La Muralla » 2005 » Agosto

La Muralla

31 Agosto 2005

Albas

Publicado por muralla y archivado en: Haikus.

Ya quedan pocos días para asomarse a la ventana y contemplar estos amaneceres…

Habrá que guardarlos en la retina y en el alma para sobrevivir al invierno…

Cultivaremos la esperanza de que sólo será un paréntesis en nuestras vidas y volverán con la primavera …

Haikus al alba

Alba de luces
con nanas de estrellas
sonrojas nubes

Con nuevos soles
apagas viejos faros
escondes lunas

Despiertas valles
inventas fantasías
y pintas dunas

Das luz al puente
sombra a los montes
al mar alumbras

Marcas la ría
Le dibujas veleros
Pintas azules

Dedicados a Trini, la querida andaluza que me hizo amarlos

27 Agosto 2005

Arañas y fuego

Publicado por muralla y archivado en: Haikus.

Desde que recuerdo me repugnan las arañas…

Llevo días pensando en los haikus y en escribir algunos para poner como pie a fotos que hice y que me parecen hermosas…

Descubro en la prensa una buena noticia en medio de todas las malas que hablan de fuego y cenizas.

Y curiosamente me habla de ellas, de las arañas…

Pienso que será bueno reconciliarme con esos bichos y dedicarles el primer haiku de mi vida…

Aquí os lo dejo, junto a la noticia que confirma una vez más algo que leí una vez:
Si el hombre desapareciera de la faz de la tierra, la Naturaleza sanaría en poco tiempo.
Si lo que desapareciera fueran los insectos, la Tierra como tal moriría con ellos…

Haiku

Vuelan arañas
repoblando cenizas
trayendo vida

Noticia ( aparecida en el Correo Gallego de ayer)

Las arañas ayudan a regenerar los bosques

Son las primeras en acudir tras el fuego y reanudan la vida animal.

Huyen de las llamas en parapente.

Las arañas se han revelado como una de las piezas esenciales para la regeneración de la vida tras un incendio forestal, ya que son unas de las primeras colonizadoras de estos espacios arrasados y con su presencia permiten la llegada de nuevas especies de animales y plantas.

Según indicó a Efe el director del departamento de Entomología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, Alberto de Castro, “las arañas cumplen una importante función” tras los incendios, porque nada más apagarse los rescoldos del fuego “hay un batallón de arañas oportunistas”.

Se convierten así en depredadores de pequeños insectos y en comida para aves y reptiles.

Lo curioso es que huyen del fuego en parapente. “Suben a un lugar alto, donde hay corrientes de aire, emiten un hilo de seda a modo de vela y planean con ella hasta cientos de kilómetros”, dice de Castro.

La foto la hice cuando empezó el fuego. Al día siguiente las cenizas de ese hermoso bosque ya sólo esperaban arañas….

25 Agosto 2005

Taizé

Publicado por muralla y archivado en: A recordar.

El pasado 16 de agosto falleció el Hermano Roger, fundador de Taizé.

Por aquellas paradojas del destino su vida, que fue una lucha a favor de la no violencia, tuvo el mismo final inexplicable que la de aquellos otros apóstoles de la Paz, que fueron Gandhi y Martin L. King: el asesinato.

Pero, aunque doloroso, no me importa cómo murió.

Quiero recordarlo aquí, por cómo vivió y lo qué hizo, porque me gusta pensar que la Humanidad también produce seres como él: hermosos espejos en los que mirarnos y soñar.

Roger fundó la comunidad de Taizé, donde miles de jóvenes rezan desde 1940 por la paz del mundo y la unidad de los cristianos.

Sin más publicidad que la del boca a boca y en torno a su magnetismo personal, Roger Schutz (Provence, 1915) levantó en una aldea de Francia una comunidad abierta a miembros de todas las iglesias cristianas. Hijo de un pastor protestante suizo, Roger nunca hizo distingos entre jóvenes de distintas religiones.
Luteranos, calvinistas, evangélicos, ortodoxos o católicos acudían a él atraídos por su fortísima personalidad con la conciencia de que siempre es mucho más lo que une a los hombres que lo que los separa.

Seis décadas después de su creación, Taizé acoge cada año a miles de personas de todos los credos en busca de una experiencia mística y de una espiritualidad sin fronteras.

Cuando le preguntaban sobre los orígenes de Taizé, Roger siempre recordaba a su abuela, una mujer protestante que en los peores días de la I Guerra Mundial iba cada tarde a rezar a una iglesia católica como símbolo de unidad en una Europa dividida por la guerra.

La imagen se quedó en la retina de aquel niño que unos años más tarde, recién ordenado pastor, hizo un viaje en bici por la Francia de 1940 pensando en cómo ayudar a las víctimas de la guerra.

Una noche llegó a una aldea de la Borgoña situada junto a la línea que dividía la Francia de Vichy de la ocupada por Hitler.

La aldea se llamaba Taizé.

En aquel pueblecito de frontera —metáfora de las heridas de Europa y al mismo tiempo de cómo restañarlas—, Roger se instaló con su hermana en una casa abandonada hasta la que la guerra fue vomitando judíos, refugiados políticos y desertores nazis. A todos les daba un plato de sopa y les acogía sin tener en cuenta su credo ni su nacionalidad en aquella casa ruinosa y sin agua corriente.

Roger solía irse a rezar al bosque para que los refugiados judíos o agnósticos no se sintieran incómodos u obligados a acompañarle.

Lo que había empezado como una casa de acogida pronto se fue convirtiendo en algo muy diferente con la llegada de personas que hallaron su vocación en aquella forma de vida.

Terminada la guerra, los nueve primeros hermanos de Taizé pronunciaban sus votos en la pequeña iglesia románica del pueblo.

Acababa de nacer una especie de orden monástica tan sugerente como atípica. La única fundada jamás por un protestante y la única formada por fieles de distintas iglesias.

Taizé no posee oficinas ni bienes materiales.

No acepta de nadie regalos ni herencias.

Cada hermano dona al morir sus pertenencias a los más pobres, nunca a Taizé.

La comunidad vive de las labores agrícolas y de los trabajos de artesanía que hacen los monjes en talleres de barro, pintura, cristal o esmalte.

Los hermanos —hoy alrededor de 100 procedentes de 25 naciones— destruyen minuciosamente al final de cada año todos sus documentos.

En palabras del propio Roger, «para no caer en la tentación de celebrar un día nuestra propia Historia»..

Los peregrinos son alojados en sencillos barracones de madera situados al pie de una frondosa colina.

La iglesia carece de bancos u ornamentos y la gente se sienta a rezar tres veces al día sobre un acogedor suelo enmoquetado.

En estos tiempos tan duros me gusta leer estas noticias, aunque salgan a la luz de los diarios sólo por la sangre que las envuelve.

Me gusta pensar que existe “otra iglesia”, como ésta de Taizé, en la que yo puedo integrarme…

18 Agosto 2005

Un sueño

Publicado por muralla y archivado en: Casilda y Estrella.


Cap XI

El calor se había hecho notar a lo largo de todo el día.

El poniente lucía un rojo atardecer esplendoroso y la brisa fresca que subía del mar acariciaba el cuerpo y el alma.

Estrella disfrutaba plácidamente de todo ello mientras leía acomodada en la arena.

El vuelo cercano de Maruxo, al que ya reconocía incluso en plena oscuridad, le hizo levantar la cabeza y sonreir…

-Qué pasa, Maruxiño, ¿Por dónde andabas que no te he visto en todo el día?

- Haciendo de Quijote, como otras veces …

- Eso qué significa: ¿ viviendo quimeras o desfaciendo entuertos?

- Un poco de todo, mi buena señora, que como dice Casilda, quiere usted saberlo todo.

- Vaya, ya veo que la Nena se ha buscado un aliado…

- ¿Y no será … que ya la voy conociendo… a usted?

-Dejémoslo en empate, ¿Vale, Maruxo?

- Como quiera vuesa merded – graznó enfática e irónicamente.

- Por cierto. ¿Qué me querías contar de Mouriño?

- Yo nada. Eso él. Sólo sé que quiere verle lo antes posible. Así que le espera esta misma noche en el lugar de siempre: en el Faro.

- Está bien. Hasta allí iremos después de la cena…

En el puerto ya no quedaba ningún barco de pesca. Todos faenaban cerca de Finisterre, a la busca y captura de buenas sardinas, que en esta época están divinas.

(Esa había sido la información y opinión de Maruxo y Estrella se la agradeció a la par que le daba la razón en lo referente a la “divinidad” de las xoubiñas, sobre todo en empanada…se atrevió a añadir…)

Cuando llegaron al faro ya les esperaba Mouriño, vestido como la última vez y tan educado y caballeroso como siempre.

-Buenas noches, madame. Gracias por acudir a mi llamada…

-Entre amigos no hace falta agradecer, Mouriño.
Dime, ¿en qué puedo ayudarte?

-En ver realizado un viejo sueño que ya creía irrealizable, mi señora.

-Nada me parece más hermoso que poder hacer realidad los sueños, querido, así que dime…

-Desde que apareció su bella hija con ese par de elefantes, no puedo dormir esperando el amanecer para contemplarlos paseando majestuosamente por la playa.

Los había visto en viejos libros que de vez en cuando mi amigo el delfín me trae prestados, y desde el primer momento me subyugaron…

No sé si fue su grandeza frente a mi pequeñez, su expresión bonachona y sabia, su piel, que me recuerda la vieja corteza de un árbol milenario o las bellas historias que leí sobre ellos, pero sí sé que muchas veces he soñado despierto que podía tocarlos, subirme a uno de ellos y cabalgarlo, dejándome mecer por ese movimiento balanceante de su caminar…

Mouriño se había parado emocionado, temblando de sólo pensarlo…

Estrella sonrió dulce y nostálgicamente…

-Casilda te entenderá perfectamente, Mouriño. Desde niña siempre fueron los elefantes sus animales más queridos, por eso no pudo resistirse a traer consigo a la grandota Paqui y su chiquita Marta.

-Eso está hecho, amigo- aseveró el cuervo- Vente con nosotros y mañana mismo te cumplimos el antojo.

Mouriño quedó tan sorprendido que no supo qué responder.

Estrella, sin pronunciar palabra, extendió su mano abierta hacia el enano y él se subió a ella sin dudarlo.

Desandando el camino formaban un trío mágico…

Ya en la habitación, la meiga, se apresuró a acomodarlo sobre el cojín de su mecedora.

-Tú duerme tranquilo, que ya te despertaré- se apresuró a aconsejar Maruxo…

-No creo que consiga hacerlo, señor cuervo. Es la primera noche que de mi cueva me ausento, y eso es duro, aunque sea para realizar un sueño…

-También es hermoso velar un sueño, Mouriño… Y usted, don Quijote, debe saberlo- se aprestó a ironizar Estrella.

- Entre todos danme tanto traballo que non me queda tempo para soñar -refunfuñó el cuervo.

-¡Pobriño, pobriño meu corvo queridiño!- se burló despiadada Estrella.

-Estasme buscando…-graznó por lo bajito mientras remontaba el vuelo.

Estrella regresó a la taberna. Tenía que explicarle a su hija el deseo de Mouriño y quería

rogarle a Paqui que colaborara en la realización de aquel sueño.

Cuando entró en la bodega, lo que vio le desbordó de ternura el corazón.

Paqui amamantaba a su pequeña, mientras le cantaba una nana…

Mi dulce elefanta

me encanta

Se duerme tranquila

en cualquier esquina

Su mamá elefanta

le canta

Se cierran los ojos

sin echar cerrojos

La trompa se alarga

y hace de bufanda

Se guardan colmillos

en par de bolsillos

Y se sueñan cuentos

de bellos momentos

Nubes de colores

y playas con flores.

Estrella decidió que mañana sería otro día…y que por hoy, se iba a dormir después de hablar con Casilda…

Cap XII en Sociedad Pajaril La Aurora

Next Page »