Reservoir Dogs

25 Enero, 2006

Acércate gordito, acércate

Archivado en: las criaturas de la Aurora — mad @ 8:52 pm

Valentina con su pata chula

Esa es Valentina. Tres semanas con la pata chula. Se escurrió de mi mano una mañana y salió volando por el salón. Tras un paseo aéreo por plantas y cuadros, aterrizó en el respaldo del trono de Napoleón, a medio palmo de su trufa siempre brillante. Acércate, gordito, acércate. Fracciones de segundo, cruce de cables reflejado en las incipientes cataratas del abuelo y como en las pelis de dibujos animados, con un rápido movimiento se abrió la boca del lobo y se cerró. Sólo se veía la punta de la cola, apenas una pluma asomaba del hocico. Un grito huracanado salió de mi boca: ¡No, Napoleón, suéltala! Y Valentina salió escupida y viva para sorpresa de todos.
El suceso dejó a Napoleón sumido en el desconcierto: el sueño de su vida se había hecho realidad, por fin había tenido a un emplumado entre sus dientes. Aún hoy, la mira en la jaula y no comprende qué pasó. Valentina, en cambio, farda de su aventura desde su columpio…
Acércate, gordito, acércate

La señalización visual

Archivado en: Amores perros, especies protegidas — mad @ 12:23 pm

Tai Shan, el cachorro de panda del zoo de San Diego

La atracción que suscitan los rasgos de un bebé se debe a la activación de la zona de placer del cerebro

NATALIE ANGIER - Washington

EL PAÍS Suplemento Futuro- 25-01-2006
Si la mera imagen del cachorro de panda Tai Shan, que retoza ahora en el Zoo Nacional de Washington no es suficiente para hacer que nos derritamos, quizá el enamoramiento de los espectadores humanos lo consigan.

“¡Mírale! ¡Es monísimo!”.

“¡Es adorable! ¡Nunca he visto nada tan mono en mi vida!”.

Tai Shan tiene seis meses, pesa 11 kilogramos y es la primera cría de panda gigante viva que ha nacido en el zoo del Smithsonian. Y aunque los pandas adultos del zoo son desde hace mucho tiempo una de las principales atracciones turísticas de Washington, el estreno público del bebé en diciembre ha desatado un frenesí en la ciudad.

El verano pasado, una película sobre otro encanto blanquinegro, el pingüino emperador, se convirtió en uno de los documentales de mayor recaudación de todos los tiempos. Las ventas de coches pequeños y deliberadamente cucos como el Toyota Prius y el Mini Cooper se dispararon, mientras que las de los todoterrenos no tan monos quedaron estancadas. Hasta lo excesivamente grande puede resultar mono. El rostro recién reestrenado de King Kong posee el achatado atractivo de una muñeca, y su pasión por Naomi Watts parece un caso grave de amor adolescente: desgarrador y cuco.

Los científicos que estudian la evolución de la señalización visual han identificado una amplia variedad, todavía en expansión, de características y comportamientos que hacen que algo parezca mono: unos ojos brillantes, orientados al frente y situados a baja altura en una gran cara ovalada, unas voluminosas orejas redondas, unas extremidades blandas y un balanceo de lado a lado al andar, entre muchos otros. Los rasgos de lo cuco son los que indican juventud extrema, vulnerabilidad, inocuidad y necesidad, y prestarles una estrecha atención tiene mucho sentido darwiniano. Al pertenecer a una especie cuyos miembros más jóvenes son tan patéticamente inútiles que no pueden levantar la cabeza para mamar sin supervisión adulta, los seres humanos deben estar conectados para responder rápida y animosamente a cualquier signo de deseo infantil. Según los investigadores, el detector humano de monadas tiene el listón tan bajo que toma el control y considera mona casi cualquier cosa que se parezca remotamente a un bebé humano o una parte del mismo, de modo que acaba incluyendo a los jóvenes de casi todas las especies de mamíferos, pájaros de crespa cabeza como la grulla japonesa, las orugas de la mariposa tigre, un globo agitándose, una gran roca redonda apilada sobre otra más pequeña, o los dos puntos, el guión y el cierre de paréntesis tecleados sucesivamente. Cuanto mayor sea el número de rasgos monos que posea un animal u objeto, o cuanto más exageradas sean las señales, mayor será la reacción.

Lo cuco es distinto de lo bello, afirman los investigadores, y pone énfasis en lo redondeado en lugar de lo escultural, lo suave en lugar de lo refinado, lo torpe en lugar de lo rápido. La belleza suscita admiración y exige un pedestal; lo cuco genera afecto y pide un regazo. La belleza es inusual y brutal, arruinada por un solo grano. Lo mono es tópico y generoso, y se contenta en ocasiones con expeler una sensación acogedora.

Aunque digan que lo cuco posee raíces racionales, los científicos reconocen que no han hecho más que empezar a delinear sus sutilezas y su origen. Nuevos estudios indican que las imágenes monas estimulan los mismos centros cerebrales del placer que despiertan el sexo, una buena comida o drogas psicoactivas como la cocaína, lo cual podría explicar por qué todo el mundo luce una enorme sonrisa ante la jaula de un panda. A su vez, observa Denis Dutton, filósofo de arte de la Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda, la rapidez y generalización de la respuesta a lo mono hacen de ese impulso algo sospechoso. “Lo mono se abre camino por todos los estratos del significado y dice: ‘No nos preocupemos por las complejidades, limítate a quererme’”, afirma Dutton, que está escribiendo un libro sobre estética darwiniana. “De ahí es donde puede proceder la sensación de vulgaridad y de estar siendo manipulado o de ser tomado por imbécil, lo cual lleva a muchos a rechazar la lindeza como algo bajo o superficial”.

Los anunciantes y los diseñadores de productos siempre juegan con esos rasgos para aportar atractivo instantáneo a su mercancía, y mezclan y tontean con el vocabulario de lo cuco para mantener el mensaje fresco y atractivo. Ese ejercicio de evolución cultural orientado al mercado puede dar unos resultados extraños, aunque atrayentes, como esas muñecas repollo descaradamente feas, los Furby, la cara de higo de E.T. y las facciones de rana de Yoda. Aunque el Volkswagen Escarabajo original no era considerado lo bastante mono, la edición actualizada se hizo todavía más redonda y brillante. “El nuevo Escarabajo parece una cara sonriente”, afirma el especialista Miles Orvell (Universidad de Temple, Filadelfia). “A estas alturas, sus orígenes en el régimen hitleriano y su pretendida similitud con un casco alemán han quedado totalmente olvidados”.

Puede que los publicistas adapten sus estrategias para incitar al máximo a nuestro inherente radar de bebés, pero los bebés en sí, según los científicos evolutivos, no se desarrollaron para ser monos. Por el contrario, la mayoría de sus cualidades destacadas emanan de las exigencias de la anatomía y el cerebro humanos, y se tornan atractivas para el ojo de una posible niñera sólo porque los niños no sobrevivirían de otro modo.

La cabeza grande y redonda, los ojos mirando al frente, la nariz chata, la blandura y redondez de las formas, son características de una etapa precoz de desarrollo. Los movimientos de los bebés son notablemente torpes, ya que aprender a coordinar las numerosas series bilaterales de grandes y precisos grupos musculares del cuerpo requiere años de práctica. Al empezar a caminar, los niños realizan un continuo esfuerzo por encontrar el equilibrio entre el pie izquierdo y el derecho, de forma que sus andares consisten tanto en el movimiento lateral como en cualquier impulso hacia adelante.

El impulso del cuidador

Los investigadores que estudian a los animales queridos por la gente aprecian el impulso humano de cuidar cualquier cosa que se parezca, incluso remotamente, a un bebé. Pongamos por caso a los pingüinos. A algunas personas les entusiasman tanto esas criaturas, afirma Michel Gauthier-Clerc, investigador de pingüinos de Arles, (Francia), “que creen que los pingüinos son mamíferos y no aves”. Les encanta la postura erguida de esos animales, su divertido y pequeño esmoquin, su forma de balancearse al caminar. ¡Cuánto se parecen a un niño jugando a ponerse elegante!

La teoría de Gauthier-Clerc es que la aparente torpeza de los andares del pingüino no tiene nada que ver con la falta de maña o con un equilibrio incierto. Los pingüinos se balancean para ahorrar energía. Al caminar de lado a lado se queman menos calorías que avanzando hacia adelante, y para unos pájaros que ayunan durante meses y viven en un clima glacial, cada caloría cuenta. En cuanto al atuendo del pingüino, es el adecuado. La espalda negra le camufla mientras nada y la pechera blanca le protege de depredadores submarinos.

Otros investigadores están intentando extraer conclusiones de la forma de andar de los pingüinos para aplicarlas a los problemas de movilidad en humanos e incluso a los robots. “Deben de tener una elegante estrategia de movimientos para la estabilidad que no conocemos”, explica Max Kurz (Universidad de Houston, EE UU), que hace caminar a los pingüinos rey por una pasarela con el suelo sensible a la presión para diseccionar su locomoción. Más adelante pretende estudiar su forma de correr. Kurz reconoce que se divierte viendo moverse a los sujetos de su investigación “pero este trabajo es serio”, asegura.

14 Enero, 2006

La loba de Monforte de Lemos (Lugo)

Archivado en: Amores perros, especies protegidas — mad @ 1:20 pm

Un loba con su cría

Un lobo vivió una semana en pleno centro de Monforte
La Voz de Galicia, 10 de enero de 2006
(Firma: Miguel Cabana | Lugar: monforte)
Manuel Díaz, un joven vecino del barrio monfortino de Carude, descubrió con sorpresa a las nueve de la mañana del domingo a un lobo en la parte trasera de su piso. Alrededor de un pequeño corral cercado, donde Manuel cuida casi medio centenar de aves exóticas que son su gran pasión, merodeaba tranquilamente el impresionante cánido, de aspecto saludable y pelo brillante.

Desde un sendero de pescadores que discurre a lo largo del río Cabe por la trasera de las casas, el lobo entraba y salía de la finca vecina -la terraza del bar Capilla-, rondando el cercado de las aves. Dormía a unos cien metros del emblemático colegio de los Escolapios. Manuel, que no se podía creer que hubiese un lobo en el centro de la ciudad, le hizo fotos y hasta le depositó comida preparada para su perro, que el cánido vino a devorar a los pocos minutos. «Era un lobo precioso, visitándome en mi propia casa, y yo seguía sin poder creérmelo», dice.

Por las ventanas traseras del bar, varios clientes vieron al animal y creyeron que era un perro, pero luego se dejó ver tantas veces a lo largo de la mañana del domingo que despejó todas las dudas.

Manuel Díaz explicó que la anormal excitación de los perros de la zona por las noches durante la última semana, y las defecaciones del lobo encontradas por el Seprona, demuestran que habitó en la zona tranquilamente durante algunos días. Muestras de pelo recogidas en alambres de la finca también prueban a las claras que se trata de un ejemplar de lobo.

Un problema añadido para una especie de difícil conservación
La Voz de Galicia, 11 de enero de 2006
La escasez de alimento no sólo supone un importante escollo para la conservación del lobo, sino que puede incrementar en buena medida los problemas de los ganaderos, dice Pedro Alonso. El biólogo señala a este respecto que «a desaparición dos vertedoiros de despoxos animais obriga aos lobos a buscar fontes alternativas de alimentación e nas zonas onde non hai unha poboación suficientemente densa de corzos ou de porcos bravos, esta situación pode orixinar un maior número de ataques ás explotacións gandeiras, e por conseguinte unha conflitividade social que se suma aos problemas de conservación da especie».

La falta de alimentación también empuja a los lobos a atacar y devorar perros sueltos o a buscar comida en vertederos y zonas periurbanas o urbanas. Al parecer, fue por motivos de este tipo que un lobo llegó a internarse en días pasados en el área urbana de Monforte.

Esta situación ha venido a agravar un poco más la ya complicada situación del lobo, cuyas poblaciones en Galicia muestran una constante tendencia a reducirse cada vez más. En opinión del investigador, no se puede aplicar una fórmula única para solucionar este problema. «É unha cuestión moi complexa na que entran moitos factores e que presenta moitas variantes diferentes en cada zona pero, en xeral, creo que habería que tomar medidas para reforzar as poboacións de corzo e xabaril e para reducir a accesibilidade dos lobos ás explotacións gandeiras, por exemplo concedendo subvencións para pechar as fincas e para adquirir cans de garda», opina Alonso.

Otra posibilidad que el biólogo considera muy interesante es la de aumentar la población de caballos silvestres creando manadas de propiedad pública. «Penso que sería positivo establecer greas de cabalos totalmente salvaxes nas zonas que se consideren aptas. Por unha parte proporcionaríase unha fonte de alimento ás manadas de lobos e por outra reduciríase o risco de incendios, porque os cabalos limpan a maleza do monte con moita eficacia», comenta.

La loba es capturada
El Correo Gallego, 14 de enero de 2006
Desde el pasado martes un lobo merodeaba a sus anchas por las calles de Monforte, confundido con un perro pastor alemán asilvestrado.

El cánido fue visto por primera vez el martes pasado en el entorno de un colegio monfortino. Alertada la guardia de Medio Ambiente comenzó la busqueda del animal que, finalmente, fue localizado ayer en un inmueble abandonado en el número 53 de la calle Reboredo, según informó el gabinete de la Consellería de Medio Ambiente.

Un equipo de tres biólogos y un veterinario anestesiaron al lobo y procedieron a su captura sin mayores problemas.

Según los datos facilitados por Medio Ambiente se trataba de una loba, un cachorro de menos de un año, del que se desconoce su procedencia. No se descarta que estuviese en cautividad y fuese abandonado, dado que en el entorno de Lemos no es habitual la presencia de estos cánidos.

La loba urbanita fue trasladada al centro de recuperación animal de O Veral, perteneciente a la Xunta, donde se le harán las pruebas pertinentes y se recuperará para ponerla en libertad.

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¡Buena suerte, compañera!