Archivos de 'Locuras'

Formas de mujer

Lunes, 23 Octubre, 2006

Los rincones de mi casa tienen formas de mujer, por (c) Una cierta mirada

Para Nikopol

Los rincones de mi casa tienen formas de mujer, también. Los rincones de mi casa están llenos de sorpresas de mujer. Señalan, la mayoría de ellos, esquinas que separan a unas de otras. Que clasificadas sí las tengo. Por paredes: las rubias al Norte, las morenas al Sur. Al principio, cuando aún no conocía su idéntica condición, seguía otros criterios, pero pronto me di cuenta que lo único que las diferencia es el color del tinte de su pelo. Que por el resto, la verdad, poco difieren unas de otras, especialmente cuando vuelvo de la cocina, con el cortante en la mano derecha y la copa de tinto en la izquierda. Nada valoran, son incapaces de agradecer que mantenga el acero al carbono limpio de óxido. Qué sabrán ellas, que ni ven que son siempre artesanales, con el mango de boj. Y les ofrezco la copa y si aciertan la cata, les prometo ser mi obra maestra, pero nada, no hay forma. Apenas alguna supo distinguir la variedad de la uva. ¿Para qué habían venido, entonces? En los anuncios siempre lo dejo bien claro: “Hombre blanco, soltero, busca mujer blanca, soltera, para compartir un buen caldo y algo más”. Por eso decidí simplificar y sólo separar a las rubias de las morenas, que -todo hay que decirlo- son la mayoría, que me he llevado muchas sorpresas. Porque me gusta desvestirlas antes de archivarlas definitivamente, que con los años la ropa termina siendo un estorbo de jirones encalados en el caso de que haya mudanza. Debo reconocer, eso sí, que reservo una pared maestra que mira al sudeste para la primera pelirroja que se avenga. Aunque últimamente, avenirse, lo que se dice avenirse, ninguna, sea como sea. Antes eran más sufridas todas, ahora siempre lloriquean, las muy mocosas, corriéndoseles el rimel por las mejillas hasta la boca, ¿cómo esperan así disfrutar del vino?. A la penúltima incluso le dije si creía que el caldo era una sopa para curarle la congestión. ¡Por favor! Que no me lloren, que lo dejan todo hecho unos zorros, que después allí se quedan mirándome, quietas, muy quietas, y sin prestarse a nada. Que nada les pido luego, que el momento de la empatía es entonces y no luego, que ya me encargo yo de limpiar su sangre. Y qué roja la tienen, las tías. Hay paredes que llevan -al menos- cuatro manos de pintura. Pero las muy desagradecidas no colaboran ni muertas. ¡Hala!, cada una a lo suyo, en su rincón, dando forma de mujer con esa sangre tan roja que todas tienen sobre el bonito blanco hielo de las paredes de mi casa.

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La foto es de Una cierta mirada

Para vivir

Miércoles, 26 Julio, 2006

Snowy Egret, in a bit of Paradise, (c) Angela Luzader

Silencio. Pese al ruido de los coches, pese a la música que suena, pese al ventilador, pese a la respiración acelerada de las criaturas del zoo. Porque el silencio, cuando no estás, suena más y la soledad se crece sin ti.

Será que me parece que el verano está hecho para vivirlo en una permanente verbena y que no hay con quien quemar la pólvora. Que han comenzado las despedidas en la ciudad, y pronto se irá quedando vacía, más aún.

Para vivir, en realidad, sólo se necesita un pedazo de cielo. Y con quien compartirlo.

Quilómetros a contraluz

Sábado, 10 Junio, 2006

Ejerciendo de astro, © Marta Pereyra

Pista 13 por segunda vez, una por cada café. ¿Y si me tomo el tercero?. Recapitulando, sí.

Vidas a contraluz con pocas sombras, historias negras , tres entregas de un gato nazi y dos de canciones sin música

Quilómetros a contraluz. Y el surrealismo continúa porque no termina de salir el sol. Pero sólo es el principio, que al sábado que recién comienza le sigue el domingo. Y el original espera que le dé al play y la ducha que le haga los coros.

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Fotografía de © Marta Pereyra

Vaivén sin palabras

Viernes, 2 Junio, 2006

Sex (during), by (c) Catherine Chalmers

Con tu dedo corazón resigues la línea de mis labios y mi lengua busca tu yema. Con la santa unción de mi saliva vuelves a dibujarme el beso que se avecina. Te llevas la yema santificada a tu boca y la besas antes de rogarme silencio con el índice. No puedo dejar de mirar tus dedos ni tu boca. No puedes dejar de mirar mis labios ni mi escote. Y para qué seguir manteniendo el espacio vital, si sólo quiero besarte, si sólo quieres desabrochar mi blusa. Son ganas de ti, son ganas de mí, ganas de un nosotros imposible, tan imposible como su olvido.

Y te acercas tanto que tu lengua juega con la mía y tus manos se pierden en el regato de mi escote. Y me acerco tanto que mi olor te quita el miedo y tu sabor me quita la vergüenza. Sólo una voz se oye, la de la banda sonora de nuestro encuentro, muy lejos, tras mis jadeos y tus temblores. La blusa cede y tus ojos no pueden disimular la sorpresa de encontrar exactamente lo que buscabas. Y mis pezones no pueden más que agradecerte la ternura de tus manos. Nos apiadamos y nos redimimos entre besos y mimos. Sólo nosotros dos, sólo nosotros…

Y como cantándome una nana, me libras de todo envoltorio para poder tenerme mejor. Ganas y prisas borran las líneas de cualquier guión haciendo que te tiendas sobre mí para cubrirme toda. Aún queda aliento para esperar un segundo y abrir bien los ojos para la perdición total. Antes del siguiente beso ya estás donde debes, si no hay lugar mejor donde perderse que en mí. Antes del siguiente beso ya estoy como debo, si no hay nada mejor que contenerte a ti. Y comienza un vaivén breve pero infinito. Un vaivén sin palabras.

Sólo una voz se oye, la de la banda sonora de nuestro encuentro, muy lejos, tras mis jadeos y tus temblores…

*
La banda sonora: Ganas de ti, de Drexler

La foto indecente: Sex (during), de (c) Catherine Chalmers
(enlace gentileza de Nikopol)

El arte de volar reloaded

Miércoles, 24 Mayo, 2006
Una rana en Malasaña

Con Nikopol y una maleta nueva, en un MD lleno de simpatía y con una hora de adelanto, aterrizamos.

Una duda o dos, una caña en la boca del metro y una nevera con butifarras de huevo.

Una espera soleada con iconos y poesía con sal. Uno reloaded en contra dirección y un atasco para encontrar un frasco con una preciosa sonrisa.

Unas raciones económicas para comer a la hora de la merienda y un autorretrato múltiple con espejos gastados. Un paseo para lavar los pies y santificar la saña. Una plaza con fecha y un café con galgo. Un hasta luego.

Un hola y dos regalos con intención. Unos callos, uno con poco pelo y uno con pelos detrás de las orejas. Vistillas. Una moto, un cachas, una tía buena y dos salidos. Uno que vuelve y una romántica que compra rosas para tres. Sant Jordi con retraso entre caipirinhas, mecheros obscenos y al revés.

Dos republicanos, dos estufas y una francesa en el Real Jardín Botánico. Una sorpresa o dos. Un vermú con el perro de una antitaurina.

Un hindú, cómo no. Un café con una rubia muy legal y uno que encontró el peine. Un cumpleaños feliz desafinado para un buzón.

Uno que llega tarde, uno con pereza, una con patatas y tres con un portero. Naranjito is back in black , un quilo de graffitis y unos deberes para el maestro. San Jacobos con pasta que saben a huevos estrellados y café que sabe a vino. Tres que ganan y tres que pierden. O no.

Un nos llamamos, un hasta siempre, un hasta mañana y un buenas noches. Una nevera vacía y un ascensor.

Un quiosco en la mochila, unas gomas sin lavajes y una bandera para seguir el rastro. Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal. Dos desfallecidos y una Fragua con foie y solomillo.

Sol de tarde en la plaza con fecha y café con galgo. Uno que resucita, uno al que le gustan las ranas y una que no se quiere ir. Un especial CSI: Vistillas contra ValleKas, el gran desatasco .

Con un cielo imposible, Nikopol y yo regresamos a la hora prevista.

Con trances o reloaded, os quiero…

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