Aquí estoy

Corre el año 1999…
Aquí estoy, en el campo de refugiados de Kukes, Albania.
Lejos de mi casa, lejos de la esperanza e incluso lejos de la caridad humana…
En los últimos días de mi vida, el cielo, no sé por qué, se ha vuelto contra mí y el dolor y la soledad son mi única posesión, mi más real compañía.
Cuando cuerpo y alma ansían la caricia del consuelo yo he perdido hijos, hogar y patria.
¿Qué más puedo perder?
Mi árbol no da sombra y los fantasmas de sus ramas tejieron alhambradas en las que no sabe posarse la paloma de la paz.
Desolación y piedras me rodean.
Todo, restos del naufragio en los que el hombre perdió su misericordia y ahogó su bondad.
Ese es el bosque que me arrulla con el silbido del viento de la guerra.
Como premio a mi vida: una manta…
Una manta que me envuelve pero que no me protege del hielo de la Humanidad.
Miradme bien y no me olvidéis…
No me olvidéis, porque puedo ser el espejo en que ninguno de vosotros se quisiera mirar…
Foto de S. Salgado



