Por nuestros pecados
Miércoles, 1 Junio, 2005Tengo la música, el sabor de tus labios, el olor de tu piel, el tacto de tu carne. Sólo me falta verte, ahora mismo me faltas, como aquella noche.
Mi carne trémula entre tus brazos, tímida y acobardada. Aniñando mis instintos con la luz apagada, para no verte, para no verme, para que no me vieras. Y ahora me arrepiento de no haberte brindado mi sonrisa, mis ojos y mis carnes, entre aquellas cuatro paredes que hicimos nuestras, como un refugio, como un santuario.
Plantamos nuestros miedos, nuestros secretos, nuestros sueños, nuestro cansancio entre aquellas sábanas. Nos atrincheramos entre nuestro miedo y nuestra hambruna. Nos atacamos y nos defendimos. Nos rendimos y no nos rendimos. Como aquella noche, pero de verdad.
Ahora me faltan tus ojos. Tus ojos clavados en mi alma, acompañando el vaivén de tus manos desde mi mejilla hasta mi vientre. Tus ojos ciegos perdidos por los valles de mis senos, por el oasis de mi sexo. Tus ojos, tus ojos tiernos y dulces, amigos y amantes que me ven y me reconocen en cualquier circunstancia. Me faltan, ahora y siempre.
Y yo me quedo quieta. No respiro para no hacer ruido, para no darte pistas, para asegurarme de que conoces bien el camino. Te pongo a prueba, cruelmente porque tengo miedo. Y no tiene que ver contigo, y lo sabes.
Pero me dejo llevar por tu arrullo poderoso, esta vez sí. Y con tu lengua dibujas un corazón entre mis piernas, marcando una diana lasciva y voluptuosa. Elevo mi cadera y me rindo y no me rindo. Porque te respondo con cada uno de mis sentidos, con las luces encendidas que te muestran mis ojos.
Entonces me penetras suavemente y me llenas de tu esperanza. Desde dentro, me miras y todos nuestros pecados dejan de condenarnos, porque volvemos a sentirnos vivos…
~ ~ ~
La imagen es gentileza de Nikopol y podéis encontrarla aquí






