Ana Frank
Fuimos muchos los adolescentes, y no tan adolescentes, que lloramos con Ana Frank .
Sus palabras, sus sentimientos, nos mostraron un mundo que en una época censurada, no nos fue permitido conocer.
Aquella niña, que nació en Alemania en 1929 y que murió en 1945, en el campo de concentración de Bergen-Belsen, nos enseñó muchas cosas, al abrirnos su corazón en un corto, pero intenso diario.
No podemos decir que sufrimos con ella, porque nadie que no haya vivido lo que ella vivió puede decirlo, pero vislumbramos su miedo, su primer amor, sus ansias de vivir, su dolor…su “terminable” dolor a los dieciseis años.
Hoy llegó a mí su recuerdo a través de un artículo aparecido en El Periódico titulado: Ana Frank, aún apátrida
Según voy leyendo me invade la perplejidad y no acabo de creerlo…
Nunca pude imaginar nada semejante…
Aquella niña/hermana que vivía y vive en millones de corazones, que tenía y tiene “casa” en miles de hogares, es apátrida!!!!
De pronto comprendí , más que nunca, la banalidad de la palabra Patria.
Lo inútil de la palabra Patria, si no puede acoger y abrazar a alguien como ella.
Según cuenta el articulista (Edwin Winkels)
” …Ana Frank, salió la noche del lunes elegida entre los diez finalistas que optan al título del holandés más grande de todos los tiempos, concurso honorífico que es emitido por un canal de televisión de Holanda y que ha intentado que Ana Frank lograse, a título póstumo, la nacionalidad holandesa.Un intento polémico y en vano, porque la ley no lo permite…”
“…Ella llegó con su familia a Amsterdam en 1933, huyendo de la persecución de los judíos en la Alemania nazi. En 1941, una ley alemana retiró la nacionalidad a todos los judíos que habían abandonado el país. Poco después, en plena segunda guerra mundial, Ana Frank tuvo que esconderse con su familia en una buhardilla en Amsterdam, donde escribió su imponente diario. Fueron traicionados y deportados, y sólo sobrevivió su padre, Otto…”
“…basaron su petición de nacionalización en un párrafo del diario.esa noche sabía que tenía que morir. Esperaba a la policía, estaba dispuesta, como los soldados en el campo de batalla. Quería sacrificarme por la patria, pero ahora, ahora que me han salvado, ahora mi primer deseo después de la guerra será que me dejen ser holandesa escribió la joven.”
Sigue explicando el articulista que, aunque en el Parlamento holandés se pidió que se estudiara el caso, el gobierno lo denegó, porque la ley sólo permite hacerlo con personas vivas. También hablan de que podría producir agravios comparativos con otras personas a las que en su día se les denegó etc.
“…Todo el mundo la considera holandesa y su diario es el libro holandés más vendido y traducido en el mundo: más de 30 millones de ejemplares en 60 idiomas.”
Si después de eso ella es apátrida, yo, a partir de hoy, también lo soy.
Quiero añadir la hermosísima definición de Patria que me acaba de regalar Mad:
…La patria es la piel del amado, la risa de un amigo, el sueño de un ser querido…Lo demás sólo lugares, más o menos eternos, en los que disfrutamos de nuestras patrias.














