Archivos de 'Vicios varios'

El gran retratista se fue

Jueves, 8 Junio, 2006

Arnold Newman by Keith Cotton

Algunas de sus mejores obras aquí y aquí.

Agendas

Viernes, 12 Mayo, 2006
Cartell 10a Setmana de Poesia de Barcelona, Miguel Olivares

Marina del libro

Inquiero los porqués , los hasta cuándo

los cómo y dónde
y esa pregunta muda que me ahoga
y vive en el silencio .

Y entonces tú
contestas
majestuoso
enorme gamo verde
país de agua
donde los soñadores se dan cita .

Me hablas
grande mar
telón del cielo

y tus olas responden como páginas
de un libro cuyo autor lo sabe todo

como páginas, mar

y como pétalos
de una rosa que nunca se deshoja.

Blanca Andreu

*

Hoy arranca la décima semana de Barcelona Poesía. Mañana, Girona, Temps de Flors y así un montón de propuestas más que no me caben en la agenda…

Lee

Domingo, 23 Abril, 2006

LEE, por Reizentolo.com

Feliç Sant Jordi!

*

Ilustración de Reizentolo

Esa maldita pared y el carácter de mi vecinito

Lunes, 13 Marzo, 2006
Esa maldita pared que separa tu vida y la mía,
que no deja que nos acerquemos.
Esa maldita pared que separa tu vida y la mía,
que yo la voy a romper cualquier día

Llevo unos días cantándola. Resuena como una letanía. Hoy se había callado mi voz interior, hasta volver a casa, y desde hace un rato vuelve a sonar. Así que llevo casi una hora buscando la bendita Gira Mundial. Sólo por oírla como dios manda que lo que yo hago con ella si abro la boca es un pecado.
Y no tiene nada de carnívora la evocación, de verdad.
El caso es que tengo yo un vecinito que no calla. Llora todo el día y buena parte de la noche. Todos los días y todas las noches. Al verlo, nadie diría que es un llorica mocoso, pero lo es. Y me dan ganas de romper la pared y romperle algo a la criaturita o a su maldita mamá moderna que lo deja expresarse libremente. Que un día le pregunté si al niño le pasaba algo, si estaba malito y me dijo que no, que sólo tenía mucho carácter. Claro, cómo no se me había ocurrido.
Y ahora que he hecho como mi hermanita y le he dado la vuelta a los altavoces y se la canto a pleno pulmón me doy cuenta de que yo digo:

Esa maldita pared que NO separa tu vida y la mía,
que no deja que nos acerquemos.
Esa maldita pared que NO separa tu vida y la mía,
que yo la voy a romper cualquier día

Un alma sin tara

Martes, 21 Febrero, 2006

dos besos, de Nemomemini

Logan, el querido responsable de los Cuarteles de Invierno, me pasa la torna de las citas, la meme de turno de la que no me escapo, que me prometí a mí misma comenzar de una buena vez la libreta de los retazos intensos.
En mitad de mi desconexión. Tras el después, antes del comienzo del próximo cuatrimestre , de la Cuaresma, recuerdo la conversación con MH sobre las lecturas brillantes, lecturas que no acostumbramos a compartir como sí me pasa con Ferran o con mi Anna, por ejemplo. Y -pensando en que este año no se me marchitaron las violetas- hago un repaso de las novelas de amor que me han impactado…

La leyenda del Santo Bebedor de Joseph Roth es breve, se lee en unos minutos, pero como todo tiene un final. Es éste:

-¿Cómo te llamas? -siguió preguntando Andreas.
-Teresa.
-¡Ah! -exclamó Andreas-, ¡esto es realmente encantador! No creí que una santa tan pequeña y a la vez tan grande, una acreedora tan pequeña y tan grande me dispensara el honor de venir a buscarme, después de que durante tanto tiempo no hubiera acudido a ella.
-No sé de qué me está hablando -dijo la jovencita bastante confusa.
-En ello reside precisamente tu delicadeza -contestó Andreas-, he aquí tu delicadeza, que yo sé apreciar tan bien. Hace tiempo que te adeudo doscientos francos, pero no me ha sido posible devolvértelos, santa jovencita.
-Usted no me adeuda dinero alguno. Pero aquí en el bolsillo llevo un poco de dinero, aquí, tómelo y váyase, que mis padres llegarán de un momento a otro.
Y, al decirlo, le entregó un billete de cien francos.
Todo esto lo fue siguiendo Woitech a través del espejo, y se levantó vacilante de su asiento, pidió dos absentas, y ya estaba a punto de arrastrar a nuestro Andreas hacia el mostrador para que bebiera con él. Pero en el mismo instante en que Andreas se dispuso a dirigir sus pasos hacia el mostrador, se derrumbó como un saco, espantando a toda la clientela del bistro, incluso a Woitech. Pero quien más se asustó fue la muchacha llamada Teresa. Como quiera que allí cerca no había médico ni farmacia, lo llevaron a la capilla, concretamente a la sacristía porque al fin y al cabo los curas entienden algo de los moribundos y la muerte, según creían, a pesar de todo, los descreídos camareros. Y la jovencita Teresa no pudo evitarlo y siguió a la comitiva.
Así que llevaron a nuestro pobre Andreas a la sacristía. Pero, lamentablemente, ya no era capaz de hablar. Tan sólo hizo un gesto como si quisiese introducir la mano en el bolsillo interior de la chaqueta, donde guardaba el dinero que debía a su pequeña acreedora, y murmuró:
-¡Señorita Teresa…!
Así exhaló el último suspiro y murió.
Denos Dios a todos nosotros, bebedores, tan liviana y hermosa muerte.

Al fin, el amor al vino, es amor, ¿no? Porque como dice sabiamente Carlos Barral en el prólogo: “Todos sabemos, sin necesidad de reclamar la asistencia de los ángeles o de los dioses, que el borracho hace cosas imposibles”

*

La foto es un regalo de Nemomemini que he transformado a sepia sin su permiso.

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