Mirlos
Miércoles, 6 Julio, 2005
Durante algunos años, mientras viví en La Inocencia, cada atardecer desde mi terraza oía el canto de un mirlo. Era siempre el mismo. Llegaba del Sur al caer el sol y se posaba en la antena que había justo encima de mi cuarto. Y cantaba. Me cantaba. Sentada entre mis papiros y mis cactus, yo me dejaba enamorar. Me fuí y le abandoné. Creí que sabría encontrarme, pero no debí dejarle suficientes datos porque nunca más he vuelto a verle. Sin embargo, nunca he olvidado que mi pájaro es el mirlo y que si no era él, otros irían apareciendo.
Con el pico más amarillo que jamás he visto, lo ví por primera vez el día de la operación de mi padre. Apareció de golpe en la entrada ajardinada de la clínica, nos presentamos y me endulzó la espera. Las tardes que siguieron, me esperó a la misma hora bajo la sombra del olivo. Tras mi cigarrillo y su canto, llenaba el pico de lombrices y desaparecía, olivo arriba, hasta el día siguiente. Sé que sabía que habría una última tarde. Del mismo modo que sé que cantará a cualquiera que allí necesite escucharle.
La descubrí hace apenas unos pocos días. Era muy temprano, oí un susurro de pasos pequeños por el piso, como un rumor más allá de mi cuarto. Me acerqué despacio y allí estaba ella, en el suelo, en el centro de la estancia, mirándome. Se escondió bajo la mesilla más por prudencia que por miedo. Luego, voló segura hasta la ventana y saltó a las cuerdas del tendedero y se paseó como una funámbula arrogante.
Cada mañana aunque yo no la vea, en la galería que da al interior de la manzana, está ella curioseando entre la ropa que espera indefinidamente la plancha, y las cajas de pandora de otros tiempos.
Ahora, por los alrededores de mi casa, cuando paseo con mis compañeros los cuadrúpedos, voy mirando al cielo, y los oigo. Como si pudiera escuchar con los ojos, los oigo. Los oigo cada vez más y más cerca. Están en cualquier parte, en cualquier esquina, enviándome mensajes que sólo yo soy capaz de descifrar, llenando mis ocasos. Son primos lejanos de aquel, que oyeron el cuento y vienen en mi busca. Saben que ahora tengo un precioso tesoro. Tengo a la mirla.






6 Julio, 2005 at 9:45 pm
A mis mirlos blancos…
6 Julio, 2005 at 10:45 pm
Qué bonitos tejemanejes te traes con los mirlos. A mí me gustan mucho también, pero les sigo de lejos, conmigo no se toman tantas confianzas (se me dan mejor las urracas, vete a saber por qué). Muchos besos para ti y para tu fauna familiar.
6 Julio, 2005 at 11:02 pm
Tu lo has dicho todo, yo sólo dibujo una sonrisa
7 Julio, 2005 at 12:49 am
jejeje, casualidades (o no): ¿te has parado a mirar las dos fotos que rodean el texto?
vaya una mirlo!!
7 Julio, 2005 at 2:32 am
¡¡Milana bonita!!
Beixos, mad
7 Julio, 2005 at 8:10 am
a veces todo consiste en abrir la ventana y esperar, ellos hacen el resto.
muchos besos.
7 Julio, 2005 at 8:28 am
Y suena “Bye, bye, blackbird” de Carmen McRae y travieso vuela el mirlo.
Un abrazo.
7 Julio, 2005 at 7:24 pm
No hablas de mirlos concretos. Estás hablando de un… ¿arquetipo? Como Keats hablaba de su ruiseñor. Te dejo esto:
¡No conoces la muerte, Pájaro inmortal!
No te hollará caído generación hambrienta.
La voz que ahora escucho mientras pasa la noche
fue oída en otros tiempos por reyes y bufones;
tal vez fuera este mismo canto el que una senda
encontró en el triste corazón de Ruth, cuando
enferma de añoranza, se sumía en el llanto
rodeada de trigos extranjeros,
la misma que otras veces ha encantado mágicas
ventanas que se abren a peligrosos mares
en prodigiosas tierras ya olvidadas.
También te dejo besos con sal
10 Julio, 2005 at 3:49 am
Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.
Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.
¡Digo que el hombre debe serlo!
(Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín.)
Bicos…uno de tus mirlos.
11 Julio, 2005 at 9:40 pm
Solo tiempo para dejarte besos y un abrazote. Espero que estes bien
12 Julio, 2005 at 12:22 am
Muchos, muchos besos querida Mad.
12 Julio, 2005 at 6:16 pm
Estuve fuera. Felicidades atrasadas, Campanilla.
12 Julio, 2005 at 6:21 pm
Felicidades atrasadas, Campanilla. Estuve fuera y estaré unas semanas cumpliendo condena en galeras. Kisses.
15 Julio, 2005 at 1:19 pm
Siento llegar tarde para las felicitaciones y el cava…. estaba de viaje.
Aun así ¡FELICIDADES GUAPA!
Un besazo para ti y los tuyos
19 Julio, 2005 at 3:34 pm
Hola he hecho recuento en mi blog, está en el post del 16 de Julio, echale un vistazo si quieres, sale tu blog.
Ah, te recomiendo por si no la conoces esta página, supongo que te gustará.
http://www.fotonatura.org/
Un saludo.
19 Julio, 2005 at 3:36 pm
No he podido entrar en alguno de los enlaces, pero me da que eres capaz de vivir con intensidad tus momentos, de formar parte de lo que haces, de ser tú en cada momento, por eso creo que no necesitas recordar, pq vives y quien vive cada día no necesita tanto de los recuerdos, aunque a veces esten, regresen y sepa volver a saborearlos….
Muchos besitos Mad
19 Julio, 2005 at 9:04 pm
Ana*, qué alegría!!! No creas, me das envidia, yo adoro las urracas…
Besos y lametones, preciosa
Y yo que me alegro de verla, kizz
No creas, manuel, lo pensé… es el subconsciente que traiciona…
Beixos, volador Rafael
A veces, thirthe, a veces. Beixos, irmá
19 Julio, 2005 at 9:16 pm
Guille, no me seas malo, que luego nos riñen…
Un besazo
Querido Nemomemini, no, no, nada de arquetipos, son concretísimos… Aunque es cierto que algo de magia inmortal si hay en lo que creo oír…
Millones de besos para ti
Ken Capitán, queridiño, cómo sabes lo que me gusta Gelman… Aunque los epitafios siempre sean tristes, aunque ese también lo sea…
Moitos beixos á nosa ria
19 Julio, 2005 at 9:23 pm
Odalys, espero que tú también lo estés.
Muchos besos, niña dulce
Gracias, Kuan querida
Tarko, estás en la lista negra, chaval, no valen las excusas. Y la campanilla no se ve, así que… ¿no lo dirás por mis orejitas, verdad?
A ti, no sé si perdonarte, Luthien, aunque por unos lametones de Lupo, cualquier cosa
Adán, abandonadito te tengo, pero iré a mirar, no sufras…
Brisa, solete, ay que me estás liando
)
5 Septiembre, 2007 at 10:46 pm
Hola jajaja imaginate hay una mirla en mi ventana es bella tiene dos huevos en su nido de mi ventana del cuarto ya me conocen creo jejeje porque ya no tienen miedo cuando me asomo lo que mas me encanta es que es libre pero igual le coloco un poco de alpiste y agua para que continue empoyando sus huevos bueno un besote cuidate!