El baile de las sombras
Martes, 15 Noviembre, 2005Durante las dos semanas siguientes, el Estudiante Hernán permaneció prácticamente encerrado en su cuarto. Apenas sí salía para dar un pequeño paseo por el puerto al alba, volvía con pan recién hecho y desayunaba rápidamente antes de que Casilda se hubiera levantado. Al mediodía ni comía, y al anochecer, bajaba al comedor a picar los restos fríos de la comida y a fumar una pipa al calor del fuego. No había forma de que soltara prenda, no contaba nada de lo que estaba sucediendo entre él y aquellos papeles. Rehuía la mirada de Casilda y casi todo contacto físico con ella. Si alguna vez sus ojos se clavaban en la noche de las pupilas de aquel desconocido, veía cruzarse una estrella fugaz que terminaba dibujando una mueca parecida a una sonrisa.
El juego del escondite se había convertido en algo cotidiano, se diría que aceptado tácitamente. Él le dejaba notas en lugares inverosímiles que ella buscaba con paciencia. Notas llenas de sorpresas, de invitaciones a lecturas, de poemas, casi de promesas. Ella le contestaba con canciones que sonaban al anochecer haciendo bailar las sombras de aquellas paredes. Sólo Tigre parecía darse cuenta de la gravedad de aquellos silencios, rompiéndolos con profundos suspiros, como queriendo llamar la atención de Casilda ante aquel absurdo. Pero no hay más ciego que el que no quiere ver, y ella pasaba los días soñando, perdida en mundos imaginarios hechos de letras y rimas. Nada se sabía ni de Estrella ni de Maruxo, ni del Capitán, ni de nadie. Todo su mundo se había reducido a perseguir la presencia de aquel fantasma que se había instalado en la Taberna.
Una tarde, mientras Casilda terminaba de leer la última página del último libro que el Estudiante le había regalado, Paloma apareció ladrando entre alterada y divertida, moviendo el rabo desesperadamente, se arrimó a su dueña, apoyando la cabeza sobre su regazo. Llevaba una hiedra al cuello, como un collar, sujetando una nueva nota. Lo que para Paloma era un divertido juego, para Tigre era la evidencia de que aquellas dos hembras no tenían arreglo. Casilda pagó con unos mimos la complicidad de la perra y leyó la nota:
Estimada Casilda,
Esta noche, por fin, podré explicarle lo que he estado haciendo, todo lo que he descubierto. No prepare nada, yo me encargaré de la cena.
La esperaré a las nueve en el comedor.
Suyo,
Hernán






15 Noviembre, 2005 at 11:33 pm
Cielos, qué interesante se está poniendo el asunto…Me parece que Estrella debería volver a vigilar a esos cuatro…
Puede que vuelva…
Beixos. Marmi.
16 Noviembre, 2005 at 6:22 am
ayyyyyyyyyyyyyyyyyyy que qUIeRrO SABERRRRRRRRR!!!!!!!!!!!!
16 Noviembre, 2005 at 6:25 am
y……… marmi, se me escapa una lágrima cuando pienso en estrella.,… que vuelva, plis.
ahhhhhh (suspiro)
16 Noviembre, 2005 at 9:28 am
Estrella que vuelva si, pero que no le rompa el sueño a Casilda y espere hasta el día siguiente. Esa carta con el devotamente suyo promete;-)))
16 Noviembre, 2005 at 9:25 pm
uyuyuyuy mad como está esto de interesante….
y que bonito es eso de “SUYO, hernán”
ayyyyy que un beso!!!
16 Noviembre, 2005 at 9:52 pm
Emocionante…
Querida, no te puedes imaginar, espera cambio mis palabras, me siento muy conectada contigo en estos momentos (bueno esto suena peor, pero ya sabes de lo que hablo…jaaja, la timidez me puede.. bueno, seriedad..)
Que te quiero mucho.. muchísimas gracias.
A ver cuando vienes a mi casa, que ya va siendo hora, y papá y mamá también…
Gracias queridiña de corazón.
17 Noviembre, 2005 at 1:04 pm
Cada vez se pone más interesante el culebrón.
17 Noviembre, 2005 at 2:49 pm
Esperaré neguitosa la continuació….
17 Noviembre, 2005 at 4:12 pm
una blogserie, vaya putada y yo me engancho en el capitulo XIX; puedes hacer un pequeño esquema, o resumen, para los nuevos

Ese hernán, me da mala espina…es un personaje siniestro, fumando en pipa y todo el día encerrado en su habitación, seguro que no tiene idea buena.
besitos
18 Noviembre, 2005 at 3:35 am
Ya está cogiendo tintes de telenovela. Esperemos que Casilda no se deje atrapar por el embelesamiento del galán.
Bicos mollados.
18 Noviembre, 2005 at 4:38 am
jejejejej, que toliñs me estás, por fortuna!
18 Noviembre, 2005 at 10:00 am
Casilda, no te fies de nadie que tenga una mata de pelo. Y menos siendo estudiante.
18 Noviembre, 2005 at 2:16 pm
Uys pues yo no traígo ningun consejo, en realidad había venido a aparcar pero me he dejado el coche en el parking sin darme cuenta, así que leo y dejos unos besitos para la escritora, de esos que hacen ruído ¡
18 Noviembre, 2005 at 5:03 pm
bueno, bueno, esto sí que es un culebrón (de los buenos) ¿qué ha descubierto? ¿qué va a pasar? ¿qué tiene que pasar?
besosss
18 Noviembre, 2005 at 7:05 pm
¿Será un alquimista? ¿Habrá descubierto la piedra filosofal? Vale, ya me callo.
Pero antes de te dejo un beso.

18 Noviembre, 2005 at 8:21 pm
También en mi blog tengo una historia por entregas, pero voy más lento.
Veo si me engancho leyendo la tuya. Esta entrada parece prometedora.
Saludos y felicitaciones,
José.
18 Noviembre, 2005 at 9:40 pm
Me estoy poniendo al día con esta preciosa historia, que engancha, vaya que sí. Me encanta el ritmo que le dáis, me encanta.
18 Noviembre, 2005 at 10:47 pm
No soy capaz de encontrar los capítulos XVII y XVIII o no existen?
14 Enero, 2008 at 2:33 am
Digital Photography
awesome stuff