Las alas de la ciudad
ANTONIO MADRIDEJOS
BARCELONA
Si una persona con experiencia en contar e identificar aves recorre tres kilómetros en línea recta por Barcelona, sin mirar para atrás y durante unos 90 minutos, avistará una media de 485 ejemplares en primavera y 334 en invierno. Si escoge un recorrido semiforestal –por ejemplo, Montjuïc o cerca-
nías de Collserola–, las densidades serán incluso superiores, pero en prácticamente todos los recorridos se alcanzarán cifras superiores al promedio de Catalunya, según pone de relieve un novedoso programa puesto en marcha por la Universitat de Barcelona (UB) y el Institut Català d’Ornitologia (ICO). Las palomas, claro está, son un elemento distorsionador.
La abundancia de comida artificial y basura, el clima atemperado –lo resisten las aves tropicales–, la proximidad del mar y la estructura urbana, con numerosos rincones donde instalar un nido, hacen de Barcelona una ciudad con una sorprendente densidad de aves y una apreciable variedad, destacan los coordinadores del trabajo, Xavier Ferrer (UB) y Sergi Herrando (ICO).
Las palomas son las reinas aladas de la ciudad, con una densidad espectacular, pero también destaca la abundancia de vencejos, cotorras, gorriones, gaviotas, verdecillos, mirlos, urracas y otras muchas especies desconocidas para la mayoría de los barceloneses. En total, al menos 200 aves diferentes se pueden observar a lo largo del año en la ciudad, sean sedentarias, invernantes o nidificantes, aunque en un recorrido típico de tres kilómetros la media habitual es observar 21 o 22 especies.
Estudiar la evolución
El trabajo, el primer intento de censo de toda la avifauna barcelonesa, fue un encargo del área de Medio Ambiente del ayuntamiento, dirigida por la concejala Imma Mayol, dentro de los trabajos de la Agenda 21 local. ""Se trata de realizar el seguimiento varios años para poder ver si la situación mejora o empeora", explica Ferrer. Los próximos estudios seguirán el mismo modelo.
El sistema de conteo por recorridos, llamado SOCC (Seguiment d’Ocells Comuns a Catalunya), es una herramienta "de bajo coste y muy representativa", insiste Herrando. Para fomentar la variedad, en Barcelona se escogieron seis itinerarios de tres kilómetros que recorrían todos los distritos. Y se realizaron por duplicado en primavera –la época de cría– y en invierno. "Si ahora se mira al cielo, se pueden observar muchos vencejos, que no deben confundirse con las golondrinas, pero luego no hay en invierno", explica el experto del ICO. En cambio, petirrojos y otras muchas aves nos visitan en invierno. "Barcelona desempeña un papel muy importante como refugio invernal, pues hay incluso más especies que en primavera", destaca Ferrer.
Los itinerarios arrojaron resultados similares, con las omnipresentes palomas en cabeza, pero todos ofrecieron alguna particularidad. En el recorrido por el paseo de Sant Joan abundaron las cotorras; en Montjuïc hubo tantos gorriones como palomas, en Can Dragó destacaron como curiosidad los vencejos reales, mientras que en Poblenou-Ronda Litoral menudearon los mirlos. El recorrido con menor diversidad y densidad fue el de la Diagonal (paseo de Gràcia-Pedralbes).
La abundancia de palomas es espectacular. Los técnicos de la UB y el ICO contaron 705 ejemplares en el itinerario del paseo de Sant Joan (primavera), mientras que en Can Dragó se llegó a 530 (invierno). En cuanto a especies amenazadas, al menos tres (grajilla, garza real y garceta, posiblemente a partir del núcleo de la Ciutadella) pudieron observarse con cierta asiduidad. En cambio, en Barcelona faltaron casi por completo las granívoras y otras aves ligadas a cultivos.
Una sorpresa es la abundancia de aves tropicales, aunque en su detección desempeña un papel fundamental su color vistoso y su canto atronador. Las dos especies de cotorra, que empezaron a colonizar la ciudad hace apenas 30 años, ya se han encaramado a las primeras posiciones, pero también es posible ver en libertad loros del Senegal, periquitos y aratingas.
Noticia publicada en El Periódico de Catalunya, ayer 9 de junio
Ver el cuadro de especies más comunes aquí:
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Junio 10th, 2005 at 6:29 pm
Pues a ese de la foto yo juraría que lo conozco… :-/
Creo que ya he dicho alguna vez por aquí que ese trabajo de contar seres emplumados me gusta y que me parece maravilloso que se haga. Y si no lo he dicho antes lo digo ahora.
Junio 22nd, 2005 at 6:54 pm
Desde la ventana de mi casa, en el centro de Murcia, durante este invierno he visto desde los omnipreentes gorriones, a petirrojos, mirlos, currucas capirotadas, mosquiteros, tórtolas turcas, colirrojos tizones…
están ahí, nuestros pequeños vecinos, con sus propias actividades y preocupaciones, ritmos de vida…
Son una alegría para aquellos que los conocemos, y que nos despiertan una sonrisa cuando tímidamente se posan frente a nuestra ventana con sus cantos, colores y sus pequeñas vidas a cuestas.