Hola, otoño

El otoño trajo sus colores cálidos y calienta el corazón preparado ya para el frío del invierno.
Ascienden los amarillos y tiñen las hojas para que reposen en el color de la tierra sin herirla.
Avanza inexorable la muerte en el tiempo de la vida entonando una canción de adioses.
Encierro en mi alma todas las hojas que van cayendo inexorables mientras conservo su tacto suave en la palma de mi mano y aspiro el suave olor que aún conserva su tez marchita.
Quiero sentirme de nuevo niña y pasearme por la seguridad que me daba su antigua primavera.
Consigo dormirme unos minutos cogida de su mano y trasciendo el tiempo y el espacio acunando recuerdos en su alfombra roja que nutrirá la tierra.
Poco a poco pongo bajo llave su gama de colores y dibujo un corazón sembrado de romero para que sea su guardián y marque mi tiempo de espera.

