Carlos
Ahí están, por orden de aparición: Drac, Luna, Marmota y Napoleón. Todas y cada una de esas cuatro criaturas son parte esencial de mi vida. Y lo son gracias a Carlos, nuestro veterinario, el suyo y el mío. Dos estaban desahuciados cuando los vió por primera vez, una era un cachorro malsano con varios virus de difícil curación y el otro un vejete abandonado y artrítico. Y a los cuatro, a cada uno de ellos, Carlos les cambió la vida. Y a mí y a los míos, que nos permitió poder seguir disfrutando de esos peludos deliciosos…
Carlos tuvo un infarto el sábado pasado. Sigue hospitalizado, le siguen haciendo pruebas. Es joven, es listo, es sabio. Sólo espero que él tenga la misma suerte que nosotros y dé con alguien que sepa, que quiera, que pueda cambiarle la vida. Que la suya vale mucho…
Collons, Carlos, posa’t bé!
