Anorexia
Lucía era bonita, preciosa, diría yo…con su sedoso pelo rubio, sus hermosos ojos claros, su blanca tez nacarada, su tipo esbelto y juvenil, como el de un cimbreante junco en primavera…
Lucía era dulce, cariñosa, a veces respondona, líder de su grupo, y siempre coquetuela y juguetona…
Lucía era la niña de sus ojos de su padre y de su madre, era todo su mundo…todo su cielo, su sol, su luna … todo su universo… porque sólo la tenían a ella …
Lucía un buen día, se quedó dormida, y soñó … soñó un tormento, una locura, un mal sueño …
Soñó que estaba gorda, que era poco esbelta, que le sobraban los quilos, que el mundo le era hostil, y que así nadie la querría,.
Soñó que vivía en mundo irreal donde ya nada era igual a antes, donde todos los espejos le devolvían una imagen que no reconocía…
Soñó que poco a poco dejaba de comer, que el hambre desaparecía, y que sin darse cuenta una mágica anorexia la atraía.
Se hizo amiga entrañable de la bulimia …
Se enfadó con sus padres, rompió con sus amigas… y se dejó caer por el tobogán de la desidia, del mal humor, del rencor, de la dureza… y de la mentira.
Perdió su menstruación, se oscureció su sonrisa , comenzó a perder pelo, a notarse distinta … pero siguió coqueteando con su salud y su vida…poniendo sombras de amargura en el rostro de sus padres y negras nubes en su vientre, su pecho y su esqueleto…
Soñó que un día estaba tan delgada que ya ni el cuerpo sentía…
Lucía despertó, y comprobó que volvía…
Volvía a sonreír, a querer y a sufrir, a llorar y a vivir, a ser mujer y sentir, a acariciar y pedir, a perdonar y reír…
( Lucía fue una alumna que con sólo 14 años, murió en el año 1990, víctima de la anorexia y la bulimia.
No despertó de su sueño … y por más que entre todos intentamos ayudarla, ella no se dejó ayudar…
No quiso despertar…
Se la llevó la maldita enfermedad que está llevando a muchos de nuestros adolescentes, a los mejores, los más inteligentes, los más sensibles, que se dejan embaucar por modas, que les prometen el éxito de la vida pero a través de la muerte…)
Su vida la de aquella niña, volvió a dolerme hoy, al leer esta noticia:
Franziska van Alsimick, nadadora alemana, confiesa en sus memorias, que sufrió anorexia, por la coacción exterior y su miedo al fracaso.
"me convertí en la Lolita de la natación, en el pez de oro, en la primera bailarina del agua, pero también mi vida pasó a estar completamente condicionada por el exterior.
Entrevistas, portadas de periodicos, fotos con el mismísimo Michael Jackson…
Empecé a tener miedo a fracasar, y a decepcionar a los demás"
Arrancó con el sacrificio y acabó en la enfermedad. Pensando en los Juegos Olimpicos, abandonó los estudios, y se olvidó de si misma.
"No podía más. Sólo entrenaba, y me quería sentir un poco libre y poder tomar alguna decisión sobre mí. Y resulta que la comida era lo único en que yo podía arbitrar: ahora como, ahora no. Y así acbé desayunando un bombón y comiendo media manzana o palitos de sal…"
No pudo obtener el oro, y hasta hace dos años no fue capaz de acudir a un médico para curar su anorexia…





