Hay cosas que…

Hay cosas que no pueden decirse. Son tremendas.
Hay cosas que de puro sencillas me dan miedo.
Son cosas tan idiotas que no admiten respuesta
y, grotescas, se abisman en pasmos boquiabiertos.
No son preguntas. Sólo son éxtasis redondos,
vocales desprendidas que nadie ha pronunciado
o sílabas fluviales que ni el agua articula,
sentimientos ambiguos, locuras necesarias,
feroces evidencias que estallan como rosas
o palabras que quedan en un temblor de labios.
Gabriel Celaya


