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La Muralla

27 Marzo 2005

Breve descanso

Publicado por muralla y archivado en: Desvaríos.

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-El día es maravilloso…Acabo de llegar de aquellas peñas del fondo y cortar este azul con mis alas es como sumirme en un sueño de amor juvenil.
-Yo vengo de las marismas del Louro. Me gusta ese monte, sobrevolarlo, contemplar desde arriba sus peñas y descubrirlo como hijo del mar.
-El azul se me pega en las alas y me envuelve caliente y suave como un beso de amante. Me gusta. Me hace sentirme ligera y feliz.
- Prefiero las nubes. Atravesarlas veloz y sentir su humedad. Es como notar el contacto ligero del mar en el aire. Como el suspiro de un beso robado a la niña que fui.
-Los días claros y azules me permiten volar sin barreras, me emborrachan y me dan libertad.
-La nostalgia que nace del agua me mece y acuna, me amamanta como pecho de madre. Me acoge y protege de la soledad.
-Hoy el mar está bravo.
-A mí me gusta así.

12 Febrero 2005

Pensamientos

Publicado por muralla y archivado en: Desvaríos.

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Los jardines se han llenado de pensamientos: amarillos, violetas, azules…y ella sueña con la primavera.
Le gusta el buen tiempo, coger sus bártulos y perderse en la montaña. Disfrutar del aire que despierta, del cielo azul recién pintado y de las hojas verdes vestidas de rocío.
Echarse a andar por un camino y descubrir rutas y veredas nuevas. Asomarse a una pendiente y sentir el vértigo del precipicio.
Cruzar un puente y pararse en medio, como quien se para en medio del presente, para echar una mirada hacia el pasado y otra hacia el futuro. Contemplar el río, sereno y frío, que transcurre ajeno a nuestra vida, que palpita en un mundo paralelo y desconocido.
Al igual que Stefan Zweig, se siente apátrida, porque así se siente libre. Su corazón no tiene ligazones, a nadie pues debe reverencia.
Sólo está unida a caminos y senderos que recorre cada primavera, cuando se funde el hielo y deja paso al renacer de la tierra. Entonces sí, entonces no puede resistirse y se hace súbdita de aquella montaña y de aquel cielo.
Y la asciende. Y la conquista. Hasta hacer compañía a las águilas esquivas para verlas volar a kilómetros del cielo, planeando, subiendo y bajando hasta llegar casi al mar, dejándose mecer por las corrientes.
Allí, en la cima, tumbada sobre la hierba, nota la savia de la vida que la recorre toda y la transforma hasta formar parte de ella.
Se deja absorber por el cielo y vuela con el águila cruzando vientos, rumores y silencios.
Escucha el trotar de los caballos que salvajes y libres recorren los bosques y juegan.
Nota en su mano el lento cosquilleo de una hormiga.
Deja que sus ojos se llenen de mar verde, de azul, de lejanía…y cuando en ellos no cabe más belleza…los cierra.
Y sonríe. Y siente su corazón lleno.
Ya puede volver a abrirlos.
Ya puede contemplar de nuevo los bellos y coloridos pensamientos.
Ya puede acariciar nuevamente su silla de ruedas.

2 Febrero 2005

Espera

Publicado por muralla y archivado en: Desvaríos.

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Foto de Odyseo

Estaba de pie, allí, al lado del puente. Esperando, como tantas otras veces. Esperando y soñando.
Esperaba que el puente le devolviera su imagen, aquella que un día sus ojos dejaron de ver por culpa de las lágrimas.
Hoy, a través de la niebla, atisba, manteniéndolos, dolorosamente, abiertos.
Aprieta con sus manos el chal que la ampara del frío y sueña.
Recuerda y sueña.
Sueña que llegará por ese puente cargado de todos los recuerdos: los de los dos, los que vivieron, los que no pudieron ser, los que soñaron y los que olvidaron.
Sueña con sus manos, llenas de caricias que se fueron y no volvieron, que marcaron y se borraron, que ansían volver a ser. Que florecerán sus senos y resucitarán su vientre yermo.
Sueña con el susurro ronco y dulce de sus palabras de amor. Palabras y susurros que tersarán de nuevo su piel y acallarán los quejidos de su vello. Que nunca más dejarán oir las voces del tiempo.
Sueña con su largo beso, envolvente y húmedo que le hará olvidar el abrazo del mar y la dejará regada mansamente. Que apagará en su boca ese fuego infinito que sale de sus entrañas y la quema desde siempre. Ese fuego que es corriente de hielo en sus noches sin él.
Recuerda y sueña.
Nota en su piel el dolor de la ausencia, el letargo de la lejanía y el morir que agoniza.
Se estremece y espera.
Y no aparta sus ojos de aquel puente.
Y no sabe si aquella sombra que se vislumbra, en medio de la niebla, es el amor que se va o el amor que vuelve.

* El texto es puro desvarío que me produce la foto y el ponerme en la piel de una mujer gallega (como hubo y habrá tantas) que vieron como su hombre marchaba muy lejos, dejándola sola con muchas cosas, entre ellas, su amor y su cuerpo…

22 Enero 2005

Despertar

Publicado por muralla y archivado en: Desvaríos.

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Me he imaginado muerta, y me he contemplado inerte, acabada, sin sufrimiento, sin pasión, sin ilusión, sin vida. Ciega, sin poder acariciar con mis manos, sin oir las voces queridas, sin poder decir adiós o hasta luego… sin nada.
Y de golpe he cerrado página.
Sentí la alegría de estar viva, de tener un tiempo en el que amar y soñar. No sé cuánto ni me interesa. Nadie lo sabe. Es otra virtud de la vida: guardar la hora de la muerte, confabularse con ella, para hacerse más interesante, más soportable.

” El miedo a perder nos hace perder” *

Puedo averiguar cuales son mis sueños; todos los tenemos, a cualquier edad, e intentar que se hagan realidad.
Tendré que pagar un precio por ellos, pero ya sé que en la vida todo lo tiene, nada sale gratis.

” El paraiso es siempre un fantasma: atrevámonos a mirarlo a la cara. Y descubramos si se evapora o no. El paraiso es … lo que haces de tu vida, es tomarle placer a tu vida. “ *
” Todos tenemos algo dentro y hay que explotarlo” *

No hacen falta consejos. Sólo buscarnos sinceramente, como a solas ante el espejo. Y bucear, hundirnos en ese mar interior que habita nuestro yo y arañar la arena que oculta nuestros tesoros. Y cogerlos. Y abrirlos y utilizarlos. Adornarnos con ellos y bailar la danza que nos marquen, y disfrutar de esa danza, que será la danza de nuestra vida.

” Como la araña tejes una tela sin saberlo ” *

Pero esa tela, que puede atrapar de todo, que puede sostenernos y alimentarnos, sólo puede tejerse con la vida.
Vivamos y tejamos, y dejemos que en esa tela se engarcen nuestros sueños más queridos.

* Antoine Pilissiadis.

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