
Recibí ayer un correo de Odalys, en él me decía que quería conocer mi opinión sobre lo que ella había publicado en Tierra de Unicornios:
El tema que propongo es sobre la solidaridad selectiva, la insolidaridad…
Cuando hace 8 meses ocurrió la tragedia del Tsunami que afectó el sudeste asiático, recuerdo que las muestras de condolencia, disposición a ayudar, búsqueda de información no se hizo esperar en todo el mundo. En este espacio virtual muchos de los blogs que solía visitar se hicieron eco de ello, algunos con tristeza, otros con impotencia pero detrás siempre el sentimiento de dolor por las pérdidas humanas, por lo inesperado de un suceso natural que cambiaría el curso de la vida.
No ha sucedido así en esta ocasión cuando ha ocurrido otro desastre natural, cuando ciudades enteras se han convertido en cementerios; donde haberlo “perdido todo” no es un juego de palabras, es en cuestión de pocas horas, quien pudo sobrevivir, haber perdido su hogar, su dinero, su trabajo, familiares, amigos, la ciudad entera; encontrarse conque de pronto impera el caos y la desesperanza.
Agradezco a los amigos que se interesaron por lo que me pudo pasar pero de corazón, me duele la indiferencia con tantos otros. No sé si tiene que ver conque haya pasado en Estados Unidos y si les parece que la solidaridad se expresa con el gobierno y su política exterior o con aquellos que como cada uno de nosotros, clasifica por igual como ser humano.
Odalys
Ésta ha sido mi respuesta:
Niña Odalys,
La solidaridad tiene muchas caras y muchas ocultas. El hecho de que pueda llegar a ser o parecer “selectiva” -como tú dices- no la convierte en insolidaridad. Nada humano es infinito, la solidaridad tampoco. No puede llegar a todos ni a todas partes. Pero todo eso, aunque pueda ser cierto, no quita que la preocupación, la movilización y la crítica exista.
El último tsunami destrozó el sudeste asiático. Tantos meses después hay muchísima gente que no se ha recuperado aún, ni lo hará nunca. Allí no hubo preaviso, no hubo gestión pública de la alerta, no hubo más que desolación. La ayuda llegó relativamente rápido, entre otras razones, porque allí siempre -permanentemente- hay contingentes desplazados de ONG’s.
En el actual desastre en USA, las cosas han sido muy distintas. Aunque -obviamente- los afectados estén en las mismas infrahumanas (o peores, es cierto) condiciones tras el ciclón. El cuarto mundo: los indigentes, los negros, las minorías, etc. están jodidos. Se han tardado cinco larguísimos días en llegar. Se dijo desde el primer momento que se necesitaba intervención ágil y rápida y el desgobierno de Bush no ha sabido o no ha querido disponerla. No ha habido ninguna llamada internacional a la cooperación. Las embajadas sólo han podido intervenir en casos concretos para intentar rescatar a sus cuidadanos. NO ha habido inmediata intervención de las ONG’s “locales” porque -sencillamente- apenas existen… ¿Quién es el insolidario?
La paradoja está servida, aunque eso no es consuelo ni debiera ser la última palabra. La sociedad USA es una sociedad autobloqueada. Y que comiencen a sonar disidencias, que queda mucha labor por hacer desde dentro.
Muchos, muchos besos, Odalys
No sé cómo seguirá el foro sobre el tema, pero la aportación de L’Agüela me ha parecido estupenda y el artículo que recomienda de Rebelión, sin desperdicio…