Archivos del mes de Diciembre, 2005

Exactamente una semana

Domingo, 11 Diciembre, 2005

nw-31, by Helmut Newton

Exactamente una semana, con sus siete días y sus siete noches, tardó Anna en olvidarlo. Una semana, apenas una ínfima parte de su vida para crear y después borrar de un plumazo tantas ilusiones vanas. No hay como el olvido rápido que proporcionan unos nuevos besos, unos besos nuevos. Anna era así, ligera, casi etérea, y practicaba con ardor varias premisas elementales para una mujer como ella, pero bordaba como nadie a rey muerto, rey puesto.

Una pelirroja como Anna, peligrosa, pecosa, con una sonrisa llena de dientes, con unos ojos verde aceituna y unas piernas que le llegaban a la barbilla; una pelirroja así, como Anna, no podía ser de otra manera que ligera, casi etérea. Abría y cerraba puertas. A su espalda dejaba la tierra quemada en cada batalla, quemada y yerma. Se llevaba consigo toda la fuerza de sus víctimas. Donde ponía el ojo ponía su sexo, un sexo rasurado y cobrizo que engullía como un embudo el miembro del desgraciado de turno.

Sólo alguna vez –como esta última- la cosa se le había descontrolado algo. Nunca lo suficiente, Anna siempre, siempre, mantenía un cabo atado a tierra firme, de una exquisita manera se engañaba a la luz tenue de las velas para replegarse rápido a puerto antes del amanecer. Se merecía una alteración de sus perfectos planes, un orgasmo roto, una sacudida. Y la tuvo. Breve y salvable, pero la tuvo.

Aquella cita última con el penúltimo, el riesgo siempre imprevisto de abandonar su territorio, aceptando en aquella llamada la visita a domicilio, a un domicilio desconocido y nuevo, de un dueño al que no hubiera debido volver a ver, fue lo más salvaje a lo que Anna había tenido la desgracia de sobrevivir. Una cita llena de estupor ante un romanticismo de velas, de cojines, de catre floreado, de penetración con suspiro, de pausas y derroches. Un encuentro de “te quiero sólo mía” y de “te creo”…

Una semana con sus siete días y sus siete noches esperando que el penúltimo llamase de nuevo. Una semana entera para terminar oyendo: “no tengo dinero, pero te deseo”. Una semana para comprender que había perdido siete días y siete noches esperando inútilmente que se hiciese el milagro. Una semana para responder: “aquí no se fía a nadie, ya lo sabes” y colgar rápidamente y dejar paso a la siguiente llamada…

* * *

Imagen de Helmut Newton

Marmota

Sábado, 10 Diciembre, 2005

Marmota de fiesta

Hace algo más de cinco años que estamos juntas. Desde aquella primera noche en La Inocencia, hemos compartido tantas cosas…
Hoy que las canas empiezan a matizar la negrura de tu cara, hoy que cumples seis años, seguimos juntas. Con la cabeza loca las dos, en esta Barcelona tan nuestra y tan recorrida.
Mi okupa, mi preciosa, mi tarasca, mi dulce, mi alegre, mi toliña, mi negra, mi enfermiza, mi fuerte, mi cotilla, mi niña, mi Marmota. Hoy sin tiramisú cumples seis años. Y los que nos quedan.
T’estimo, Marmota!

El colofón, por Manuel Rivas

Sábado, 3 Diciembre, 2005

(c) Romeu, El País 03/12/05

El colofón

Hoy se inicia en Madrid el declive de la Crispación. Cascas, el gran augur griego que ingenió el caballo de Troya, fracasó en Colofón. El colofón del crispar será Madrid. Porque siendo cierto que en Madrid, por su condición de centro político, se localizan importantes factorías de crispación, no menos cierto es que en Madrid la industria que al final prevalece es la laboriosa artesanía del sentido común. En el Madrid oficial se nota la crispación, en el pueblo de Madrid cunde el hastío ante tanto crispar. La idea más nefasta ha sido el intento de azuzar al pueblo de Madrid contra otra comunidad. Convertir a Madrid en parte, colocarla en un extremo, cuando el lugar de Madrid es, en lo simbólico y lo real, lo concéntrico, el espacio del encuentro. Madrid tiene que estar preservada del espíritu de facción y especializarse, en plan gran capital federal, en desatar nudos. No hablo de una ciudad utópica habitada por millones de guardias de tráfico, dedicados a atender todas las reclamaciones menos las suyas. Tampoco es dramático que en Madrid se reúnan los manifestantes que sean para expresar su disgusto por un proyecto de Estatuto catalán que piensan, o sienten, que “rompe España”, es decir, su idea de entender España. Lo anormal del acto de hoy es que quienes lo convocan gobiernan las instituciones madrileñas y aspiran a regir otra vez España. Se pretende desactivar la vía parlamentaria mientras se activa un populismo sesgado. Se desvalija el Madrid común, el Madrid que puede unir, para satisfacer una política de facción y de ficción. Porque lo que diferencia a un partido democrático de la facción es que ésta confunde los intereses de grupo con los generales y atribuye al resto, por mayoritarios que sean, la condición de sospechosos. Y ése es el eje básico de la estrategia de crispación. Mantener un estado permanente de sospecha. Hemos pasado de un modelo de transición a un modelo de crispación. Hacer oposición es diferente del crispar. La derecha ha interiorizado la idea de que lo práctico para recuperar el poder es el crispar. Así que hoy tenemos en España malos opositores, pero buenos crispadores. Dirán las enciclopedias: Fulano de Tal fue un magnífico crispador. Mantuvo el país en vilo durante una década. Declinó en Colofón.

Manuel Rivas, El País, 3/XII/05

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