Culebrón

Sábado, 8 Octubre, 2005

Esta historia la comenzó Azul, que propuso continuarla. Muralla aceptó el reto y la siguió. Después, me la pasó Nemomemini, pero como yo estaba ocupada, Gatopardo hizo un entreacto. Y ahora sigue así:

El mirlo salió volando, lentamente. Giró su pequeña cabeza negra hacia ella y le señaló una pequeña colina más allá de la explanada. Mientras comenzaba a moverse para seguirlo, oyó a su espalda las risas de la mujer del gorro.

De pronto, al llegar al repecho, vio al mirlo posado en un olivo. Recordó que llevaba la cámara en la mochila y quiso fotografiarlo. Al buscar el encuadre adecuado, descubrió tras el árbol unos pies desnudos. Unos pies de mujer, con uñas pintadas de rojo. Disparó varias veces y se acercó.

La mujer estaba sentada en el suelo, con la espalda apoyada en el tronco del olivo, tenía entre las manos un libro y parecía totalmente absorta en su lectura. El libro se titulaba Carta de una desconocida.

-¿Eres Mad, verdad?- preguntó nerviosa.

-Bravo Sherlock -contestó la mujer sin levantar los ojos de las últimas páginas del libro- Miedo me da tu siguiente pregunta.

Se quedó allí de pie, mirando el cielo, mirando al mirlo, intentando comprender y recordar. Pasado un buen rato, dijo:

-¿Puedo sentarme a tu lado, por favor?

-Bueno, parece vas entrando en razón. Siéntate, compañera. El mirlo sabe siempre más de lo que parece, casi lo había subestimado contigo –dijo Mad cerrando el libro con parsimonia.

-Se me ha perdido un hombre, mi hombre -dijo ella convencida.

-El de la otra calle Poniente, supongo.

-Sí, eso espero…

-Pero ¿para qué lo buscas, qué le quieres después de tantísimo tiempo?

-Eso, precisamente: recuperar el tiempo perdido. Quisiera encontrarlo para poder decirle que ahora recuerdo, que ahora lo recuerdo todo claramente y comprendo. Que ahora sé que le amaba, que le amo.

-No llores. Fíjate, el mirlo se ha ido. ¿Será que es verdad que ya sabes tanto como crees? –dijo Mad sorprendida- Búscalo o déjate encontrar. Y ve tras él. Y no bajes más la cabeza o lo perderás todo de nuevo.

-Gracias –dijo mientras se ponía en marcha-. Gracias por todo…

Al verla partir, Mad creyó reconocerse y le gritó:

-Píntate de rojo las uñas de los pies. Siempre de rojo. Para que si alguna vez dejas caer los párpados puedas recordar el color de la sangre que te corre por las venas…

Y ahora yo se la paso a mi querido Manuel para que nos cuente cómo es ese hombre de la otra calle Poniente…

22 Responses to “Culebrón”

  1. muralla:

    Ya te veo las intenciones… Eres capaz de todo por conseguir a Emilio. Espero que D. Manuel tenga sensatez…
    Bicos a los dos. Marmi.

  2. manuel h:

    no tengo palabras!

  3. Gatopardo:

    ¡Plas, plas,plas!
    Mad y la mujer del gorro son de ese tipo de mujeres contra las que siempre nos previnieron.
    No hay nada como transgredir los buenos consejos para aclararse la vista.
    Un abrazo de conjurada.

  4. marcarlop:

    Entre otras razones que se me ocurren, además de leer esta historia comunitaria, es que pasearé por nuevos blogs.
    ¿Será verdad que sabes tanto como crees?

    Un abrazo

  5. Greta (la de los miedos):

    Descalza, con un pintauñas rojo encima de la mesa, y una satisfacción lectura comparable a la sexual ;-)

    Joder mad, genial… Y Azul, y Muralla y Nemomemini y Gatopardo, claro. Nada de locuras. De aquí está saliendo algo grande.
    Estoy deseando la siguiente entrega de Manuel…

    Besos

  6. Greta (la de los miedos):

    quería decir “satisfacción lectOra”…
    ya ves, la emoción del simil me puso nerviosa jejeje
    Más besos

  7. thirthe:

    en el encuadre de la foto, salen las uñas pintadas de rojo junto con el mirlo o el mirlo solo.???
    (es importante para la comprensión del relato;-))

    muy bueno, mad!!

    y ahora que el mirlo ha volado, cuidado que manuel no le encargue el trabajo de quiarla a emilio o acabará en Serenada

  8. nemomemini:

    Búscalo o déjate encontrar… Nos vamos superando, la intriga sigue creciendo y ya no hay modo de desentenderse…

    Por cierto, ¿tú crees que la tal Mad me dejaría leer el libro que ella estaba leyendo? ;)

    Muchos besos, corazón.
    :)

  9. AZUL de Blancos:

    Cada nueva aportación está dotando de una intensa emoción a este relato. Va creciendo la intriga, vamos conociendo un poco más a esta mujer reteñida y están apareciendo unos personajes interesantísimos.
    Muchas gracias, Mad. Tu parte ha vuelto ha dejar el listón muy alto :)

  10. MH:

    Perdón, Pajarraca, pero no me he enterado bien si es el mirlo o la mujer del gorro quien tiene las uñas rojas.
    Por cierto, que veo que es costumbre despedirse aquí con besos/abrazos. Y si no te parece mal, me sumo.

  11. Mon:

    maravilloso mad
    creo haberme reconocido en un par de pasajes.
    te juro que me pintaré las uñas de rojo.

    besos, muchos

  12. Mon:

    a bart:
    (con permiso de mad)
    mad no es tonta, claro que no te dejaría leer su libro, porque además leerías las notas que ella escribe en el margen de cada página… apunta códigos secretos que sólo el mirlo sabría descifrar.

  13. nadie:

    muy bonito…a ver que dice Emilio, uy¡, perdón Manuel. ;))

  14. Oda:

    Que la Mad no se quede en cartas ni sentada oculta detrás del árbol, ni siquiera porque tenga uñas pintadas de rojo sangre, que el mirlo se le pose delante y se transforme en mano y la saque a bailar. (Conjuros nocturnos, quesecumplan, quesecumplan)… porque Mad tampoco se llama Tula. Besitos.

  15. grager:

    Está quedando muy chulo, a ver cómo acaba. Lo leeré en las sobremesas, que es lo suyo.

    Un beso.

  16. joan:

    vaig de cap i m’he de llegir la història sencera així que començaré per “azul” fins arribar a la meravellosa Mad :) besets ..aixxx la feina

  17. kuan:

    Ay Mad, que me has puesto la carne de gallina… Es preciosa..

    Muchos besitos

  18. mad:

    Marmi, ya ves que al final -Manuel ha tenido palabras y sensatez.

    Ay, Gatopardo, que no somos tan malvadas, mujer…

    Será verdad que sé tan poco como creo, Marcarlop

    No te me pongas nerviosa, Greta, que alguien tiene que guardar la compostura hoy y te ha tocado a ti.

    Eres testigo de mis inumerables intentos por conquistarme al Emilio, ¿verdad Thirthe? Pues ya ves, no hay manera…
    Estoy por tirar la toalla, francamente.

    La tal Mad, Nemomemini, ya te regaló ese libro, corazón. Ya pareces una que yo me sé ;)
    (sí, sí Mon lo hice)

  19. mad:

    AZUL, la cosa se está poniendo interesantísima y todo por tu culpa. :D

    Perdón, MH, un respeto, que está usted en mi casa…
    Le ha costado darse cuenta de cómo funcionan por aquí las cosas, ¿verdad?
    :p

    ¡¡Mon!!, dichosos los ojos… y los que puedan verte esos deditos de rojo, preciosa mía
    (y yo no suelo pintarrajear los libros, con las uñas de los pie tengo bastante)
    XDD

    A ti te voy a dar, nadie, mucha juerga todas a costa de mi desamor

    Oda: Que se cumplan, que se cumplan… (y para ti, también)

    ¡Grager!, ya hice los deberes, guapo

    Ai, Joan, els teus besets com m’agraden…

    Tu sí eres preciosa, Kuan

    Muchos, muchos besos, besets, petons e beixos…

  20. Brisa:

    Dicen que nunca es tarde cuando la dicha es buena… no se lo que pasará con la historia pero desde luego ha sido una dicha leerte ;) petonets molts ;)

  21. peke:

    Estupendo. :)

  22. nunircw:

    byhkpwnr

    lslltyefwm fduihflju nirhsfra

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