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17 Enero 2005

Marmota y Napoleón

Publicado por muralla y archivado en: Disfrutes.

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Hoy es la fiesta de San Antón, el de los burros, como se le conoce vulgarmente. El de los animales en general, porque de todas clases se le llevan al santo para que los bendiga. Por todo ello, quiero felicitarlos a todos, me refiero a los animales, claro está, pero de una manera especial a este par de bichos maravillosos, de los que, con gran placer, algunas veces hago de canguro.

Marmota está hasta las mismísimas del viejete Napoleón. Ha llegado a su casa y le ha usurpado su trono. Se siente, efectivamente, como perra destronada. Antes ella, hacía y deshacía lo que le daba la gana. Era la niña de los ojos de sus amos.

Llegó él, viejete, desamparado, con técnicas de supervivencia adquiridas en la calle y el asilo, y con sus carantoñas y mimos se hizo dueño de la casa.

Y encima, cuando salen, hay que vigilarlo. Va despacio, despistado, no sabe ir suelto, y no es la primera vez que se escapa, aunque luego asustado regrese corriendo a casa.

Ella tiene que pararse, esperarlo y naturalmente, ¡abroncarlo!

Tiene que compartir sus tesoros, de los que él se adueña la mayoría de las veces, e incluso hacerle un sitio en la cama.

Y no hablemos de la comida, que si ella se descuida, el señor Tragón, como si tuviera hambre atrasada, pues eso, se la zampa.

Pero mira, ella es demasiado loca e independiente, y se sabe guapa, a rabiar, eso le dice entre achuchones la Marmi, y sabe también que por mucho que se esfuerce el viejete, para ella siempre será "la prefe", y eso le basta.

Claro que él, también está como una chota, y a ella le encanta morderle las orejas y las patas y dejarlo que se crea que gana, porque en el fondo sabe que fue más afortunada. Se encontró antes que él con esta casa.

Napoleón no puede creerse lo que la vida le reservó para la vejez. Se despierta cada mañana sin acabar de creerse que no está soñando y tiene que demostrar su alegría y felicidad saltando y brincando todo lo que su pequeña artrosis ya no le permite.

Cuando se pone nervioso de alegría tiene que acudir a su lazo de peluche y morderlo sin poder soltarlo. Él nunca supo que los perros podían tener un momicaco, por eso se los roba todos a Marmota, esa jovenzuela mimada que no sabe darle valor a lo que tiene, y que es una broncas que le riñe por todo.

A él le gusta disfrutar de las cosas, despacito, saboreándolas, para recuperar el tiempo perdido, por eso siempre que puede se comporta como el cachorrillo que le hubiera gustado haber podido ser.

Cuando salió del coche que lo trajo desde Segovia, estaba muerto de miedo, pero al ver los inmensos ojos azules de aquella mujer que le esperaba, se le quitó de golpe.

Sabe que es su preferido, porque a la nena le encantan los mimos y las caricias y él, que nunca las tuvo, está encantado con darlas y recibirlas a manos llenas. Está en la gloria, vamos.

La negra es un poco pesada, y a veces hay que cantarle la caña, pero se lo pasan bien jugando y peleando, aunque él no pueda siempre seguirla, porque los años son los años, y él los nota a sus espaldas.

En fin, que los dos están contentos y felices, y cuando lleguen allá arriba, a las estrellas, ya lo han hablado entre ellos, darán buenos informes de todos estos: de sus amos y de los que les rodean.

14 Enero 2005

Añoro

Publicado por muralla y archivado en: Morriñas.

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Tengo morriña. De mi mar. De su olor, de su color, de su rumor, del tacto de su arena bajo mis pies y hasta de su sabor mezclado con mis lágrimas

De los miles de aromas, que de puntos lejanos me trae su brisa.

De su luz y color, que agoniza con gris y revive en turquesa, pero siempre me  hechiza.

De los cuervos vigías, que voltean mi playa, escuchando las olas que cantan al romper en las rocas que brillan.

De gaviotas, que tejidas en nubes, escoltando los barcos de pesca, revuelan y gritan.

Echo de menos escuchar las sirenas que rasgando la noche, anuncian con lenguaje de naves, que los hombres regresan a tierra.

Verlo, repleto de perlas, que una lluvia, mansa y suave, con donaire lo siembra.

Sentarme en su arena, acariciar sus conchas y soñar con la vida en la isla que al fondo lo peina.

Ver cruzar los veleros que le pintan colores las noches de fiesta.

Añoro, subir montes y laderas, y desde allí, contemplar su poder y grandeza.

Su rebaño de blancas ovejas, que el viento del norte, con silvos lejanos traídos del monte, le esparce y le presta.

Perderme en caminos que abrazan y besan, atrapando recodos, descansando en sus playas y muriendo en sus peñas.

Asomarme a aquel faro lejano, vigilante de ondas, taladro de brumas y sonrisa de estrellas.

Cruzar por el puente repleto de arcos, que en reposo y silencio, la ría atraviesa.

Ver la niebla que bajando despacio lo cubre del todo hasta que se duerma.

Las noches, de negrura infinita, cuando atrapa las sombras para que se pierdan.

Y hasta aquel cementerio, bañado de espuma, donde algas y flores confunden olores sembrados en piedras.

 

11 Enero 2005

Foie gras

Publicado por muralla y archivado en: A recordar.

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Reservaba la noticia para el blog de Mad, Reservoir dogs, pero, aunque ya más o menos lo sabía, el leerlo me ha estremecido y no puedo resistirme a informaros.

…unas tres semanas antes de matarlos, los campesinos ceban a los patos y a las ocas. Los encierran en jaulas individuales estrechísimas donde no pueden ni moverse, ni siquiera aletear. Dos veces al día se les hinca un gran embudo hasta el esófago y se les obliga a tragar a presión - a la fuerza -  enormes cantidades de maiz. Así, su hígado va cubriéndose de una espesa capa de grasa ( foie gras quiere decir hígado graso ) y generando ese manjar de dioses que constituirá el orgullo y negocio de Francia y la delicia de los gourmets.

Escandinavos y anglosajones protestan todos los años en nombre del sufrimiento que la crueldad de cebo inflige a los animales. Alemania, Italia, Dinamarca y Polonia lo han prohibido ya. El Consejo de Europa lo tolera en Francia en nombre de la "tradición enraizada" pero exige que los procedimientos sean modificados. ¿Cómo? Se ignora. Los industriales del ramo piden una moratoria de cinco años para "adaptarse"…

Desde luego procuraré no volver a comer foie gras ni comprarlo, y volveré a leer con gran atención el libro de Gandhi en el que expone su pensamiento y motivos morales para ser vegetariano.

Y me pregunto: Si no podría cebarlo yo, ni matarlo, ¿por qué me atrevo a comerlo?. Puede que a mis años sea ya hora de darme una respuesta…

9 Enero 2005

El Canario

Publicado por muralla y archivado en: Sonrisas.

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Esto, un mapa del mundo es lo que él tiene en la pared de la cabecera de su cama, porque según él, esa es su patria.

Juan Bautista Fernández, el Canario, conoce París como si fuera la palma de su mano. Y Freetown. Y Londres.

El Canario es un rebelde, un ácrata, un autodidacta ilustrado cuya vida de pijoaparte transnacional empezó como pastor de cabras en Canarias, el día en que fue expulsado de la escuela a los nueve años, una década antes de leer los primeros libros en la cárcel Modelo, donde fue a parar después de robar dos lingotes de oro en una joyería de Barcelona.

En la quinta galería de la Modelo el contacto con los presos políticos le hizo tomar conciencia del franquismo y, al salir a la calle, el país se le hizo pequeño, de manera que decidió marchar a París cruzando ilegalmente los Pirineos. Pero su sueño era llegar a Londres. Y lo consiguió a principios de los sesenta .

En Londres fumó canutos con John Lenon y Yoko Ono, ligó con las mujeres más hermosas del Art Lab, vendió periódicos revolucionarios con Vanessa Redgrave y Tarik Ali y fue detenido con una bandera del Vietcong durante una manifestción contra la guerra del Vietnam frente a la embajada de Estados Unidos.

Hoy vive en un pequeño y viejo piso, rodeado de frases escritas en las paredes, libros y recortes de prensa.

Pobre de bolsillo pero rico en vivencias y experiencias, sostiene que el conocimiento es la única meta interesante que nos ofrece la vida para ser vivida.

"Ser pobre es siempre estar a merced de los acontecimientos", lee  de la pared, mientras reconoce su pobreza señalando lo que le rodea: una cama metálica afianzada con unas cajas, el saco de dormir, el camping gas en el que hace sopas de copos de avena, la humedad de las paredes, el agujero del water…

Pero en el aspecto humano soy rico: he vivido mucho, he leído mucho, comenta.

"Hay tres cosas que enseñan más que la Universidad: saber mirar, saber escuchar, saber preguntar". Algo que no enseñan a los niños en la escuela, asegura.

"La política es el arte de preocupar a la gente". De Paul Valery, confiesa…

Y en la puerta de un armario cuelga la poesía Vida, de José Hierro:

"Grito ¡todo! y el eco dice ¡nada!". Esta poesía es fabulosa, te hace pensar sobre la vida en el universo, te dice que no somos nada y que somos todo, reflexiona…

En una de las paredes, junto al retrato de Gandhi - "un gran hombre, una mente lúcida"-, y otro de Gardel -"soy un romántico, me gustan los tangos", cuelga la pintura de una cabra con rostro humano orando hacia el cielo, que él pintó después de leer un artículo que hablaba de la que lanzan desde un campanario.

"Me encantan los animales", asegura.

" La vida es una prueba que te acerca al conocimiento. La base del sufrimiento es la ignorancia. Ir al conocimiento para ser feliz", mientras confiesa que lee de todo, historia, geografía, filosofía, y que incluso guarda cosas que le parecen interesantes.

También está escribiendo una novela, sobre el fundamentalismo, un mal muy malo que nos devuelve al siglo XIX, aclara.

La historia está sacada de un artículo  publicado hoy en La Vanguardia, y he querido mostrároslo aquí, porque creo que es la historia de un ser humano que tiene mucho que enseñarnos.

Ha jugado, ha ganado y ha perdido, pero también ha aprendido, y aunque al final le rodee la pobreza, él siente su vida plena, algo que cuesta mucho conseguir.

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