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La Muralla

28 Septiembre 2005

Lisardo Montes

Publicado por muralla y archivado en: Disfrutes.

foto de Carmiña
No puedo disimular mi gran pasión por Alvaro Cunqueiro, ese gran escritor gallego dotado de una prodigiosa imaginación, que sabe describir como nadie el mundo de mi tierra.

Releyendo su libro “Os outros feirantes”, me encuentro con un relato que me hace sonreir al comprobar que la disputa entre iglesia y homosexualidad no es algo de ahora, sino que viene de lejos.

Espero que lo disfrutéis, aunque pierda en su traducción al castellano…

LISARDO MONTES

Estudiara tres o cuatro años en el Seminario de Lugo, hasta que le entró un mal de pecho que le obligó a regresar a su casa en Formigueiro.

La casa de los Montes estaba sola, un poco alejada del camino y más abajo, al otro lado del arroyo que llamaban de las Cubas, estaba la casa de los Vinculeiros.

El señor Daniel de Vinculeiros se hizo muy amigo de Lisardo Montes, a pesar de la diferencia de edad. El señor Daniel andaba por los setenta y Lisardo aún no cumpliera los treinta.

Lisardo iba a Lugo, y siempre traía un haz de diarios y revistas que le daba un primo suyo empleado en la limpieza del Círculo de las Artes.

Lisardo le explicaba al señor Daniel cómo iba el mundo. También le explicaba historias que acontecieran en Lugo cuando él era seminarista.

Un día, en confianza, le contó que había estado a punto de ser fámulo del señor obispo, pero que como tosía tanto no lo quisieron en el palacio.

El señor obispo era un hombre muy alto que hablaba por la ese. Lo afeitaba cada día un barbero muy bromista que era sacristán de frailes.

El obispo, en cuanto le enjabonaba la cara con una espuma traída a kilos, desde Barcelona, se adormecía. Y entonces el sacristán bailaba delante del obispo, le sacaba la lengua y echando mano a sus partes le decía bajito:

-¡Quiquiriquí!

Pero en una de éstas, el obispo despertó y descubrió al barbero bailando flamenco, con el brazo derecho en alto y el izquierdo levantando la chaqueta por encima del culo.

El obispo se levantó de un salto, y cogiendo una de las navajas, que eran suyas, si el barbero no sale huyendo, habría hecho realidad el caso de la muerte de un hombre a manos de un obispo.

El barbero optó por abandonar Lugo una temporada y el obispo por afeitarse el mismo. Pero lo curioso es que tenía que enjabonarse sentado, porque enjabonándose se adormecía; luego despertaba, se daba otra mano y ya podía pasar a la navaja.

Un día, festividad de San Francisco, el obispo visitó a los frailes con los que estaba el sacristán-barbero burlón, que ya había vuelto del destierro, y aunque intentaba esconderse entre unas mujeres y dos legos, gordos y colorados, el obispo bien lo vio, y se dirigió hacia él, airado.

Pero por el camino debió conseguir la calma que su cargo le exigía y se detuvo a una vara del sacristán. Pero yo y los que estábamos cerca escuchamos perfectamente como el obispo le dijo al burlón:

-¡Maricón!

El señor Daniel de Vinculeiros no se lo creía.

-¡Os pareció que dijo eso, pero diría otra cosa! Verbigracia, excomunión…

-¡No y no!, insistía Lisardo. Dijo en latín maricus mariconis, ¡Todavía no olvidé del todo mi latincillo del Seminario!

-Si lo dijo en latín, amigo Lisardo, pase, pero aún así…

El señor Daniel meneaba la cabeza y marchaba pensativo a su casa, porque empezaba a lloviznar.

Al día siguiente buscó a Lisardo que estaba segando en el prado.

-¿Seguro que es del latín eso de maricus mariconis? Más bien parece gallego de burla…

-El gallego es hijo del latín, y los hijos se parecen a los padres, explicaba Lisardo.

-¿Y cómo se dice cabrón en latín?

-¡Capro capronis!, respondió Lisardo.

- ¡También es manía la del latín en parecerse al gallego!

Aquel verano el señor Daniel se fue a los baños termales a Lugo, y al retornar a la aldea
se encontró con que el día anterior habían enterrado a Lisardo.

Parece ser que estaba en la era ayudando a capar dos cerdos cuando le vino un vómito de sangre y se quedó en él.

El señor Daniel se quedó como huérfano, sin aquellas charlas.

Para paliar aquella falta se suscribió a “El Progreso”. Y coincidió que a la semana siguiente de empezar a recibir el diario, se enteró por él que había muerto el obispo de Lugo.

Quizás fuera el mismo del que estuviera a punto de ser fámulo su amigo Lisardo, que en paz esté descansando.

Y va el señor Daniel y se viste de lo mejorcito y se va a su entierro.

Todavía llegó a tiempo de ver el cadáver embalsamado dentro del ataúd, en la capilla ardiente. La cara flaca, cuadrada, muerto estaba, pero la boca tal cual parecía que iba empezar a hablar. Sí, parecía que se hubiera muerto justo cuando iba a decir algo.

¿Y qué querría decir el señor obispo de Lugo antes de entregar su alma a Dios?

El señor Daniel intentaba poner su boca como estaba la boca del obispo.

Le pareció que al fin lo conseguía, y habló. Y le salió el célebre latín:

-¡Maricus mariconis!

-Vaya, hombre, comentaba para sí el señor Daniel, mira que le duró la rabieta al obispo de Lugo…

25 Septiembre 2005

Nostalgia otoñal

Publicado por muralla y archivado en: Morriñas.

foto de Carmiña
Hoy es ya otoño.

De días tranquilos, cortos y suaves. De noches largas, ligeras y apacibles.

Perfuman el aire nacientes crisantemos y luce el cielo ausencia de deseos.

El alma va perdiendo sus hojas,como perdió ya la primavera.

No lucirá en sus ramas la camelia, ni en sus hojas la gota que refresca.

Va cubriendo el otoño los sentidos y se ahogan en sombra los luceros.

Hoy es ya otoño.

Y apetece el resguardo de un poema…que aquí os dejo:

SENCILLOS DESEOS

Hoy quisiera tus dedos
escribiéndome historias en el pelo,
y quisiera besos en la espalda,
acurrucos, que me dijeras
las más grandes verdades
o las más grandes mentiras,
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer más linda,
que me querés mucho,
cosas así, tan sencillas, tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera
dependiera de que los míos sonrieran
alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andes mi cuerpo
camino arbolado y oloroso,
que seas la primera lluvia del invierno
dejándote caer despacio
y luego en aguacero.
Cosas quiero, como una gran ola de ternura
deshaciéndome un ruido de caracol,
un cardumen de peces en la boca,
algo de eso frágil y desnudo,
como una flor a punto de entregarse
a la primera luz de la mañana,
o simplemente una semilla, un árbol,
un poco de hierba.

Gioconda Belli

Agradezco a Gwydir el que me la haya descubierto…

23 Septiembre 2005

La Mercè

Publicado por muralla y archivado en: Disfrutes.

Mi ciudad es una fiesta…

Sus calles lucen toda clase de gentes y su aire huele a alegría.

Por sus Ramblas pasean majestuosos gigantes, divertidos cabezudos y bestias que no asustan.

Barcelona celebra sus fiestas de la Mercè y el cielo la cubre de todas las mercedes de la música y la luz.

“Con Barcelona me sucede igual que con el mar, los busco si estoy lejos”- dijo la pregonera de estas fiestas, Rosa Regàs

Hago mías sus palabras y me permito añadir: … porque sin su libertad ya no sabría vivir.

Estáis pues todos invitados a compartir esta adorada Barcelona y sus fiestas de la Mercè.

Animaros!!!

Barcelona os espera llena de flores…
…y se tiende a vuestros pies como esta bella estatua de Marés, esperando que la poseáis y que os dejéis poseer…

21 Septiembre 2005

P.D. a una carta

Publicado por muralla y archivado en: A recordar.

Después de algunos días de escribir esta carta, descubro con tristeza que le puedo añadir esta post data:

Según las agencias de prensa, los blancos de Nueva Orleáns «encuentran» su botín y los negros lo «saquean»

Como si el racismo económico que se extiende abiertamente en medio del caos del huracán Katrina no fuera suficiente, las agencias de prensa cercanas al poder blanco atizan el fuego con sus comentarios más estereotipados. De esta forma, cuando Associated Press divulga una foto en la que aparece un negro, con el agua hasta la cintura, que arrastra víveres, se trata sin duda alguna de «saqueo». En cambio, cuando AFP, a través de Getty Images, nos presenta a dos blancos que hacen exactamente lo mismo, sus alimentos fueron, por supuesto, «encontrados».
Aunque ambas fotos provengan de fotógrafos y fuentes diferentes, y no indiquen por lo tanto un doble tratamiento flagrante por parte de sus difusores de forma aislada, revelan sin embargo una tendencia general a reprocharles a las personas su miseria, incluso cuando ésta pone su vida en peligro y sobre todo si son negras. Las confusas explicaciones de los divulgadores ante las animadas reacciones en pantalla y el hecho de que esas fotos o sus comentarios hayan sido retirados de la circulación dan ampliamente fe de ello.
Arthur Lepic
Periodista francés, miembro de la sección francesa de la Red Voltaire.

Titulares que engañan

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