Las señales
Martes, 1 Noviembre, 2005(Capítulos XIV y XV en La Muralla)
Casilda sabía que había aceptado el café sin convicción, como quien no sabe dar un no por respuesta. Si Estrella y Maruxo hubiesen estado allí, lo habrían notado. Seguro que el cuervo le hubiese dado alguna explicación a la extraña forma de comportarse de Hernán. No comió nada de lo que le ofreció. Estaba flaquísimo pero no tenía mal color. Lo cierto es que su aspecto era bastante bueno y no parecía que tuviese mala salud. Paloma y Tigre se apostaron a sus pies, siempre lo hacían ante los recién llegados con la esperanza de que -desconociendo las normas de la casa- les cayese algo desde la mesa. Lo miraban atentos, especialmente Tigre…
Se fijó en sus manos, no eran soberbias, ni muy grandes ni muy largas, los dedos proporcionados respecto a unas palmas no demasiado musculosas, las puntas casi cuadradas. Aquellas manos esperaban algo. Estaban a la expectativa, permanecían sobre la mesa, una junto a la otra. Él las miraba, como vigilándolas, como amenazándolas para que no le traicionasen. Casilda pensó que sería por los perros y siguió haciéndose el retrato de aquel pájaro recién llegado de la capital.
- Doña Casilda, ¿cuándo podré ver esos papeles?
-Si no te importa, me sentiría más cómoda si me apeases del Doña, tan pomposo.
-Como quiera Señorita, ¿o debería decir Señora?-dijo Hernán.
-Deberías decir Casilda, sólo Casilda, señora de nadie.
Y ella se levantó para recoger el desayuno, pensando en que algo había cambiado en aquel rostro cetrino en esos últimos segundos. Quizá era una leve luz cruzada en su mirada, casi el dibujo de una sonrisa. Quizá las manos que habían dejado de pelear contra ellas mismas. Quizá el gesto de peinarse aquella mata de pelo negro. Quizá.
-¿Le molesta que fume? -dijo Hernán mientras ponía encima de la mesa una bolsa de cuero enrollado.
-No, al contrario, me encanta el olor del tabaco de pipa. Voy por los papeles.
Casilda volvió con varios cartapacios y se los ofreció. El Estudiante levantó la cabeza con los ojos cerrados, aspirando con suavidad, como quien mete la nariz profunda y hondamente en una copa de vino. Al abrirlos se encontró de frente y a pocos centímetros de los ojos de ella. Sin pestañear, sin respirar, extendió las manos lo más firmes que pudo y cuando -al ir ella a depositarlos- se rozaron sus dedos, la seguridad aparente cedió.
Al estruendo le siguió el lamento quejoso de Tigre y el ladrido asustado de Paloma. Los papeles se extendían por el suelo, y bajo los cueros de las carpetas asomaba una patita dolorida llamando la atención. Desenterraron a Tigre rápidamente y no pudieron contener las carcajadas.
-Lo siento, lo siento muchísimo no sé cómo he podido ser tan torpe.
-Estudiante, ahora sí que tienes trabajo con mis papeles -dijo Casilda sin poder parar de reír.
-La compensaré, créame que la compensaré.






1 Noviembre, 2005 at 12:52 pm
cuantos nervios y cuánta torpeza: seguro que lo compensa.
1 Noviembre, 2005 at 1:05 pm
El roce de dedos, descargas de escalocalientes en el aire.. aysss
(me encanta este baile, danzar por los capítulos en silencio, hacia atrás y otro pa´lante :))
Y como hoy parece q nos seguimos los pasos, te encuentro y te desencuentro (me encanta cuando me pasa contigo), te dejo por aquí un beso de menta y chocolate niña, para el almuerzo blogero, alivia suspiros y endulza los tiempos.
1 Noviembre, 2005 at 2:14 pm
Uy,uy,uy, que esto se está poniendo al rojo vivo…
Que ya me conozco a Casilda y sus roces ligeros y sutiles, electrificantes y nada serenos…jejejeje
Esperando nos quedamos, neniña…
Beixos. Marmi.
1 Noviembre, 2005 at 3:05 pm
Me encanta como está quedando y el tener que seguir la senda bloguera para leer los capítulos.
1 Noviembre, 2005 at 8:12 pm
Compensaciones con besos y castañas, aceptadísimas
1 Noviembre, 2005 at 8:44 pm
ay, qué nervios, pero quien tiene más de los dos??
1 Noviembre, 2005 at 10:36 pm
Los cruces de dedos transmiten en muchas ocasines tanta información como las antenas de las hormigas. Aver qué pasa….
1 Noviembre, 2005 at 11:26 pm
vaig a gravar-me tots els capítols perquè mereix la pena i me’ls imprimiré i els (re)llegiré ara que ja comença a fer frescoreta i s’està tan bé a casa rodejat de màgia
no sé com s’ho feu eh? felicitats i molts besos 
2 Noviembre, 2005 at 1:34 am
Bufffffff…. no tengo palabras… Nada, solo tengo celos.
Bicos Miña Raiña….
2 Noviembre, 2005 at 1:42 am
ay, q gran fabuladora me estás hecha!!
2 Noviembre, 2005 at 2:19 am
esto es para mi ya con el orden a lo pulp fiction pero con doña casilda…
2 Noviembre, 2005 at 9:48 pm
Esto se pone interesante… a costa del pobre Nap… digoooooo… Tigre. Pobriño.
3 Noviembre, 2005 at 1:44 pm
Esto sigue bien, muy bien.
4 Noviembre, 2005 at 12:07 am
Me encanta su sentido del humor que no falte, ni en los momentos más…..
Unbesazo linda.
4 Noviembre, 2005 at 4:09 am
Pues que quieres que te diga, me parece estupendo el relato pero el maruxo está desnortado, un poco perdido…le falta ese acento gallego que recupera con muralla…jeje.
Querote Madfaldiña i espero nas festas do Nadal poder compartir contigo un tempo real como a vida mesma.
6 Noviembre, 2005 at 7:43 pm
Me he perdido esta historia, voy a ponerme al día.
Besos