Gandhi
En un día como hoy, el 30 de enero del año 1948, fue asesinado Mahatma Gandhi.
Gandhi es un ser por el que siempre he sentido una especial admiración. Un ser tan fiel a si mismo, y tan consecuente con sus ideas y palabras que pudo decir sin mentir ni pecar de soberbio: Mi vida es mi mensaje..
“El legado de Gandhi incluye la lucha mantenida con brillantez contra el racismo institucionalizado en Sudáfrica, el movimiento por la independencia de la India y un camino pionero de diálogo interreligioso; pero también constituye la primera aplicación generalizada de la no violencia como la herramienta más poderosa para luchar por el cambio social positivo. La no violencia de Gandhi no fue simplemente política, sino que estaba arraigada y basada en lo espiritual, por lo cual saltó del escenario político de la India al escenario mundial, ya en vida de Gandhi y para todos los tiempos.”
“Cuando Gandhi empezó en Sudáfrica su transformación personal a comienzos del siglo XX, se percató de que no podía herir ni matar a ningún ser humano ni a criatura alguna; comprendió que no había ninguna causa, por noble que apareciera, que justificara el asesinato. Al mismo tiempo, sabía que no podía ser pasivo o indiferente frente a la violencia, el racismo, la pobreza o la guerra. Gandhi pensaba que la búsqueda espiritual de Dios, si es sincera, tiene que empujar a la persona al interior del mundo, en busca de justicia para los pobres y paz entre los pueblos en guerra. Pero también muy pronto llegó a la conclusión de que sólo se podía lograr el cambio social y la justicia para los pobres -en nombre de dios- si se empleaban métodos estrictamente no violentos.”
“Gandhi insistió en que , si queremos ser plenamente humanos, tenemos que hacernos personas no violentas… Enseñó que la no violencia puede ser puesta en práctica en todos los niveles de la vida humana, en nuestro propio corazón, en medio de nuestra familia y nuestros amigos, en nuestras comunidades locales, y también en los niveles nacional e internacional. Gandhi nos insta a eliminar nuestras pistolas y bombas, a dejar de hacer daño a quienes nos rodean, a simplificar nuestra vida, a implicarnos en la lucha por el desarme y la justicia y a sondear las profundidades de la no violencia.
Por encima de todo Gandhi desafía a los creyentes a reconocer la hipocresía de su vida. Sostenía que no podemos ir un día a la iglesia, la sinagoga o la mezquita, y al día siguiente aprobar la guerra, abogar por las ejecuciones, fomentar el racismo o costear la fabricación de armas nucleares.”
Gandhi escribió
El 16 de septiembre de 1928.
“La no violencia significa un océano de compasión. Significa arrojar de nosotros todo rastro de mala voluntad hacia los demás. No significa vileza o timidez, ni huída a causa del miedo. Significa, por el contrario, firmeza de mente y valentía, un espíritu decidido.
Tenemos la decisión de no abandonar nunca la búsqueda de la verdad. Para seguir la verdad, el único camino recto en este mundo es el de la no violencia. La no violencia significa un océano de amor, cuya inmensidad nadie ha podido jamás medir. Si nos llenara, tendríamos un corazón tan grande que en él cabría todo el mundo. Sé que es difícil lograrlo, pero no imposible. Tal no violencia no se limita a abstenerse de matar criaturas incapacitadas. No matarlas podría ser dharma, pero el amor va infinitamente más lejos.”
El 31 de octubre de 1929:
No violencia y cobardía son términos contradictorios. La no violencia es la virtud más grande, y la cobardía el mayor de los vicios. La no violencia brota del amor, la cobardía brota del odio. La no violencia siempre sufre, la cobardía siempre inflige sufrimiento. La no violencia perfecta es la valentía suprema.”
El 6 de mayo de 1939:
“Tu no violencia tiene que manifestarse en tus palabras, en tu acción y en tu comportamiento general. Un seguidor de la no violencia tiene que cultivar un hábito de trabajo constante, de vigilancia sin descanso y de autodominio incesante. “
El 6 de julio de 1940:
” He venido practicando con precisión científica la no violencia y sus posibilidades durante un período ininterrumpido de más de cincuenta años. La he aplicado en todos los ámbitos de la vida -doméstico, institucional, económico y político-. No conozco ningún caso en que haya fallado. Donde a veces parece que ha fallado, lo he atribuído a mis imperfecciones. No pretendo ser perfecto. Pero sí afirmo que soy un apasionado buscador de la Verdad, que no es sino otro nombre de Dios. En el curso de esta búsqueda, descubrí la no violencia. La misión de mi vida es propagarla. No tengo interés en seguir viviendo si no es para la prosecución de esta misión.”
Todos los párrafos están sacados del libro titulado: “Mi vida es mi mensaje” de la editorial Sal Terrae, que recoge una serie de escritos de Mahatma Gandhi sobre Dios, la verdad y la no violencia.
Este post se lo dedico a Cris, mi queridiña Cris, hoy cooperante en Camerún, y que fue la que, hace pocos meses, me regaló este libro.




