Archivos del mes de Enero, 2005

Día de radio

Martes, 25 Enero, 2005

Radio_ii_jan_gordon

- ¿Aceptas peticiones?
- Depende
- ¿De qué depende?
- De quién y qué me pida…

Corría el año 1991, él era el dj y yo me corría las primeras juergas. Y esas -más o menos- fueron las primeras palabras que cruzamos.

Hace unos años me envió un correo presentándome su página web. Yo me reí mucho a su costa y pensé que era una estupidez soberana eso de escribir en esta niebla un diario que todo el mundo pudiese leer y comentar. Lo pensé y se lo dije, claro, para qué iba a cerrar la boquita.

Cuando empecé con esto, no me quedó más remedio que disculparme y tragarme mis risitas. Ahora, él es un blogger conocido y reconocido, y yo sólo una más que disfruta con esto.

La semana pasada recibí la invitación a participar en una charla en Ona Catalana sobre el “fenómeno” weblog. Los otros invitados eran Quimi Portet y Mia Font. Acepté gustosa.

Esta mañana a las 10:15 entraba en el estudio, allí estaba Mia, hablando con la productora del programa. Nos cuenta que Quimi está en el estudio de Ona Osona. Unos minutos más tarde ya teníamos los cascos puestos y nos presentaban en antena. Ha durado poquísimo. Yo hubiese seguido allí toda la mañana.

Tras los nervios de las dos primeras frases, la voz me dejó de temblar. Unas preguntas generales a los tres: ¿por qué?, ¿qué?, ¿cómo?, ¿dónde?… Yo que iba sintiéndome cada vez más cómoda y resuelta, y llega la pregunta de la discordia: “¿qué perfil tiene aquí el blogger mujer?” Entonces, Mia no ha sabido cerrar la boca: una chica de 20 a 23 años que decora su bitácora de color rosa… Aunque ha intentado enmendarlo, ya no tenía arreglo posible. Hemos reído todos por no llorar.

Al salir, un café juntos. Una charla rápida mientras llegábamos a mi parada del metro y la propuesta de una cena en breve.

Su desafortunada lengua llevaba todo el día metiendo la pata…

Leed su crónica aquí

Toliño

Domingo, 23 Enero, 2005

Napoleón aprendiendo a volar

Tenía un cielo azul y un jardín de adoquines
y una historia a quemar temblándome en la piel.
Era un bello jinete
sobre mi patinete,
burlando cada esquina
como una golondrina,
sin nada que olvidar
porque ayer aprendí a volar,
perdiendo el tiempo de cara al mar.

Mi niñez (fragmento), Joan Manel Serrat

No nos hemos podido resistir, viendo su cara tras el cristal, sus ojazos, sus bigotes, su narizota a dibujar ese monigote tontorrón…

Cada día, cuando llega la noche y lo veo dormido en el sofá, abrazado a ese peluche del que es incapaz de separarse, no puedo resistirme. Me acerco a él y le susurro al oído que le quiero. Intento retenerlo todo de él: su olor, el tacto de su pelo, su mirada, sus ruidos, la sonrisa divertida de su cola rota, su caminar desgarbado… Sé que llegará un día en que ya no estará y yo me iré olvidando de todo esos detalles que hoy me hacen adorarle.
Pero quedarán otros recuerdos.

“Me acuerdo ya de él en el futuro con la nostalgia que sé que he de sentir entonces”, el Pessoa que siempre me recuerda Iris, las lágrimas futuras que ahora me inundan los ojos.

Pero está, está ahí mismo, a unos metros a mi espalda, soñando con las carreras de esta mañana de cara al mar. Aprendiendo a volar en su niñez recuperada tras años de encierro. Disfrutando cada momento, cada instante como si fuese el último. Atesorando caricias y mimos que cubran tanta carencia acumulada. Y sobre todo, enseñándonos que la inocencia y la ilusión nos queman en la piel, como ese monigote tontorrón en la yema de los dedos…

Vanidades

Miércoles, 19 Enero, 2005

Vanitas

Ayer se presentaba en sociedad el nuevo pájaro de Airbus. Ese monstruoso avión con capacidad para nosecuantas personas, preparado para cualquier tipo de absurdas comodidades que las compañías sean capaces de solicitar para hacer las delicias de los turistas pudientes (los demás seguiremos viajando como siempre: apretaditos).
Hay que reconocer que la tecnología ha hecho que consuma muchísimo menos combustible que la mayoría de los coches, que es la mayor osadía a la sustentación creada por el hombre. Pero yo lo miro y sólo veo vanidad.

*

Falta un mes para el referéndum de la Constitución Europea. El domingo me la dieron con el diario, aún no me la he leído íntegramente. Pero comprobé, por ejemplo, que el artículo III-121 realmente no me gusta nada. De nuevo, la política se arrodilla. De nuevo, las (pérfidas) costumbres se toleran. En eso y en montones de cosas más. ¿Es la Europa que yo quiero? Si gana el antropocentrismo y la vanidad, NO.

*

Ilustración de Fernando Vicente (enlace vía Noveno Arte)

Un cuento africano para todos

Domingo, 16 Enero, 2005

Mercat de Sangha, per Miquel Barceló

Leía atónita el otro día que la próxima edición de El Estado del Mundo, recogía amplias “recomendaciones antiglobalización“. Increíble. Llegué a casa y busqué mi ejemplar de El Informe Lugano, infructuosamente. Lo había regalado y no pude recodar a quién.

De eso hace ya varios días. Se han sucedido las horas hasta perder la noción del tiempo.

Hoy es domingo. Miro el correo electrónico y descubro que Thirthe me cuenta un cuento que le había contado Manuel H., al que se lo había contado Burma, que a su vez, lo había oído de Alexqk a quien se lo había contado originalmente Manengumba a su vuelta a Madrid desde Camerún.

Ahora yo os lo cuento a todos vosotros. Para seguir intentando no perder de vista a nuestra madre: África.

¿Quién quiere tomar el relevo?

*

Ilustración: Grabado de Miquel Barceló

Vuelves

Sábado, 8 Enero, 2005

Los restos del vino están sobre la cómoda. Huele a tabaco y a sexo. Queda el almizcle en las sábanas y en mis manos. Resuenan nuestros besos y tus promesas. Te busco en las fotografías que no existen. Suenan canciones de fondo. La banda sonora de nuestra mentira.

Vuelvo.

Sale el sol y me abrazo a la almohada. Vuelves.

Carne trémula en mis muslos. Carne que ayer te tenía y ya te añora. Carne que te añora desde siempre, desde mucho antes. Resuenan nuestros besos en la cómoda, con los restos del vino resuenan. Somos los restos, tú y yo. Las velas están encendidas pero su llama no arde. Veo el cuaderno con tus notas. Leo tus intenciones en las páginas amarillas.

Vuelvo.

Las fotografías no existen. No existimos. Somos los restos, el almizcle inventado de las sábanas y mis manos. El temblor ya pausado de mis muslos añorados. Nada más. Pero tú vuelves, porque te busco siempre vuelves. Sueño de día. Recojo la cómoda y tus intenciones con mis manos limpias. Se apaga la música

Cae el sol y me abrazo a la almohada. Vuelves.

Vuelvo.

A desesperarme.

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