamos destruyendo, sistemáticamente, la naturaleza. Son tantos los ejemplos que es imposible ofrecer una imagen realista de lo que está sucediendo. Compárense viejos -no tan viejos, de hecho- mapas con imágenes recientes obtenidas desde satélites del mar de Aral, en lo que hoy es Kazajistán y Uzbekistán, en Asia central, y se verá cómo ha cambiado: hoy es casi un sucio y raquítico charco. "Expertos" soviéticos diseñaron sistemas de irrigación para el cultivo del algodón en una escala y con unas técnicas tales que los ríos que alimentaban el mar de Aral no podían sostener. Las tormentas de arena han dejado su lugar a tormentas de sal procedentes de las ahora secas playas. En Kenia han surgido zonas desérticas debidas a la práctica de cultivos extensivos. Es bien sabido lo que está sucediendo con la Amazonia, pero menos lo que ocurre en otros lugares: la deforestación que se ha medido en la región del Amazonas es menos de un cuarto de la que se ha identificado en algunos bosques de Estados Unidos, y no olvidemos las que afectan a tantas y tantas otras regiones.

Los informes referentes a las especies que están en peligro de extinción raramente coinciden en sus estimaciones, pero ninguno es optimista. Durante el Congreso para la Conservación del Mundo que acaba de tener lugar en Bangkok se presentó un informe (cuya edición electrónica se puede consultar en Internet: 2004 IUCN Red List of Threatened Species. A Global Assesssment), en el que la Unión Mundial de la Conservación estima que 15.589 especies animales y vegetales están amenazadas de extinción en todo el planeta. Basándose en los datos que se conocen acerca de la desaparición de aves, mamíferos y anfibios durante los últimos cien años, se obtiene un ritmo de extinción para la actualidad que es entre 50 y 500 veces mayor que el ritmo de extinción que se deduce del registro fósil, esto es, el que tuvo lugar en el pasado. Como es evidente, se trata de una estimación muy conservadora, al haber tomado en cuenta únicamente unos pocos grupos de especies. En otras palabras, el ritmo al que están desapareciendo especies es mucho más elevado que el que se produce de manera natural. Y no sólo exterminamos especies conocidas, también otras pertenecientes al increíblemente extenso dominio de las desconocidas, porque hay que recordar que aunque hemos cartografiado y fotografiado prácticamente todos los rincones de la Tierra, nuestro conocimiento de la vida que alberga es todavía bastante primitivo. El número de especies de insectos o plantas esperando ser catalogadas y bautizadas es incalculable. Cuando era primera ministra de Noruega, Gro Harlem Brundtland expresó de forma maravillosa lo que está sucediendo: "La biblioteca de la vida está ardiendo, y ni siquiera conocemos los títulos de los libros". Todavía se descubren todos los años algunas especies de aves, e incluso de mamíferos. En 1990, por ejemplo, se descubrió un primate previamente desconocido, el tití león carinegro, en la isla de Superaqui, a sólo 65 kilómetros de São Paulo.

En nuestro país, el informe aludido identifica 155 especies amenazadas, entre ellas el águila imperial o el lince. Sabemos también de los peligros que acechan a otras especies, como al oso pardo de la cordillera cántabra, y que el 1 de noviembre pasado, en los Pirineos franceses, el disparo de un cazador acabó con la vida de la última osa autóctona de la zona, condenando así de hecho a la extinción a la subespecie a la que pertenecía. El cazador en cuestión no se habrá dado cuenta -en el dudoso caso de que tuviera el menor interés en darse cuenta de algo, más allá de satisfacer sus deseos y gustos-, pero se le puede considerar como un genocida. Si se prefiere, el último escalón de un grupo de genocidas, al que pertenece nuestra especie, pero genocida al fin y al cabo. No ignoro, por supuesto, que "genocidio" se suele definir, en términos antropomórficos, como "exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad", pero deberíamos extender su rango de aplicabilidad también a otras especies, como se hace en el artículo que antes cité de la "Declaración universal de los derechos del animal". ¿O es que la desaparición de especies debido a la acción de los cazadores y a nuestra despreocupación, cuando no ataque directo, con respecto a los hábitats en que viven, no constituye un exterminio o eliminación sistemática de un grupo por motivo de raza, en este caso, por pertenecer a una especie diferente a los humanos?

En un libro ejemplar tanto por sus contenidos y rigor científico como por su valor moral, La diversidad de la vida (1992), el entomólogo y naturalista estadounidense Edward Wilson escribió unas frases que no debemos olvidar, más aún en una época como la actual, en la que tantos mitos proliferan acerca de la recuperación de especies mediante clonación: "Un panda o una secuoya representan una magnitud de evolución que se da sólo raramente. Se requiere un golpe de suerte y un largo periodo de prueba, experimentación y fracaso. Una creación tal es parte de la historia profunda, y el planeta no tiene los medios, ni nosotros el tiempo, para verla repetida".

El cambio climático podría llevar a la extinción de un millón de especies de animales y plantas en los próximos cincuenta años; es decir, entre el 15% y el 37% de las especies de plantas y animales del planeta. Los magníficos osos polares son una de las víctimas anunciadas del aumento de temperatura global, que reducirá (ya lo está haciendo, de hecho) drásticamente las superficies polares.

Todavía hay quien se resiste a aceptar que el calentamiento global está con nosotros, pero lo está. Más que probablemente los patrones meteorológicos continuarán cambiando y los mares subiendo de nivel, de una forma siempre hacia lo peor, tanto durante nuestras propias vidas como durante las de, al menos, nuestros nietos. Y debíamos habernos dado cuenta -y actuado en consecuencia- hace mucho. Cuando el siglo XX iniciaba su andadura, eran muchos los que señalaban que los inviernos iban siendo cada vez más suaves. Algunos científicos del siglo XIX (como Tyndall o Arrhenius) ya habían comenzado a estudiar el efecto de la acción humana en el clima, y en 1938, un ingeniero llamado Guy Stewart Callendar pronunció una conferencia en Royal Meteorological Society de Londres en la que anunció que, efectivamente, se estaba produciendo un calentamiento global de la atmósfera de la Tierra, y que el motivo se encontraba no en la propia e incontrolable naturaleza, sino en la acción humana, más concretamente en la industria, que quemaba combustibles fósiles emitiendo millones de toneladas de dióxido de carbono. Su predicción no era, por supuesto, completamente fiable, pero se debería haber tomado en serio, y analizado seria y extensamente. Sesenta y siete años más tarde, y gracias a que finalmente Rusia lo ratificó, el 16 de febrero de 2005 entrará en vigor el Protocolo de Kioto, acordado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero como el CO2. Es, naturalmente, una buena noticia, pero no debemos engañarnos. Se trata esencialmente de reducir los ritmos de crecimiento en las emisiones: se espera que éstas continúen aumentando en los países de la OCDE hasta 2020, con aumentos aún mayores en el resto de los países. Además, un país capital, por la posición central que ocupa en las emisiones contaminantes, como es Estados Unidos, no ha firmado el Protocolo, ni parece que tenga intención de hacerlo. Bush y Kerry podían ser muy diferentes en importantes opciones políticas, pero al menos en un punto coincidían: ambos dejaron bien claro que Estados Unidos no firmaría, con ellos como presidente, el acuerdo firmado en Kioto. Por otra arte, no seamos cínicos y recordemos el obsceno espectáculo que representa el trapicheo de cuotas de emisión que países ricos compran a pobres. Las razones económicas se imponen a todas aquellas encaminadas a conservar la naturaleza en las mejores condiciones posibles para sus legítimos propietarios, nuestros hijos, nietos y todos los que vendrán después de ellos. Estamos negándoles no sólo sus derechos, sino algo mucho más valioso, una parte importante de su futuro.

Al pensar en todo esto, veo las caras de nuestros descendientes, de nuestros amados hijos, nietos o bisnietos, que tendrán que pagar la onerosa factura que nosotros no hemos querido asumir, y que sabrán de muchas especies animales o vegetales únicamente a través de los libros. Inadvertidamente, esas caras se transforman en los ojos de aquella perra que un día no lejano me partió el corazón. Y me acuerdo del canalla que la abandonó, al que, siento confesarlo, le deseo que se despierte todas las noches acosado por la triste y desamparada mirada de aquel animal que, acaso, una vez quiso. Pero lo peor de todo es que, de una forma u otra, todos somos él.

JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ RON

Miembro de la Real Academia Española y catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad Autónoma de Madrid

Publicado en EL PAÍS - Opinión - 05-12-2004

18 Noviembre, 2004

Greenpeace continuará su campaña en Vigo

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Playademenduina9

La organización sigue abierta al diálogo incluso con quienes ayer se manifestaron frente al MV Esperanza

jueves, 18 noviembre 2004 ESPAÑA/Madrid

Ante la violenta manifestación de armadores de ayer miércoles y ante la incompetencia de la Autoridad Portuaria que reconoce no poder garantizar la seguridad del barco MV Esperanza, Greenpeace ha decidido suspender todas las actividades con centros educativos y las jornadas de Puertas Abiertas. Sin embargo, Greenpeace mantendrá su agenda de trabajo en Vigo tal y como estaba previsto. La organización ecologista tenía planificadas visitas de centros educativos donde niños y niñas podían conocer el barco de Greenpeace por dentro y tenían preparada una exposición sobre la protección de los océanos. Los manifestantes de ayer quemaron parte de los paneles de la exposición. El sábado y el domingo, además, se iban a celebrar unas jornadas de Puertas Abiertas para la ciudadanía de Vigo que quisiera conocer de cerca el trabajo de defensa del medio ambiente de la organización. Las actividades giraban en torno a la defensa de las profundidades marinas, la única forma de garantizar la pesca para el mañana. La Autoridad Portuaria de Vigo prohibió a las doce de la mañana de ayer el paso de una veintena de periodistas a la rueda de prensa de Greenpeace a bordo del MV Esperanza. Sin embargo, a primera hora de la tarde los manifestantes entraron con suma facilidad. Ante estos hechos y la incapacidad de la Autoridad Portuaria de proteger el barco, Greenpeace ha decidido, por precaución, cancelar sus actividades educativas. El MV Esperanza continuará en el muelle transatlántico de Vigo para mantener la agenda de reuniones prevista con todos los sectores implicados. Greenpeace sigue abierta al diálogo incluso con quienes ayer se manifestaron de forma violenta. Lamentamos profundamente que los ciudadanos de Vigo se queden sin poder conocer el barco y la campaña internacional de protección de los océanos, tal y como estaba previsto. Pero Greenpeace no puede permitir que se ponga en peligro la seguridad tanto de los niños y niñas que iban a participar en las actividades educativas como de la ciudadanía, que estaba invitada a conocer el barco de la organización, ha afirmado María José Caballero, responsable de Océanos de Greenpeace.

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