Del deshielo al psicodrama
Domingo, 26 Marzo, 2006
Tras otros muchos despertares en el zoo , comienza el deshielo de nuevo. Dos semanas llenas de extraños sucesos que han conseguido deshelar las reservas de mis lagrimales. Bueno, por ahí se empieza también, ¿no?
Por si no había tenido bastante con el susto que nos dió Luna - la perra de Nikopol- con su piómetra y la correspondiente operación de urgencia, ni con el supuesto flemón de Napoleón, sólo me faltaba la rata de la escalera ( porque hay que decir que -a todo esto- el niño ha terminado callándose definitivamente y prefiero no saber cómo ni porqué).
La rata apareció un jueves para romper el recuperado silencio con los berridos de miedo del resto de los vecinos. La cosa no era para tanto, el bicho era una monada y apenas medía un palmo, pero -incluso yo lo sabía- no podía instalarse en la escalera. Se me designó -aún no sé cómo ni porqué- enlace entre la rata, la propiedad (estamos todos de alquiler), el administrador y las empresas desraticidas posibles. En un par de días la temperatura media de mi oreja derecha aumentó un par de grados. El móvil sustituyó a la trompetilla y llegué a odiar el estupendo silbido de su melodía, sólo me faltaba el parche en ojo que en su día me regaló Ike para ser realmente la Elle Driver de la rata.
La rata pasó a mejor vida (claro), pero de la bendita conseguí -además del deshielo definitivo- el reencuentro con uno de mis primeros amores a la sazón aún no dado a flautista.
La simpática morosidad de algunos de mis clientes que ha dado al traste la previsión del trimestre y el retorno a las clases han ocupado el resto de mi tiempo desde la desaparición de la rata y la consecuente dimisión irrevocable como enlace antiplagas. Con la boca pequeña ante tantas novedades estuve hasta ayer, día en el que el psicodrama de La Kabra y Miss (sus) Yoes logró que yo sí exorcizara muchos de mis demonios. Que yo también tengo mis yoas y algunas necesitan descojonarse de tanto en tanto.
(Me queda la duda, eso sí, de si existe alguna relación entre la avería en mi línea teléfonica de esos días y el espirítu del roedor… )








