Los pendientes de mermelada
Martes, 22 Noviembre, 2005Eran casi las nueve, Casilda estaba lista. Sólo le quedaba escoger los pendientes. La verdadera desnudez la sentía siempre sin ellos, pocas cosas le resultaban más eróticas que el hecho de que se los quitaran tiernamente. Decidió no ponerse ninguno de los que Estrella le había regalado. Intuía que a aquellas alturas, su madre ya sabría lo que estaba sucediendo, y ponerse alguno de ellos hubiese sido como sentarla a la mesa. Optó por las raspas de plata, siempre le habían dado suerte.
Bajó las escaleras despacio, intentando retener cada segundo de ansia. Llegó al comedor y sólo una última dosis de orgullo le permitió no desvanecerse. Jamás había visto tantas velas juntas en una sola estancia. La Taberna no parecía la de siempre, la pátina del tiempo relucía entre luces y sombras. Del voladero -aún descubierto- sonaban notas que acompañaban una música dulzona y caliente de ultramar. Paloma y Tigre dormían frente al fuego vivo de la lareira. La mesa estaba dispuesta, con flores amarillas en el centro. Las copas refulgían y de la cocina asomaban aromas especiados.
De pronto, oyó por la espalda:
-Estás preciosa, Casilda. Ven, siéntate -y al tiempo retiraba la silla para acomodarla.
-Gracias, Hernán, está todo tan…
-No, no digas nada -dijo Hernán mientras se llevaba el índice a los labios- Te lo debía, ¿recuerdas?. Ahora brindemos: ¡por ti!
-¡Por nosotros!
Cada uno de los platos era un regalo a los sentidos. De la bodega había escogido magistralmente los mejores caldos. La conversación aumentaba la magia. Confidencias entre chocos, empanada de lamprea, capón, albariño, ribeiro tinto, mencía… Maridajes perfectos, como la noche misma. El tiempo detenido en aquella mesa de enamorados. Casilda comprendió muchas cosas, comprendió sin querer que aquel hombre delgado, con lumbre mansa estaba calando muy dentro. Sin casualidades, como debía ser, todo se sucedía extraña pero armoniosamente. Los papeles quedarían para otro día.
Para el café se acercaron al fuego, en el suelo estaban extendidas unas mantas suaves. El aguardiente de yerbas y el licor café no eran necesarios, pero había que seguir un rito y brindaron de nuevo. Esta vez Casilda sólo lo hizo por él, y él por ambos. Sus manos volvieron a rozarse como aquel primer día, pero esta vez llovieron besos. Besos que caían del cielo hasta ellos, cubriéndolos por entero. Las ropas fueron cediendo, primero él y luego ella. Las yemas buscaban impacientes la piel del otro. Los dedos recorrían geografías inexploradas antes, provocando estremecimientos nuevos. Hasta que Hernán llegó a las raspas y éstas también claudicaron. Casilda estaba desnuda, totalmente, por fin.
Entonces, de un pote enorme, Hernán tomó algo, algo tibio y gelatinoso con lo que se dipuso a untarla. Le dió a chupar un dedo, y luego otro y otro. Y él fué lamiendo toda la unción de los pies a la cabeza. En su sexo se detuvo, jugando con su lengua más allá de la frontera confitada. Casilda se revolvía y gemía, casi volaba. Sólo existía un sabor entre sus pechos, el de aquella mermelada de naranja amarga. Y en aquel momento, cuando volvieron a estar cara a cara, una última parte esperaba. Los lóbulos desnudos de Casilda se vistieron con pendientes de mermelada.
Y con aquellos pendientes nuevos, Hernán, la penetró por primera vez.
-Hola, Casilda…






22 Noviembre, 2005 at 9:56 pm
Mis temores se hicieron realidad. Pero un buen polvo es sólo eso y no tiene porqué acabar en amor. De eso me encargo yo si descubro que el rapaz no te merece, aunque tenga que convocar todo un aquelarre…
Voy a prepararme!!!!!
Estrella.
22 Noviembre, 2005 at 10:03 pm
en el aquelarre me pido un sitio para mi, ahi la mesa la pondremos nosotras!!!
fabulosa Casilda, que bien lo cuentas, pendientes de mermelada, hmmmmm…
22 Noviembre, 2005 at 10:05 pm
Ah, y los quilitos que ganarás con esa cena, no los perderás tan fácilmente, muchacha…
Bicos. Marmi
22 Noviembre, 2005 at 11:12 pm
odiosamente pragmática tu mamá, eh!
Y el post, precioso, aunque, eso sí, bastante pegajoso.
22 Noviembre, 2005 at 11:29 pm
Es absolutamente bello. Es precioso. Es lo que realmente todos esperamos del sexo, y que las coyunturas, prejuicios, complejos, las prisas, hacen que la mayoría de las veces no salga así. Ni una 5ª parte de eso.
Y juro por lo que más quiero que mi mermelada favorita, es la de naranja amarga.
23 Noviembre, 2005 at 12:32 am
……………………………… ??????
23 Noviembre, 2005 at 12:56 am
Ñam-ñam, naranja amarga.
Y ahora es cuando aparece Estrella, imagino…
23 Noviembre, 2005 at 12:29 pm
jodoooooo me voy un momento al baño… ahora vengo.
*podriamos ver fotos de Casilda??
23 Noviembre, 2005 at 1:31 pm
UY, como se está poniendo esto de ardoroso. ¡Qué calor!
23 Noviembre, 2005 at 3:26 pm
Uauuuu! que excitante…..
23 Noviembre, 2005 at 4:45 pm
Estos textos deben ir, necesariamente, acompañados de equipos dispensadores de duchas frías. Artículo 32 del Reglamento Laboral para Actividades de Riesgo, de aplicación obligada en zonas de lectura a irradiación térmica no controlada.
Se da parte a la autoridad competente para la adopción de las medidas correctoras apropiadas.
Egonauta
23 Noviembre, 2005 at 5:31 pm
Mmmmm, qué maravilloso.
Tengo un amigo que prepara “veladas” así, pero nunca me ha querido contar los detalles
23 Noviembre, 2005 at 7:01 pm
Pendientes de mermelada… ¡que belleza! y Casilda debió de verse muy guapa :))
Más ¿algo vendrá de temible??? ¡esperamos que no!!
23 Noviembre, 2005 at 8:32 pm
Hola que tal?, interesante tu blog!, estaré pasando a revisar!, saludos,
JD
23 Noviembre, 2005 at 11:58 pm
Te reconozco. Tu alma es de letras.
24 Noviembre, 2005 at 12:18 am
que pasión, que sensulidad… ais, me voy a la cama o mejor me doy una ducha fría.
Un capítulo fantástico. Un beso.
24 Noviembre, 2005 at 1:12 am
Mañana saldré disparada a comprar mermelada.
Este capítulo ha sido estupendo.
24 Noviembre, 2005 at 1:33 pm
ay madre…
menuda escenita!!! se me han puesto los pelos como escarpias…
Esta noche tengo una cena. Será una pena si no hay mermelada de naranja amarga jejejeje
un beso muy fuerte, mi mad
24 Noviembre, 2005 at 10:24 pm
un hola tan profundo, penetrante… jeje…ay, casilda, q afortunada eres.
besiños.
25 Noviembre, 2005 at 12:59 am
Hola, Casilda
26 Noviembre, 2005 at 1:05 am
Hola Casilda….????? Quién ha entrado???? Me muero por saber quien interrumpe….
Para cuando unas letras….
27 Noviembre, 2005 at 10:55 am
Ah, pues no era alquimista sino cortés. Con ese nombre y esa virtud sólo podía ser un conquistador.
Un besote, corazón.

6 Diciembre, 2005 at 9:41 pm
Antología de iconografía erótica: la mantequilla del Ultimo Tango en París y la mermelada de Casilda.
14 Enero, 2008 at 2:34 am
Studio Modeling
awesome stuff