De excursión, a por pingüinos

Jueves, 11 Agosto, 2005

Oí que en los calurosos días de verano era bueno que el cuerpo tuviese una pequeña tregua, por breve que fuese, y se pudiera refrigerar. El caso es que cada día intento lograr esa bajada interior de temperaturas de alguna manera. Habitualmente me la concedo durante los desplazamientos al despacho, pero cometí el error de tomarme unos días libres. Nada, un par de días y todo mi tratamiento se fue a pique.

Así que una mañana, derretida nada más salir de la ducha, me vi obligada a buscar una solución drástica, una sobredosis de bajas temperaturas. Debía idear una excursión a por pingüinos. Sin ninguna sesión matinal disponible de la recién estrenada El viaje del emperador, la alternativa era meterme en el metro y pasearme una y otra vez por toda la línea. Me pareció deprimente. Entonces, me armé de valor y me apeé -tras comprobar que la visa viajaba conmigo- en la parada más cercana a uno de los peores antros de vicio y perdición de esta cuidad: la fnac.

Tras una prudente espera para dejar que el frío fuese poniendo en su lugar mi deshecha masa encefálica, comenzó la odisea…

Primero repaso las novedades y ofertas en DVD. Tres pelis acaban en la cesta: 2046; El cocinero, el ladrón su mujer y su amante, y Las aventuras de Priscilla, reina del desierto.

Después, paseíllo rápido por la sección de cómics. Me digo que un día es un día, y me hago con la versión cartoné y completa de un clásico al que hacía mucho que le tenía ganas: El Incal, una impresionante colaboración entre Jodorowsky y Moebius. Con semejante volumen, fin de la sección.

Me dirijo en busca de más dosis que alteren definitivamente mi preselección de lecturas veraniegas. Libros. Literatura. Policíaca. Quiero más Mankell. Cae en la cesta Cortafuegos. De pronto, recuerdo que aún no me he leído uno de los libros de Coetzee del que Ferran hace poco hizo una reseña. Y también recuerdo que siempre me olvido de llevarme a casa El libro de la almohada de Sei Shonagon.

Y recuerdo muchos más títulos y me paseo por otras secciones. Pero en mi cesta no cabe nada más. O sí, pero lo dejo para otro día. Incluso yo sé decir basta. Y además empezaba a tener frío…

8 Responses to “De excursión, a por pingüinos”

  1. rusinho:

    bonito tu nuevo cubiculum!

    si tienes problemas con wordpress, preguntanos que te ayudamos en lo que haga falta ;-)

    besotes o petonasos, como prefieras :-)

  2. jio:

    juperele, lerelerele, lorolorale… lili.. luli…. vieeeeerneeeees!!!!!
    un besazo tremendo!

  3. mad:

    holaaaaaaaaa

  4. nemomemini:

    Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, qué tal vaaaaaaaaaaaaaaas
    :p

  5. kizz:

    Por aquí estoy, no comento nada, pero te leo :)
    Petons.

  6. manuel h:

    yo un día quise hacerme también técnico, pero no.

  7. Iris:

    Ánimo valiente que tú puedes. Yo ya no tengo paciencia para eso …
    De momento me gusta mucho.
    Besiños, muchos.

  8. Jorge:

    Felicidades por el dominio. . . Te mando miles de besos de obsidiana. . .

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