Regalo
Acaricia y reconforta el corazón notar que, en los momentos tristes, manos hermanas te regalan palabras para que tu alma sonría…
Iris, hermana queridísima, me envió este obsequio para obligarme a conectar el ordenador y compartirlo con vosotros, en unos momentos en que, por una enfermedad familiar, mis ánimos están muy bajos y una nube negra cubre mis ansias de escribir y leeros…
“Mago es quien sabe leer el anverso por los hilos del reverso. En este sentido, los gallegos somos un poco magos”.
(Álvaro Cunqueiro: El mundo mágico gallego)
PORQUE A TERRA É REDONDA
Cunha man colléu a mar
e coa outra un veleiro,
pra explicar unha das probas
de que a Terra é redonda.
- ¿Todos os días?, preguntáballe eu.
¿O mesmo polo día que pola noite?
- Sempre, respondeume, e si redonda non fora
en toda a súa coda non se tería nada en pé,
a mar subiría deica a neve dos altos montes,
non poderían voar as aves
nin correr os nenos polos campos do verán.
Nin siquer habería verán.
Todo o que é, a rosa e máila lua,
a alma miña, os ventos, a sorrisa dela
e a sombra da cerdeira, e as cereixas,
tal son porque é redonda a Terra.
Ó veleiro mergullábase no horizonte
e a mar iba e viña na súa man dereita
a escuma das ondas escorrendo entre os seus dedos.
Refrescaban o meu rostro redondas pingas de choiva
caída de grandes nubens que viñan do sul
gracias a que a Terra é redonda.
Álvaro Cunqueiro
(Herba aquí ou acolá)
PORQUE LA TIERRA ES REDONDA
Con una mano cogió la mar
y con la otra un velero,
para explicar una de las pruebas
de que la Tierra es redonda.
- ¿Todos los días?- le preguntaba yo.
¿Tanto de día como de noche?
- Siempre- me respondió- y si no fuera redonda
en toda su corteza nada se sostendría en pie,
la mar subiría hasta la nieve de los altos montes,
no podrían volar las aves
ni correr los niños por los campos del verano.
Ni siquiera habría verano.
Todo lo que es, la rosa y la luna,
mi alma, los vientos, su sonrisa
y la sombra del cerezo, y las cerezas,
son tal, porque es redonda la Tierra.
El velero sumergíase en el horizonte
y la mar iba y venia en su mano derecha
la espuma de las olas escurriéndose entre sus dedos.
Refrescaban mi rostro redondas gotas de lluvia
caídas de grandes nubes que venían del sur
gracias a que la Tierra es redonda.

