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	<title>La Muralla &#187; Historias</title>
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		<title>Conto</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Feb 2006 18:53:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>muralla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>

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		<description><![CDATA[En una tarde de frío y nostalgias, hojeo un viejo regalo.
Es el número 71 de la Revista Nós, datada en Ourense, o 15 de Outono de 1929.
En ella se da cuenta de la muerte del galleguista Antón Lousada Diéguez y se publican algunas de sus páginas inéditas.

Una de ellas es ésta, que lleva por título,
Un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En una tarde de frío y nostalgias, hojeo un viejo regalo.</p>
<p>Es el número 71 de la Revista <strong>Nós</strong>, datada en Ourense, o 15 de Outono de 1929.</p>
<p>En ella se da cuenta de la muerte del galleguista <strong><a href="http://gl.wikipedia.org/wiki/Ant%C3%B3n_Lousada_Di%C3%A9guez">Antón Lousada Diéguez</a> </strong>y se publican algunas de sus páginas inéditas.</p>
<p><img src="http://sociedadpajaril.net/muralla/wp-content/imagenes/File0189.jpg " alt="" /></p>
<p>Una de ellas es ésta, que lleva por título,</p>
<p><strong>Un conto.</strong>	</p>
<li>Boteime a camiñar pol-o ceo, brincando d’estrela en estrela, correndo pol-as estradas d’a lúa e dos ensoños.
<p>Respiraba n’o aire da Terra. Un amigo díxome qu’estaba cabeza a abaixo c’un pé n’ó Pegaso  y-outro no Cisne e c’os beizos y-os ollos n’un anaco d’Europa.</p>
<p>Seguín brincando d’estrela en estrela. Caín n’un cometa que me serviu de skis por algún tempo.</p>
<p>Sentinme liberado. Cheguei a comprender que o mais grande movimento é a profunda e infinida quietude.</p>
<p>Os meus pés foron trazando a mais longa estrada qu’un xenial inxenieiro pudo maxinar. Mais eu seguía respirando o aire da Terra, y-os meus ollos aínda vían a nosa paisaxe y -as mulleres y –as nosas miserias&#8230;</p>
<p> Aínda oía falar ós faladores e sentía nos beizos o aire das cidades&#8230; Petaba o meu alento na miseria.</p>
<p>Bulín moito mais, fixen c’o meu camiñar unha infinita órbita, brinquei por riba da Águia e de Sirio&#8230; Cheguei a cansar&#8230; Tiña razón o meu amigo.</p>
<p>A miña cabeza estaba na Terra, sempre na Terra, y–era o inconmovibel centro d’a órbita qu’eu fixera.</p>
<p>Eu era un home e nin as estrelas, nin os cometas podían arrincar a miña testa da Terra pra leval-a ó Ceo. Para bicar ó Ceo e respirar no cumio era preciso que os meus pés se asentasen na Terra e que camiñase moito pol-o mundo. </li>
<ol>
<li><em>Me eché a andar por el cielo, brincando de estrella en estrella, corriendo por las carreteras de la luna y de los ensueños.
<p>Respiraba en el aire de la Tierra. Un amigo me dijo que estaba cabeza abajo con un pie en Pegaso y el otro en Cisne y con los labios y los ojos en un rincón de Europa.</p>
<p>Seguí brincando de estrella en estrella. Caí en un cometa que me sirvió de skis por algún tiempo.</p>
<p>Me sentí liberado. Llegué a comprender que el mayor movimiento es la profunda  e infinita quietud.</p>
<p>Mis pies fueron trazando la más larga carretera que un genial ingeniero pudo imaginar.</p>
<p>Pero yo seguía respirando el aire de la Tierra, mis ojos aún veían nuestro paisaje, sus mujeres y nuestras miserias&#8230; Todavía oía hablar a los charlatanes y sentía en los labios el aire de las ciudades&#8230; Chocaba mi aliento en la miseria.</p>
<p>Me moví mucho más, tracé con mi caminar una órbita infinita, brinqué por encima de Águila y Sirio&#8230; Me cansé&#8230; Tenía razón mi amigo.</p>
<p>Mi cabeza estaba en la Tierra, siempre en la Tierra, y era el inconmovible  centro de la órbita descrita.</p>
<p>Yo era un hombre y ni las estrellas, ni los cometas podían arrancar mi cabeza de la Tierra para llevarla al Cielo.</p>
<p>Para besar el Cielo y respirar en la cumbre era preciso que mis pies se asentasen en la Tierra y que caminase mucho por el mundo.</em></li>
</ol>
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		<title>O cruceiro da carballeira</title>
		<link>http://sociedadpajaril.net/muralla/2005/11/02/o-cruceiro-da-carballeira/</link>
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		<pubDate>Wed, 02 Nov 2005 21:00:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>muralla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>

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		<description><![CDATA[
Siempre que se acercaba a aquel lugar sentía en su alma todo el embrujo y el misterio que a lo largo de su vida había oído contar que le rodeaba.
Un cruce de caminos, en las cuatro direcciones de los vientos, había marcado su origen.
En sus raices de piedra se asentaban y dormían el sueño eterno [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://sociedadpajaril.net/muralla/wp-content/imagenes/ocruceirodacarballeira.jpg " alt="o cruceiro da carballeira de Castelao" /><br />
Siempre que se acercaba a aquel lugar sentía en su alma todo el embrujo y el misterio que a lo largo de su vida había oído contar que le rodeaba.</p>
<p>Un cruce de caminos, en las cuatro direcciones de los vientos, había marcado su origen.</p>
<p>En sus raices de piedra se asentaban y dormían el sueño eterno algún que otro cadáver de suicida y seres muertos antes de nacer.<br />
Personajes todos ellos que la santa madre  iglesia creyó no merecían descansar en el camposanto.</p>
<p>La frondosidad de los carballos que le rodeaban tamizaba la luz y la filtraba como de una catedral gótica se tratara.<br />
La humedad inundaba el aire de olores penetrantes y distintos, entre los que predominaba el de los helechos mezclado con el de la tierra húmeda, generosa y avara a un tiempo.</p>
<p>Le gustaba sentarse en el banco de piedra y contemplar aquella hermosísima obra maestra salida de las manos anónimas de  un viejo cantero.</p>
<p>A un lado, un Cristo crucificado con una reverencial cara de dolor, le mira implorante, mientras al otro, una hermosa Piedad sostiene en su regazo el dolor del Hijo en todo su desamparo.</p>
<p>Hasta aquí, nada nuevo, nada extraordinario, lo distingue de los miles y  miles de cruceiros que pueblan tierras gallegas;  sin embargo ella se siente atraída por aquel en especial y aún tiene que descubrir el por qué.</p>
<p>Hoy, día de difuntos, llegó hasta allí cargada con un ramo de crisantemos  recién cogidos de la huerta que aún cultiva la abuela.<br />
Son un viejo presente que, desde que tiene memoria, vio como los suyos depositaban a los pies de la piedra, en recuerdo a los seres olvidados que allí duermen.</p>
<p>A lo largo de su vida escuchó muchas historias y  leyendas en torno a aquel lugar, pero, no obstante, el miedo nunca anidó en su corazón, quizás porque allí nunca se sintió sola.<br />
 Siempre se notó protegida y acompañada por algo etéreo y especial al que nunca supo ponerle nombre.</p>
<p>Depositó las flores en el suelo y una brisa suave como el revuelo de unas mariposas le rozó la cara.<br />
Fue algo tan suave y tierno que le hizo sonreir. </p>
<p>Se sorprendió al notar el bailoteo de las hojas de los árboles que brillaron por un momento como si en cada una de ellas se hubiera encendido una luciérnaga. </p>
<p>Se movieron las ramas agitadas por invisibles manos y produjeron un eco de risas infantiles que se extendió por todo el bosque.</p>
<p>En la lejanía, docenas de  campanas repicaron a gloria y sobre el claro del cruceiro una nube descargó un  orballo que llenó de gotas de rocío el ramo de crisantemos.</p>
<p>Pasó las manos por el pelo y recogió de él minúsculas gotas como diamantes que, con inmenso placer, extendió por su cara. </p>
<p>Volvió a sonreir. Miró el cruceiro con ojos nuevos  y sintió en toda su piel aquel regalo.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Baile y jadeo  (Juego de Bito)</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Oct 2005 14:55:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>muralla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>

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		<description><![CDATA[
(S. Andrés de Teixido, a donde, según la leyenda, va de muerto el que no fue de vivo)
Silba el viento entre los árboles y la lluvia azota sus ramas con furia desalmada.
Una nube negra de tormenta iracunda tapa la luna y protege las sombras alargadas.
Tronchan los helechos furias desatadas que galopan el bosque invadiendo la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://sociedadpajaril.net/muralla/wp-content/imagenes/S.AndrsTeixido035.JPG " alt="S Andrés de Teixido" /><em><br />
(S. Andrés de Teixido, a donde, según la leyenda, va de muerto el que no fue de vivo)</em></p>
<p>Silba el viento entre los árboles y la lluvia azota sus ramas con furia desalmada.</p>
<p>Una nube negra de tormenta iracunda tapa la luna y protege las sombras alargadas.</p>
<p>Tronchan los helechos furias desatadas que galopan el bosque invadiendo la calma.</p>
<p>En medio de la noche muge una vaca. Su gemido rueda acantilados y se ahoga en la playa. </p>
<p>Decenas de caballos trotan las veredas y en torno al cruceiro danzan un <strong>baile</strong> tenebroso y aciago. </p>
<p>Sus relinchos, en <strong>jadeo</strong> cansado, son los únicos salmos que invaden  la tierra implorando un final.</p>
<p>Hierbas y flores se abrazan en muda agonía de sordos quejidos y aguas turbulentas tañen guijarros que peregrinan caminos de tierra y mar </p>
<p>Un relámpago azul acaricia la iglesia y las campanas responden con sones de muerte y soledad.</p>
<p>Luces quebradas se adueñan del cielo, y atraviesan el atrio dibujando  figuras  que aprovechan la noche para cumplir promesas en procesión fantasmal.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Culebrón</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Oct 2005 15:31:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>muralla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>

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		<description><![CDATA[
Esta historia la comenzó Azul, que propuso continuarla. Yo acepté su reto y aquí está la continuación:
Le había costado mucho tomar aquella decisión, y todavía no creía que fuese capaz de llevarla a término, ya que en  los últimos años su vida se había convertido en una rutina, en una  sucesión de tiempos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://sociedadpajaril.net/muralla/wp-content/imagenes/papelito_azul.jpg " alt="" /></p>
<p><em>Esta historia la comenzó<a href="http://azuldeblancos.blogspot.com/2005/09/trozo-de-papel-azul.html"> Azul</a>, que propuso continuarla. Yo acepté su reto y aquí está la continuación:</em></p>
<p>Le había costado mucho tomar aquella decisión, y todavía no creía que fuese capaz de llevarla a término, ya que en  los últimos años su vida se había convertido en una rutina, en una  sucesión de tiempos grises en los que no cabía el arco iris.</p>
<p>Supo que o hacía algo para dejarlo entrar o su alma quedaría encerrada en el negro más absoluto.</p>
<p>Necesitaba olvidarse de muchas cosas, entre ellas, y la más importante, la que la ataba a este lugar; por ello esperó con impaciencia la llegada del autobús que la apartaría unos kilómetros de aquellas tierras y la conduciría al lugar dónde se disipa la niebla.</p>
<p>Un lugar que había abandonado tiempo atrás, en busca de otra vida y otros sueños, pero que ahora necesitaba recuperar para sentirse de nuevo mujer.</p>
<p>Un sitio dentro de un corazón al que, por no amar, nunca pudo olvidar.</p>
<p>Se sentó en una de las piedras milenarias y contempló la plaza. </p>
<p>Se vio a si misma cruzándola altiva, pizpireta, sabiéndose mirada, acariciada, por unos lánguidos ojos de enamorado, y ansió como nada en la vida volver a encontrarlo,  rozar lo nunca rozado,  sentirse de nuevo admirada.</p>
<p>Despacio, con toda la prisa de la vida  no recobrada, llamó a la puerta de su casa. Lo deseaba todo y no esperaba nada.</p>
<p>Un hombre grande, solitario, de expresión triste y cansada, ocupó la entrada. No hubo en su mirada ni un atisbo de alegría, de reconocimiento, ni de amor recordado&#8230;</p>
<p>Le sonrió y pareció que una interrogante quisiera abrirse paso en sus ojos después de su sonrisa.</p>
<p>Esperó. Y habló: </p>
<p>-Busco a un amigo, que hace tiempo vivía aquí&#8230;</p>
<p>-Creo que tiene la dirección equivocada. Yo siempre viví aquí y que recuerde, usted, nunca fue mi amiga.- y en su cara también apareció una tímida sonrisa.</p>
<p>Los años hicieron bien su trabajo- pensó ella, mientras se negaba a aceptar que el mar del olvido hubiera sepultado totalmente el juvenil amor no correspondido.</p>
<p>-¿Cómo se llamaba su amigo?</p>
<p>Sintió pena, vergüenza y rabia al responder.</p>
<p>-No lo recuerdo. No sé siquiera si alguna vez lo supe.</p>
<p><em>Le paso la tarea a <a href="http://www.rusinho.net/nemomemini/">Nemomemini</a>, para que él sea el que la continúe&#8230;</em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Esencias de mujer que&#8230;</title>
		<link>http://sociedadpajaril.net/muralla/2005/06/13/esencias-de-mujer-que/</link>
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		<pubDate>Sun, 12 Jun 2005 19:22:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>muralla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>

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		<description><![CDATA[
Había recorrido tantos y tantos caminos, atravesado tantos bosques y cruzado tantas montañas, que  notaba como en sus huesos empezaban ya a germinar robles y castaños, zarzas y helechos, hortensias y rododendros, tomillo y romero. ..
Sentía que en su vientre crecían decenas de variadas hierbas el poder de las cuales solamente conocía la abuela.
Bueno, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://muralla.blogs.com/photos/uncategorized/adaneva_1.JPG"><img alt="Adaneva_1" title="Adaneva_1" src="http://muralla.blogs.com/la_muralla/images/adaneva_1.JPG" width="527" height="351" border="0"  /></a></p>
<p>Había recorrido tantos y tantos caminos, atravesado tantos bosques y cruzado tantas montañas, que  notaba como en sus huesos empezaban ya a germinar robles y castaños, zarzas y helechos, hortensias y rododendros, tomillo y romero. ..<br />
Sentía que en su vientre crecían decenas de variadas hierbas el poder de las cuales solamente conocía la abuela.<br />
Bueno, la abuela y ella, porque desde muy chiquita fueron, inseparablemente, alumna y maestra.<br />
La abuela, una maestra cariñosa y pertinaz que tenía prisa en que ella aprendiera, la nieta, una alumna juguetona y distraída porque ni conocía ni medía el valor del tiempo. Aún así, a sus quince años, era ya la heredera de un reino de bondad y sabiduría  del que la abuela era soberana: la Gran Meiga.<br />
Como en las viejas tribus, todo era trasmitido de boca a boca, de corazón a corazón.<br />
Todo estaba escrito en los genes y se recibía al nacer, como una bendición.<br />
Se llamaba Eva, porque la abuela lo había querido así, porque decía que ella sería como la  mujer nueva que alumbraría un mundo mejor.<br />
Pero una noche de luna llena un hermoso rayo de luz penetró en el bosque y buscó a la abuela.<br />
Ella estaba preparada: su cabello gris trenzado, su pañuelo anudado y su mejor toquilla cubriéndole los hombros.<br />
Antes que el rayo la tocase, agarró fuertemente la mano de Eva y en un susurro hecho beso le musitó: <strong>Cumple tu cometido y cuídate de tu sombra.</strong><br />
Después de aquello no pudo hacer más que enterrarla bajo el viejo castaño al que, al nacer ella, ya  la abuela había regalado el precioso y querido cuerpo de su madre.<br />
Sus más sabias, más tiernas y más misteriosas conversaciones, habían tenido lugar bajo la sombra de aquel árbol milenario&#8230;<br />
Sonrío con nostalgia al recordar que algunas veces, la Meiga, se volvía hacia el árbol y le interrogaba: ¿Verdad que estás de acuerdo con lo que enseño a la niña, Uxía?<br />
Uxía&#8230; fue el nombre de su madre y el que a ella le habría gustado llevar, no el de Eva, el de la mujer a la que el mundo achacaba todos los males&#8230;<br />
Pero como Eva, allí estaba, al pie de aquel mar que tanto amaba, con todos los años del mundo sobre sus hombros, con aquella caja de castaño en sus manos y notando que aquel rayo que se llevó a la abuela no tardaría en llegar&#8230;<br />
Había cumplido su cometido y había cuidado de su sombra.<br />
Primero, esperó algún tiempo, a que madre y abuela, fundidas en la sabia del castaño,  subieran por él hasta la rama más alta.<br />
A que floreciera y brotaran las primeras castañas.<br />
A saborearlas notando que al comerlas llevaba en su sangre y  para siempre, un pedacito de ambas.<br />
Pero no hizo sólo eso&#8230; cortó una rama de aquel hermano árbol y construyó su caja, aquella en la que tendría que ir guardando a lo largo de su vida todas<strong> las esencias de mujer que </strong>fuera encontrando&#8230;.<br />
Y buscó en los libros el poder de su sombra y la manera de cuidarla.<br />
Y descubrió muchas cosas que la advirtieron, pero no la asustaron&#8230;<br />
Descubrió “que cada cultura y cada época le han atribuido un simbolismo específico, hasta acabar por ser el símbolo mismo de la fantasía”<br />
“ Que algunas veces la sombra, desligada del cuerpo, sobrevive a la muerte del individuo”<br />
“ Que otras desaparece temporal o definitivamente aún en vida de su dueño”<br />
“ Que algunas veces son independientes los comportamientos de sombra y dueño”<br />
 Y todavía recordaba aquel encuentro con Cunqueiro, en la vieja taberna de Santiago, en el que, entre cientos de historias y recuerdos de su ilimitada fantasía, le contó lo siguiente:<br />
&#8220;Si se retenía la sombra de una persona enferma, como la sombra tiene la misma enfermedad y en la misma parte, curando la sombra, en la que se operaba con mayor libertad, se cosía, se limpiaba, incluso con esmeril y jabón de palosanto, quedaba  curado el cuerpo”<br />
Cuidó pues de su sombra con esmero y la protegió con toda la magia heredada de la abuela.<br />
No se acercó a ningún estanque a la hora en que el sol la proyectase  sobre el agua, ni se acercó a ningún féretro a la hora de cerrarlo, para evitar así que la sombra pudiera quedar atrapada.<br />
La ató fuerte a su cuerpo cuando bordeó precipicios, para asegurarse de no perderla&#8230;<br />
 Y allí estaba, con ella, en el Fin de la Tierra, para, a la hora del ocaso. cumplir el ritual: abrir la caja y arrojar al mar “<strong>aquellas esencias de mujer</strong>” recogidas en su errante travesía. Esencias diferentes en cada cultura. Esencias que en ocasiones  convierten en tirana  a la mujer, y otras en esclava., pero que en ningún caso ayudan a que el mundo sea mejor ni más igualitario&#8230;<br />
A partir de ahora, sonrió, se borraría para siempre la diferencia entre hombre y mujer y una sola clase de ser humano poblaría la Tierra.<br />
Vio venir del océano aquel rayo verde, el que muy pocos tienen ocasión de contemplar, y supo que venía a por ella, y que  Eva, caja y sombra, reposarían para  siempre en el fondo del mar y no bajo el castaño de la abuela..<br />
Abrió la caja, tomó impulso para levantarse y, en medio de su debilidad, notó que algo fuerte la empujaba  al tiempo que arrancaba de sus manos el tesoro de su caja.<br />
Mientras caía, aún  pudo vislumbrar a su sombra , sobrevolando O Pindo, el Olimpo celta, y escuchar su voz que gritaba: NO PUEDO RENUNCIAR A LA MATERNIDAD !!!!!!!!!!!!!<br />
Tenía razón la abuela, nunca debió fiarse de su sombra&#8230;porque&#8230;recordó:<br />
&#8221; <strong>En la sombra de un hombre que camina hay más enigmas que en todas las religiones del mundo</strong>&#8220;( Vita Sackville-West)</p>
<p>Este reto partió de <a href="http://dustwalker.blogspot.com/2005/04/te-toca.html">Master Dustwalker</a>, que se lo hizo a<a href="http://fenririel.blogspot.com/"> Fenrirel</a>, de Fenrirel pasó a <a href="http://estonoestodo.blogspot.com/2005/04/no-pasa-un-da-sin-que-piense-en.html">Raistlin, </a>de Raistlin a <a href="http://iolante.blogspot.com/2005/04/los-malos-entendidos-que-me-hacen.html">Fairywindy</a>, de Fairywindy a<a href="http://gbrl76.blogspot.com/"> Jibril</a>, de Jibril a <a href="http://roxanninna.blogspot.com/">Xana</a>, de Xana a <a href="http://cecyelliot.blogspot.com/">bruja de Abril</a>, de bruja de Abril a<a href="http://hormigo.acelblog.com/"> Hormigo</a>, de Hormigo a<a href="http://juanconmiedo.acelblog.com/"> Juan</a>, de Juan, a <a href="http://inmarisan.acelblog.com/">Inma</a>, de Inma a <a href="http://www.atalaya.acelblog.com/">Dolo</a>, de Dolo a <a href="http://nuestrodolmen.acelblog.com/">Manios</a>, de Manios a<a href="http://deberiasentirheidiscorrienndo.blogspot.com/"> Milva</a>, de Milva a <a href="http://chocoadicta.bitacoras.com/">Chocoadicta,</a> de Chocoadicta a <a href="http://desparafusado.bitacoras.com/">Desparafusado</a> , de Desparafusado a<a href="http://peonza.bitacoras.com/"> El niño </a>, de El niño a<a href="http://mamyona.bitacoras.com/"> MaM-oNa</a>, de MaM-oNa a <a href="http://castillos_en_el_aire.extreblog.com/">Rosi</a> , de Rosi a <a href="http://bdatmau.blogspot.com/">Marc , </a>de Marc a <a href="http://galatea.blogia.com/">Marta</a>, de Marta a<a href="http://vida-anodina.blogspot.com/"> Dugongo </a>, de  Dugongo a<a href="http://miradadeagua.blogspot.com/"> Mirada </a>y ella me pasó el reto a <a href="http://muralla.blogs.com/">mí. </a>Es muy entretenida esta iniciativa y espero que nuestra queridísima <a href="http://sociedad_pajaril_la_aurora.blogs.com/la_aurora/">Mad </a>se anime a recoger el testigo, y podría comenzar con la frase <strong>&#8220;Aún noto la caricia de tus manos&#8221;</strong> ¿Os parece?</p>
<p>Todos los textos están siendo recogidos por Fairywindy en su blog <a href="http://cuentosquecuentan.blogspot.com/">CUENTOS QUE CUENTAN</a>.</p>
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		<title>Habelas hailas?</title>
		<link>http://sociedadpajaril.net/muralla/2005/04/02/habelas-hailas/</link>
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		<pubDate>Sat, 02 Apr 2005 14:10:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>muralla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>

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		<description><![CDATA[
Cerró fuertemente sus dedos sobre aquella piedra.
Quería atrapar toda su energía, su mágico poder.
Lo necesitaba para seguir viviendo.
Notaba que la tristeza la invadía, la cercaba y la ahogaba poco a poco, impidiéndole respirar.
No sabía como, aquellos lúgubres pensamientos, se habían ido apoderando de ella, mansa, pero traidoramente.
Parecía que el más frío invierno hubiese caído sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://muralla.blogs.com/photos/uncategorized/as_meigas.jpg"><img alt="As_meigas" title="As_meigas" src="http://muralla.blogs.com/la_muralla/images/as_meigas.jpg" width="400" height="496" border="0"  /></a></p>
<p>Cerró fuertemente sus dedos sobre aquella piedra.<br />
Quería atrapar toda su energía, su mágico poder.<br />
Lo necesitaba para seguir viviendo.<br />
Notaba que la tristeza la invadía, la cercaba y la ahogaba poco a poco, impidiéndole respirar.<br />
No sabía como, aquellos lúgubres pensamientos, se habían ido apoderando de ella, mansa, pero traidoramente.<br />
Parecía que el más frío invierno hubiese caído sobre la piel de su alma y un hielo pesado e hiriente cubriera sin piedad su corazón.<br />
Recordaba muy claramente el momento en que sintió aquel primer escalofrío mortal.<br />
Fue al roce de aquella mirada, de aquellos ojos duros e impasibles, amargos y crueles que parecían odiar.<br />
Eran dos trozos de cielo suspendidos en una cara, pero que traspasaban un poder infernal.<br />
Eran el revoletear negro de una sombra que preñaba de soledad.<br />
Había huido alocadamente de aquella mirada, pero de su legado no pudo escapar.<br />
Supo que, de alguna manera, había comenzado a robarle la vida y tuvo miedo, mucho miedo, de aquella oscura prisión de la mente que empezaba a cercarla.<br />
Siempre se había reído de aquellas leyendas, de aquellos cuentos de brujas y meigas narradas desde la ignorancia, sólo por el placer de asustar.<br />
Ahora no. No, después de notar el peso de aquella mortaja.<br />
Ya no podía reírse ni burlarse, porque todo el pavor de sus ancestros se concentraba en lo más profundo de su alma y la agujereaba, la mataba.<br />
Aquella mirada le había robado la libertad.<br />
Recordó entonces la mágica piedra de la abuela y aquellos salmos susurrados despacio, una y otra vez, en mitad de la noche, hasta quedar grabados a fuego en su memoria.<br />
Y se sintió parte de la tribu, de sus miedos, pero también de sus poderes.<br />
Y se agarró al amuleto y entonó los viejos salmos, y le consoló la sutil y acariciante sombra de la abuela&#8230;</p>
<p><em>Dedicado a <a href="http://joanvlc.blogspot.com/">Joan</a></em></p>
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		<title>Beso</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Feb 2005 16:35:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>muralla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>

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Recorría aquel camino prácticamente cada noche. Tenía la novia a tres kilómetros, y el cuerpo joven y el amor le pedían ir a verla, charlar con ella, iniciar unos escarceos que alegraban su cuerpo cansado y ponían prisa en sus piernas y en su corazón.
Eran tres kilómetros por caminos a través del monte, pisando hierbas, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://muralla.blogs.com/photos/uncategorized/oson_1.JPG"><img alt="Oson_1" title="Oson_1" src="http://muralla.blogs.com/la_muralla/images/oson_1.JPG" width="484" height="711" border="0"  /></a></p>
<p>Recorría aquel camino prácticamente cada noche. Tenía la novia a tres kilómetros, y el cuerpo joven y el amor le pedían ir a verla, charlar con ella, iniciar unos escarceos que alegraban su cuerpo cansado y ponían prisa en sus piernas y en su corazón.<br />
Eran tres kilómetros por caminos a través del monte, pisando hierbas, tojos y genista, bordeando bosques de pinos, robles o castaños, con helechos gigantes que eran ya viejos conocidos.<br />
Si la luna estaba llena y redonda en el cielo, iluminaba su camino, era su bella compañera, la que dibujaba sombras misteriosas en las ramas y troncos de los árboles y convertía en espejos los charcos del suelo. Si no era así, todo se volvía como un rompecabezas. Había que adivinar cada piedra, cada recodo, cada zarza, cada riachuelo, y caminar con cuidado y sin pereza.<br />
Él era un hombre valiente, no tenía miedo. No le asustaba ni la noche ni la vida, ni mucho menos aquellas veredas tan amadas por conocidas.<br />
Aquel día de febrero salió como siempre, ya entrada la noche, después de la cena.<br />
Se le había hecho más tarde de lo habitual, a causa de un problema con una vaca enferma, y decidió salirse de su ruta habitual y acortar por el camino de la iglesia.<br />
Ese camino bordea primero el cementerio y atraviesa después el atrio de la iglesia.<br />
En su aldea, como en muchas otras de Galicia, los muertos rodean la ermita, nunca se van del todo. Los domingos oyen la risa de los suyos y escuchan sus pisadas retumbando en las piedras.<br />
Si hay algo con lo que no se bromea es con ellos. Están ahí, en la tierra, y suben por las sombras misteriosas de la noche organizando procesiones.<br />
En las largas noches de invierno, junto al fuego, escuchó de niño miles de historias de aparecidos, de correrías de la Santa Compaña, de muertos y de vivos.<br />
Nunca les hizo mucho caso. No pensó en ellas. Ni las creyó ni dejó de creerlas.<br />
Cruzó pues tranquilo pisando lápidas y piedras. La luna, colgada de un cielo tachonado de estrellas, lo  iluminaba todo como mágica linterna, deteniéndose de forma especial en el pétreo cruceiro. De pronto se paró a contemplarlo y una sombra veloz pasó rozándolo.<br />
Un viento interior y frío lo recorrió como un rayo helado. Fue como  un pálido y gélido beso que la sombra dejó sobre él antes de pararse blanca y transparente sobre el viejo mausoleo.<br />
Sus pies se detuvieron  prisioneros de manos invisibles, su vello se erizó en viento de muerte y todo él fue sacudido por un intenso y lóbrego trueno. Quiso echar a correr, pero no encontró el camino, quiso gritar, pero su voz había huido.<br />
Todo él era una estatua de mármol inmóvil y fría.Fueron sólo segundos, pero para él toda una vida.<br />
Cuando logró recobrarse, desanduvo lo andado y se metió en la cama.<br />
Tardó días en levantarse, en quitarse el frío y el mal sueño. Olvidó el trabajo, los caminos, la novia y hasta la misma vida.<br />
Los rumores empezaron a recorrer la aldea. Hablaban de locura y de mal de ojo. De ancestrales y nunca olvidados vientos&#8230;<br />
Y un día, de madrugada, lo encontraron muerto, abrazado al cruceiro.<br />
Había ido a buscar la bendición que lo salvara de la meiga, dijeron unos.<br />
Se volvió loco y pereció de frío, aseguraron otros.<br />
A nadie había dicho ni contado lo que para él supuso el beso nocturno de la Muerte&#8230;</p>
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<p>En el post sobre el Carmel, la <u><strong>Asociación de Dannificados del Barrio del Carmel de Barcelona</strong></u> ha dejado este comentario, que como creo que es del máximo interés, lo traigo aquí para ayudarles a divulgarlo</p>
<p><strong>MAS DE 15.000 AFECTADOS DIRECTA E INDIRECTAMENTE!!!</strong></p>
<p><strong>Para defender los intereses de los damnificados y afectados por el socavon y los problemas derivados del mismo, para defender los intereses económicos y morales, y para que esto no quede en el olvido, como tantos otros sucesos que politicamente por unos u otros intereses se intentan manipular o simplemene esconder a la opinión pública, ha sido creada la &#8220;Asociación de Damnificados del Barrio del Carmel de Barcelona&#8221; , ofreciendo el soporte necesario y servicios juridicos completamente gratuitos a los afectados.</p>
<p>Se esta preparando una pagina web con toda la información, que esperemos esté activa muy pronto, por el momento el teléfono de contacto permanente es el 669254595.</p>
<p>La web es: http://www.damnificadoscarmelo.tk</p>
<p>E-mail:infocarmelobcn@wanadoo.es</strong></p>
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