Nació de pie
Lunes, 13 Diciembre, 2004
Nació de pie. La abuela cuenta que fue de pelos que no sobreviviese al parto. Pero lo hizo, de pie en la casa más bonita del mundo. Perdida entre bosques y ánimas, entre brezo y genista, entre castaños y helechos, nació de pie.
Ella es fuego y tierra. Podía haberla arrancado un rayo de las entrañas de la abuela como en una historia de Cunqueiro, pero no hizo falta. Salieron sus pies primero, para tomar tierra, la tierra más verde del mundo. Aquella en la que las mariposas son “bolboretas” y las playas son catedrales. La misma tierra que dejó veinte años después para venir por nosotros…
Dejó la cuidad provinciana a la orilla del Miño. Dejó su Muralla, su Catedral con su Virgen, su Plaza Mayor, su San Froilán, sus paseos, sus cafés, sus clases y sus alumnos, y a su amada Marga y tomó un tren. Un tren eterno hasta el Mediterráneo. Queriéndose bajar en cada estación, atacada ya por la morriña. Pero no la dejaron bajar y llegó, para tomar tierra, de nuevo.
Vino a Barcelona a reír y a llorar, a encontrar y a perder, a enseñar y a aprender. Vino a vivir.
Vino a conquistar al mecánico de patinetes y a engendrarme.
La llaman Carmiña, mañana cumple 60 años y es mi madre.
Quérote infinidade, nai
Ilustración de Georgia O’Keeffe






