María
María es una mujer sencilla, rebosante de honradez y ternura, que ama a su hombre desesperadamente.
Entre los dos florecieron cinco hijos, y nunca dejaron que nada amargara sus días.
Sin embargo, de pronto, algo aparece en sus vidas que amenaza con destruirlas.
Lo nota en su mirada ausente, en el poco roce de su cuerpo con el suyo, en el dinero que desaparece… pero sobre todo lo nota en lo que miente, en lo que no recuerda.
Son días duros, de vigilancias, de sospechas, de no entender tanto abandono y tanto silencio.
Intentó por todos los medios retenerlo: lo ató a su cama, y en su cama a su cuerpo.
Abandonó su trabajo, sus ansias terrenas. Tiró las llaves y se convirtió en carcelera.
Acarició su cara, enjuagó sus lágrimas y limpió sus babas, aquellas babas que caían por la otra y no por ella.
Lo mimó hasta la avaricia y lo acunó hasta el delirio…Lo paseó incluso por Sevilla, la ciudad que los vio nacer, en la que se enamoraron, a la que pensaban volver en su vejez.
Pero, la otra, la vieja zorra, la maldita, no cejaba en su empeño: los cercaba, los atacaba y destruía los muros que ella levantaba con amor, sin despecho.
María lloró, gimió, imploró, pero no hubo consuelo. Intentó incluso, siguiendo un sabio consejo, descansar de él, alejarlo un tiempo. No pudo. Aún con ser su muerte, su vida no tenía sentido sin él.

Y siguió a su lado, cuidándolo, besándolo, acariciándolo, recordándolo, aunque ya sabía que la mente de su hombre había sido absorbida de tal manera por la ramera que ya nada quedaba para ella.
Sólo en un momento de pavor, en uno de esos misterios de misterios, de sus ojos cayó una lágrima ante el temor de perderla.
Después de algunos años, la muerte, generosa y cruel a la vez, se lo arrebató a las dos.
María lo lloró y lo llora.
Le queda su recuerdo, sus hijos, unos nietos…Pero también le queda la terrible incertidumbre de si algún día, la ladrona, la maldita vendrá a buscar a alguno de sus hijos o , incluso, a ella.
No quiere ni pensarlo, se estremece. Conoce como nadie su locura, su maldad, su destrucción lenta pero implacable.
Sabe muy bien, demasiado bien, como nos trata el alzheimer

Hoy es el día internacional del Alzheimer, esa espada de Damocles, que pende sobre todas y cada una de nuestras cabezas. Una espada que destruye en nosotros todo lo que de humano tenemos, y deja para los nuestros el dolor y el horror de cuidar unos tristes deshechos.


¡Joder! Te juro que me has puesto los pelos de punta… Y mira que habíamos comentado veces el tema, pero…
¡Pobre María, cuánto hacemos por amor!
Te quiero
Comentario por mad — 21 Septiembre 2004 @ 6:48 pm
por aquí se estila mucho decir una especie de broma que más bien es una broma negra
- todo esto es por culpa de ese alemán que me vuelve loca
- quién es?
- alzheimer
hermosa la manera en que tu lo has planteado muralla. seria, respetuosa y sin golpes bajos.
un abrazo!
Comentario por ylek — 21 Septiembre 2004 @ 7:34 pm
Es todo eso, y puede ser más, pero no se merecen los amantes, las pasiones o las rameras que las compares con esa bestialidad.
un besazo
Comentario por manuel h — 21 Septiembre 2004 @ 7:35 pm
Querida mad: efectivamente,María fue una prueba viviente de amor a su hombre.Es muy reconfortante encontrarse en la vida seres como ella y contar con su amistad.
Te quiero.Marmi
Comentario por muralla — 21 Septiembre 2004 @ 9:13 pm
Hola Ylet:¡Que ilusión descubrirte en mi blog!.Gracias.
La historia puede sucedernos a cualquiera y en cualquier momento. Así puede ser la vida de triste y dolorosa.
Un abrazo.Muralla
Comentario por muralla — 21 Septiembre 2004 @ 9:17 pm
¡Caray, profe, tienes razón!
Pero cualquiera de esos elementos cuentan con mi profundo respeto. Fueron sólo figuras literarias, o como quieras llamarles, para componer el relato.Lo siento.Intentaré tener más cuidado la próxima vez.
Un abrazo.Muralla
Comentario por muralla — 21 Septiembre 2004 @ 9:23 pm
:……(
Comentario por lulamy — 21 Septiembre 2004 @ 11:30 pm
Muralla queridísima,
Felizmente, en esta vida uno de vez en cuando encuentra seres entregados como María.
Cuando el dolor golpea tan fuerte, siempre recuerdo un párrafo del libro de Castaneda “Viaje a Ixtlan”. Te lo regalo hoy para que también tú lo recuerdes alguna vez:
“Todos nosotros, guerreros o no, tenemos un centímetro cúbico de suerte que salta ante nuestros ojos de tiempo en tiempo. La diferencia entre un hombre común y un guerrero es que el guerrero se da cuenta, y una de sus tareas consiste en hallarse alerta, esperando con deliberación, para que cuando salte su centímetro cúbico, él tenga la velocidad necesaria, la presteza para cogerlo”
Ya sabes, mi dulce Hermana, hay que estar alerta.
Besos arcoiris
Comentario por La Dama del Arco — 22 Septiembre 2004 @ 9:02 am
Gracias por el regalo, Dama.Es un buen punto de meditación para vigilar y no perder la esperanza, esa esperanza que muchas veces, con el paso de los años, vamos aparcando al borde del camino.
Te quiero.Muralla
Comentario por muralla — 22 Septiembre 2004 @ 12:12 pm
gracias por este texto. es así, una enfermedad que se apodera de la persona, no le basta su cuerpo, engulle su memoria, su independencia…es una lucha de los familiares contra el mal más insidioso, es dificil el esfuerzo de recordar que es la persona que quieres…
gracias.
y una sonrisa a los enfermos y familiares.:)
Comentario por siloam — 22 Septiembre 2004 @ 1:53 pm
Hola Lulamy: Si, realmente es así para cada día más gente.
Un abrazo.Muralla
Comentario por muralla — 22 Septiembre 2004 @ 4:56 pm
Gracias a tí, Siloam, por estar ahí, en esa puerta del Atlántico.Un biquiño.Muralla.
Comentario por muralla — 22 Septiembre 2004 @ 5:45 pm
Murallita, me he quedado así:
Que triste… ¿Y pensar que a cualquiera nos puede pasar?
¿Quien dijo que la vida siempre es facil?
Un beso.
Comentario por Magda — 22 Septiembre 2004 @ 6:16 pm
Sin palabras. Bueno, sí. Es quizá la peor de todas, aunque no es la única
Un beso, Muralla.
Comentario por nemomemini — 22 Septiembre 2004 @ 11:20 pm
Nemomemini:Tienes razón y ojalá fuese la única!
Un abrazo. Muralla
Comentario por muralla — 22 Septiembre 2004 @ 11:43 pm
Muy triste y muy bello Muralla. Besos de aquí.
Comentario por Alicia A Través del Espejo — 23 Septiembre 2004 @ 1:13 am
Alicia: Un millón de besos desde Finisterre.Muralla
Comentario por muralla — 23 Septiembre 2004 @ 9:07 am