Reservoir Dogs

25 Enero, 2006

Acércate gordito, acércate

Archivado en: las criaturas de la Aurora — mad @ 8:52 pm

Valentina con su pata chula

Esa es Valentina. Tres semanas con la pata chula. Se escurrió de mi mano una mañana y salió volando por el salón. Tras un paseo aéreo por plantas y cuadros, aterrizó en el respaldo del trono de Napoleón, a medio palmo de su trufa siempre brillante. Acércate, gordito, acércate. Fracciones de segundo, cruce de cables reflejado en las incipientes cataratas del abuelo y como en las pelis de dibujos animados, con un rápido movimiento se abrió la boca del lobo y se cerró. Sólo se veía la punta de la cola, apenas una pluma asomaba del hocico. Un grito huracanado salió de mi boca: ¡No, Napoleón, suéltala! Y Valentina salió escupida y viva para sorpresa de todos.
El suceso dejó a Napoleón sumido en el desconcierto: el sueño de su vida se había hecho realidad, por fin había tenido a un emplumado entre sus dientes. Aún hoy, la mira en la jaula y no comprende qué pasó. Valentina, en cambio, farda de su aventura desde su columpio…
Acércate, gordito, acércate

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