Pancho
Pancho es una marioneta que me llegó del otro lado del Atlántico y un poco más allá: de Santiago de Chile.
Es de madera, como Pinocho. Viste un poncho a cuadros y luce una gran sonrisa en su cara de indio.Tiene unos enormes pies que parecen acabados de salir de debajo de las ruedas de un camión.
Me encanta. Me encantan las marionetas en general, y nunca pude resistirme a sus historias y travesuras, ni a sus efímeras vidas manejadas , como las nuestras, por hilos visibles o invisibles.
Pero, lo que más me gusta de Pancho es la espectación que despierta en mis alumnos, su asombro e incredulidad casi infinita.
Es un placer impagable sacarlo del armario en el que está guardado.
Les gusta que les hable con su acento chileno (espero que me perdonen los chilenos por estropear un deje tan bello), que les dé su manaza de madera a modo de saludo, y que se dirija a mí como “la vieja”.
Casi tiemblan al comprobar que él conoce muchos de sus secretos…
Acarician sus pies mientras me preguntan por enésima vez:
-¿De dónde es?.
- De Chile.
-¿Quién te lo trajo?.
- Mi hija.
- ¿Si? ¿Dónde lo compró?.
- En un mercadillo.
- Y ¿por qué te lo trajo?
- Porque le preguntó si quería venir a España, a pasárselo pipa con una maestra y unos niños y él contestó que sí.
Sonríen feleces y se sienten ” los elegidos”.
Si dejo pasar algún día sin sacarlo de su armario siempre hay alguien que me recuerda:
- Pancho está en el armario. Pues si que estará contento…!
Yo aprovecho para el sermoncillo de costumbre, y al cabo de unos minutos, aguantándome la risa:
- Vamos a comprobarlo…
Pancho está enfadadísimo. Primero se niega a hablar, pero después de las peticiones y promesas inmejorables de los críos, murmura:
-¡ Vaya suerte he tenido con vos, vieja ! ¡ Venite a España que os lo pasaréis pipa !-decia la niña- ¡Como se nota que no os conoce ni un tanto así…!
Las risas y aplausos infantiles le recompensan del encierro y la historia se repite:
Pancho charla, nos cuenta un cuento o si se tercia nos pregunta la tabla de multiplicar.
Sea como sea, Pancho es maravilloso y borra con su magia la resaca de nuestra rutina.
¡Te queremos Panchiño!

Muralla, ¿esa hija es La Nena?… Caramba, pues parece que te quiere por algo más que por el conejito de los lunes, ¿no?
No te lo creerás, pero yo también estuve en Santiago y traje tres marionetas como esa… ¡qué guapo es Pancho!
Muchos besos
Comentario por mad — 15 Septiembre 2004 @ 8:49 am
Oye,
Yo tengo otro Pancho que parece tal cual hermano de éste. A mí me lo trajo de Chile mi sobrina.
Comparto tu amor por las marionetas. Recuerdo una maravillosa que una vez compré en Tailandia, el único día de mi vida en que fui capaz de regatear.
Por cierto, Pancho debe estar encantado de “estar colgado en la red”.
Besos arcoiris
Comentario por La Dama del Arco — 15 Septiembre 2004 @ 9:40 am
_Mad:Claro que es La Nena, y me quiere simplemente porque “su vida comienza cuando me conoció”
_Dama del Arco:Con esta “colgada” espero que se sienta un poco recompensado de sus encierros.
Comentario por muralla — 15 Septiembre 2004 @ 1:12 pm
Yo no tengo un Panchito, ni ninguna otra marioneta en casa. Pero hace poco probé a regalar a un sobrino(4 años) una marioneta de Pinocho. Como niño acostumbrado a los juguetes de hoy (tecnología y poco más) puso una cara de asombro increible. Me parece la tuya una iniciativa genial.
Comentario por nemomemini — 16 Septiembre 2004 @ 12:07 pm