Conto
En una tarde de frío y nostalgias, hojeo un viejo regalo.
Es el número 71 de la Revista Nós, datada en Ourense, o 15 de Outono de 1929.
En ella se da cuenta de la muerte del galleguista Antón Lousada Diéguez y se publican algunas de sus páginas inéditas.

Una de ellas es ésta, que lleva por título,
Un conto.
Respiraba n’o aire da Terra. Un amigo díxome qu’estaba cabeza a abaixo c’un pé n’ó Pegaso y-outro no Cisne e c’os beizos y-os ollos n’un anaco d’Europa.
Seguín brincando d’estrela en estrela. Caín n’un cometa que me serviu de skis por algún tempo.
Sentinme liberado. Cheguei a comprender que o mais grande movimento é a profunda e infinida quietude.
Os meus pés foron trazando a mais longa estrada qu’un xenial inxenieiro pudo maxinar. Mais eu seguía respirando o aire da Terra, y-os meus ollos aínda vían a nosa paisaxe y -as mulleres y –as nosas miserias…
Aínda oía falar ós faladores e sentía nos beizos o aire das cidades… Petaba o meu alento na miseria.
Bulín moito mais, fixen c’o meu camiñar unha infinita órbita, brinquei por riba da Águia e de Sirio… Cheguei a cansar… Tiña razón o meu amigo.
A miña cabeza estaba na Terra, sempre na Terra, y–era o inconmovibel centro d’a órbita qu’eu fixera.
Eu era un home e nin as estrelas, nin os cometas podían arrincar a miña testa da Terra pra leval-a ó Ceo. Para bicar ó Ceo e respirar no cumio era preciso que os meus pés se asentasen na Terra e que camiñase moito pol-o mundo.
- Me eché a andar por el cielo, brincando de estrella en estrella, corriendo por las carreteras de la luna y de los ensueños.
Respiraba en el aire de la Tierra. Un amigo me dijo que estaba cabeza abajo con un pie en Pegaso y el otro en Cisne y con los labios y los ojos en un rincón de Europa.
Seguí brincando de estrella en estrella. Caí en un cometa que me sirvió de skis por algún tiempo.
Me sentí liberado. Llegué a comprender que el mayor movimiento es la profunda e infinita quietud.
Mis pies fueron trazando la más larga carretera que un genial ingeniero pudo imaginar.
Pero yo seguía respirando el aire de la Tierra, mis ojos aún veían nuestro paisaje, sus mujeres y nuestras miserias… Todavía oía hablar a los charlatanes y sentía en los labios el aire de las ciudades… Chocaba mi aliento en la miseria.
Me moví mucho más, tracé con mi caminar una órbita infinita, brinqué por encima de Águila y Sirio… Me cansé… Tenía razón mi amigo.
Mi cabeza estaba en la Tierra, siempre en la Tierra, y era el inconmovible centro de la órbita descrita.
Yo era un hombre y ni las estrellas, ni los cometas podían arrancar mi cabeza de la Tierra para llevarla al Cielo.
Para besar el Cielo y respirar en la cumbre era preciso que mis pies se asentasen en la Tierra y que caminase mucho por el mundo.

Ojalá que tus pies se llenen de cielo.
Mil abrazos.
Comentario por toshiro — 7 Febrero 2006 @ 1:12 am
Lousada Diéguez era un deses soñadores que sempre ten os pes na terra e que tanto abundan na Galiza. Entre os “clásicos” destacan Valle-Inclán, Castelao. Dos “modernos”, entre os que cada vez hai menos “utópicos”, está o Manuel Rivas de libros como “Galicia, Galicia” ou “En salvaje compañía”. Pero o que máis se axusta a este grupo é Torrente Ballester (a pesares de non ter escrito xamáis en galego).
Eu tamén son deles, pero non teño a facilidade de deixar historias coma a que ten calquera dos citados.
Grazas por (re)descubrirnos.
Comentario por Manoliño Captura — 7 Febrero 2006 @ 3:30 am
de pies en la tierra, inexorable el camino para el ingeniero del pensamiento.
Comentario por felipe — 7 Febrero 2006 @ 4:14 pm
Antón Lousada Diéguez no era de los que estaban en la Luna, se encontraba muy afincado da suya terra, aunque sus pensamientos fueran capaces de ir, de un lado a otro de los estrellas y viajar por el universo.
Un abrazo.
Comentario por unjubilado — 7 Febrero 2006 @ 6:34 pm
muralla, amiga.
no tengo mucho tiempo y deseo leerte con la tranquilidad y el tiempo que siempre merecen tus letras y que mereces tú.
Por eso, hoy solo dejarte un abrazo muy grande.
Y volveré para leerte.
un beso!
Comentario por almena — 7 Febrero 2006 @ 6:49 pm
Me encantó poder leer este cuento en gallego ya que no es fácil para mí tener acceso a libros en esta lengua.
Un abrazo
Comentario por Leodegundia — 7 Febrero 2006 @ 8:28 pm
Así ha de ser y no de otra manera. Las tardes de frío y nostalgias son buenas para besar el Cielo.
Y un beso es lo que dejo yo hoy para ti.
:)
Comentario por nemomemini — 7 Febrero 2006 @ 8:31 pm
Pues ha sido una maravilla poder leerlo. Todo un placer para los sentidos y el espíritu.
Un abrazo Carmiña. Espero que todo vaya bien.
Besos
Comentario por Trini — 7 Febrero 2006 @ 9:34 pm
Es precioso, guapa!!! Que bueno que lo compartas con nosotros…
Al igual que compartes tu gran corazón. Que sepas que yo también te quiero. Y que el gusto de leernos es mutuo.
Un abrazo de esos que hacen de dos personas una.
Comentario por Logan — 7 Febrero 2006 @ 10:42 pm
un buen título, verdad? “Nós”, un plural solidario y de identificación con la tierra y con la gente. De compromiso.
Y ese estar con los pies en la tierra besando el cielo…
un abrazo y un te quiero
Comentario por thirthe — 8 Febrero 2006 @ 12:01 am
Sempre é delicioso visitar o teu blog.
“Para bicar o Ceo e respirar no cumio era preciso que os meus pés se asentasen na Terra e que camiñase moito polo mundo”.
É unha frase sabia e “sabedora da realidade”.
Unha aperta grande.
:)
Comentario por Marinha de Allegue — 8 Febrero 2006 @ 1:54 am
Precioso cuento. Gracias por la traducción ha sido un deleite poderlo apreciar con todas sus letras.
Para volar no hace falta despegar los pies de la tierra, cuándo más firmes sean sera mejor el viaje
Un beso y abrazo muy grandes. GRACIAS. Buen día!
;o)
Comentario por Corazón... — 8 Febrero 2006 @ 8:09 am
Losada Diéguez… grazas por facerme comezar o día cun conto tan marabilloso á vez que sabio…
Comentario por Laurindinha — 8 Febrero 2006 @ 12:08 pm
Preciosa letras en un magnífico cuento. Gracias por la traduicción
Comentario por odyseo — 8 Febrero 2006 @ 2:21 pm
Tal vez mis pies lleguen a tomar tierra algún día, pero mi cabeza seguirá sin descanso, como la de Victoria de Samotracia.
Detallazo el tuyo. Gracias.
Comentario por koffee — 8 Febrero 2006 @ 3:46 pm
Non coñecía o conto. Grazas.
Comentario por Xosé Antón — 8 Febrero 2006 @ 6:15 pm
precioso cuento, cuanta sonoridad hay en él. Besitos
Comentario por white — 8 Febrero 2006 @ 8:45 pm
El regalo de tus letras siempre es un tesoro que guardo.
Besos.
Comentario por yole — 8 Febrero 2006 @ 9:35 pm
Cómo echo de menos la sensación de tocar las estrellas, en estos días en que más que con los pies en el suelo, me siento aplastado contra el suelo.
Biquiños Muralliña, siempre da gusto venir aqu a tomarse un respiro…
Comentario por Ken. Capitán — 9 Febrero 2006 @ 1:29 am
Mais ou menos o que penso eu: temos a cabeza no alto para sonhar e para que voe a nosa imaxinacion. Logo temos o pe para asentasrnos no chan e non perder de vista a nosa orixe e o noso destino final e no medio, ceibe da atadura da terra e da inconsistencia da imaxinacion, temos as mans para traballar e desenrolar as nosas capacidades manuais.
Unha marabilla o conto.
Un saudo.
Comentario por acedre — 9 Febrero 2006 @ 5:11 am
….muy bonito…. es curioso ver como antes con apenas medios eran capaces de lograr lo que ahora con todos los medios a nuestro alcance no podemos ni rozar…. su peso en oro….
Comentario por humilde — 9 Febrero 2006 @ 3:12 pm
Es precioso el relato. Me alegro de haber arribado a esta orilla, se respira hondo.
Un abrazo y gracias por tu visita
Comentario por Marian — 9 Febrero 2006 @ 9:28 pm
Bello cuento que nos hace reflexionar acerca de muchas cosas.
“Llegué a comprender que el mayor movimiento es la profunda e infinita quietud”. A veces, quietos, es cuando más nos movemos.
Un beso
Comentario por Chusbg — 10 Febrero 2006 @ 3:58 am
Excelente conto.
Comentario por Suely Louzada — 16 Abril 2007 @ 2:37 am