Archivos de 'Patrias'

en plano, diez años después

Jueves, 23 Septiembre, 2010

en plano

Como en esa foto, Marmota siempre en plano, desde aquella noche de hoy hace 10 años. Como aquella primera Mercè nuestra, llegando a La Inocencia juntas por primera vez, tú contenta, moviendo el rabo como si lo llevases en prácticas todavía. Como aquella primera madrugada nuestra en la que te acercaste al sofá, desde el que te ofrecí mi compañía, una decena de veces y yo me despertaba con tu olisqueo curioso y tu aliento en mi cara. Como aquella noche que regresaste a mí por propia elección para darme la primera de muchas nuevas alegrías. Como aquella mañana en que tuvimos que dejarte en el veterinario para que pudieran hacerte tantas pruebas y confirmar tu epilepsia. Como aquellos días de febrero en que dejaste casi de comer porque pensabas que no volveríamos de nuestra luna de miel. Como cuando hicimos la primera mudanza y comprendiste -definitivamente- que no te íbamos a abandonar jamás. Como cuando llego Napoleón y entendiste y aceptaste. Como cuando volvimos a mudarnos y descubriste casi al tiempo que yo que íbamos a La Esperanza. Como cuando llegamos con Andrea a casa y ya no la pudiste ignorar más. Como cuando volvemos a meterte en el coche y esperas emocionada tu nuevo destino. Como cuando sigues durmiendo por las mañanas cuando estamos ya todos levantados, apurando sabiamente tu descanso. Como cuando Andrea abusa y te estruja pero diciéndote te quiero. Como cuando llega alguien a quien hace tiempo que no ves ni hueles y te desesperas de alegría con ese rabo que sigue en prácticas y esa oreja desabrochada. Como cuando llegamos a casa y te arrastras a sabiendas de que descubriremos tu falta, los restos de la papelera por todas partes, y tu mirada sonríe entre ingenua y arrepentida. Como cada día contigo de estos diez años nuestros… en plano, en primer plano. Te quiero.

cinco o seis días de agosto

Lunes, 13 Septiembre, 2010

cómplices

Un verano, una playa, una llamada o dos. Una llega y trae la tormenta con unos mojitos y sin mp3. Lluvia, prisas y un cambio de planes. Una cena de bienvenida y despedida. Un café, una enana que se duerme y dos que se van. Uno que desaparece. Nati Mistral is back in Canet de Mar o no (qué bien volver a tenerte). Carlos Barral en el portal. Amanece y somos cuatro. Una taza de leche con colacao y una con “cocola”, un té rojo y una caña. Un andaluz asturiano y un menú. Una siesta. Uno que trae las maletas. Tres con pescadito frito. Una visita imprevista, una fideuá, burbujas y tijeras, un paseo a cámara lenta, un trenecito loco, “mejor sin sexo que con mal sexo”, una que se va. Unas tostadas con queso, una que “no se pone las bragas” y una postulanta y un tunante que no se quieren dormir. Otra de colacao y “cocola”. “Senyora té monedes?”. Un conejo rustido con pollo, una mesa llena de vasos, unos helados y tres que no se pelean porque una no quiere. Pasta para todos menos una. Dos que se beben el agua de los floreros. Un móvil bloqueado. “Es ven”. Una operación retorno. Un “derbie” y dos de “amor a primera vista”. Una de paseo por Gracia con mal de bajura. Un café y una fanta gigante. Dos que llegan con un cochecito. Una que se quiere colar y tres que alucinan. Uno que llega tarde, una librería, una máquina de sonidos y una despedida. Tres republicanos en una plaza muy real. Una última cena marinera y dos taxis con una moribunda. Un último colacao, una cama vacía, una estación y un “hasta pronto” que yo “vigilo la masa de las crepes”…

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Viernes, 2 Julio, 2010
Rojo y negro, (c) Marmi Muralla

Las liturgias de cada año, ya saben que hay cosas que no cambian nunca: hay cava y tiramisú en cantidad suficiente (cada año nos toca a más porque somos menos por esta niebla), y los regalos los perdono, que no está el horno para bollos…

Bon Nadal!

Lunes, 21 Diciembre, 2009

Coexist, por (c) mad

Petons, beixos, muxuak y besos para tod@s,

La Sociedad Pajaril

Mi madre cumple 65

Lunes, 14 Diciembre, 2009

Tres días de parto y el hijo no salía:
-Tá trancado. El negrito tá trancado- dijo el hombre.
Él venía de un rancho perdido en los campos.
Y el médico fue.
Maletín en mano, bajo el sol del mediodía, el médico anduvo hacia la lejanía, hacia la soledad, donde todo parece cosa del jodido destino; y llegó y vio.
Después se lo contó a Gloria Galván:
-La mujer estaba en las últimas, pero todavía jadeaba y sudaba y tenía los ojos muy abiertos. A mí me faltaba experiencia en cosas así. Yo tamblaba, estaba sin un criterio. Y es eso, cuando corrí la cobija, vi un brazo chiquitito asomando entre las piernas de la mujer.
El médico se dio cuenta de que el hombre había estado tirando. El bracito estaba despellejado y sin vida, un colgajo sucio de sangre seca, y el médico pensó: No hay nada que hacer.
Y sin embargo, quien sabe por qué, lo acarició. Rozó con el dedo índice aquella cosa inerte y al llegar a la manito, súbitamente la manito se cerró y le apretó el dedo con alma y vida.
Entonces el médico pidió que le hirvieran agua y se arremangó la camisa.

El parto, Eduardo Galeano

En este caso fue mi bisabuela quien se arremangó, y os salvó a ambas tirando de ti por esos pies con los que quisiste saludar primero al mundo…

Quérote nai

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