Los lunes de Manolo
Lunes, 18 Octubre, 2004La columna de Manolo Vázquez Montalbán era lo único bueno de las mañanas de los lunes.
Hoy hace ya un año que me falta, que nos falta a todos.
Hoy Rafael Ribó le ha rendido este homenaje en El País:
Categorías políticas montalbanianas
“Què Rafael, com va tot?” (Qué Rafael, ¿como va todo?). Así empezaban nuestras conversaciones, entre Manolo Vázquez Montalbán y yo mismo, en mi etapa de dirigente de una formación política con representación parlamentaria. Era una pregunta lanzada desde una compleja mezcla de curiosidad, escepticismo, voluntarismo, y siempre con intención de ayudar en el análisis y en la búsqueda de una salida de las situaciones por más complicadas y difíciles que fuesen. Me atrevo hoy, en el primer aniversario de su desaparición, a hacer una breve, y forzosamente sintética, calificación de algunas de las categorías políticas que él utilizaba y que podemos extraer de sus obras.
Manolo tenía una especie de curiosidad chafardera mezclada con un desprecio intelectual hacia el Poder. Constantemente fustigaba al poder imperial o de pretensión de dominio a escala planetaria. Intentaba desmontar los artilugios del poder financiero y de sus manipulaciones de las ideologías y de las instituciones políticas. Le da un halo de investigación profunda y misteriosa en la trama vaticana de “Cesar o Nada”, donde funde las diversas dimensiones del poder. Y en su actividad periodística es hacia el poder político, el de los máximos responsables de las instituciones y/o de los partidos, hacia los que dirige sus críticas. Se llegó a crear un temor difuso a aparecer citado en las columnas de los lunes, en las que podía desnudar a cualquier personaje con pasmosa facilidad y clarividencia.
Para él, el poder nunca fue una suma cero. Creía, y practicaba de forma militante, en el ejercicio colectivo de la Democracia, y en la posibilidad de contrarrestar unos intereses con otros por más contrapuestos que fuesen. Defendía constantemente la democracia radical, ejercida a fondo, mucho más allá del importante derecho al voto. Se trata del “intrusismo crítico”, como decía él, que practica en La literatura en la construcción de la ciudad democrática, por ejemplo. Y demostraba con su ejemplo como contemplaba el deber ciudadano de articular y agregar propuestas, en reuniones, debates, manifestaciones, etc… Estaba siempre dispuesto a acudir al punto más remoto, el más insignificante de la geografía, para atender cualquier petición de charla o conferencia, de todo tipo de asociaciones o movimientos de carácter cívico democrático. Al igual que en su actividad intelectual era de una gran fertilidad, en su activismo literario, cívico y político, parecía omnipresente.
Desde la especificidad de cada situación, Manolo conectaba con todo tipo de realidades, por más lejanas que estuviesen. Manolo, autor de fama internacional, tenía una clara referencia específica en su sociedad natal, la catalana. Se le llegó a tildar, junto a algunos más entre los que me cuento, como “pujolista de izquierdas”, por su insistencia en que se debía alcanzar la hegemonía y la capacidad de interpretación de la sociedad nacional en la que uno vivía. Recordemos sus disquisiciones sobre las identidades en Un polaco en la corte del Rey Juan Carlos. Y desde esta raíz, incluso controvertida en la polémica sobre las literaturas y las lenguas, cuando se quiere confundir la dimensión antropológica con la nacional, observaba y conectaba con acontecimientos como podían ser, en los últimos años por ejemplo, el Foro de Sao Paulo o las propuesta globales de cooperación. Siempre mirando hacia el exterior, incluso en los tiempos más duros de la dictadura franquista, cuando él ironiza sobre aquella advertencia que lucían los trenes, sobre las ventanas, de “prohibido asomarse al exterior”.
Manolo era una rara avis de intelectual metido en la cotidiana tarea política. Con ello era consecuente con su sólida formación profesional e intelectual, con su querencia hacia la Cultura. Constantemente apostaba por la educación y la culturización de las organizaciones políticas. Contribuyó a fondo en la recuperación de la memoria histórica. Lo hizo desde una manifiesta heterodoxia, la misma que practicó en sus militancias políticas y cívicas cuando desacralizaba cualquier pretensión dogmática, ya fuese presentada desde tradiciones obsoletas ya lo fuesen desde una engañosa modernidad. Aquí tanto entra sus biografías, como la de Pasionaria, como sus crónicas de la Transición, entre múltiples escritos desmitificadores. Y todo ello se constata en su constante combate por la información, por desenmascarar al gran hermano, por enseñar a la gente la importancia de saber quién era y con qué intenciones el que decidía sobre qué es lo que se debe publicar y hasta en qué página se debe hacer. Manolo se desesperaba al contemplar la escasa atención que los dirigentes progresistas daban a la batalla cultural. Estaba convencido que se debían ganar previamente las batallas culturales para abordar con buen pie las contiendas electorales.
Para él, en las democracias avanzadas inmersas en la cultura de la satisfacción, era cada vez más necesario elaborar lo que el consideraba una especie de catálogo de contradicciones o de causas del desorden mundial, del desorden actual que se expresa con las enormes desigualdades existentes en el planeta. Era así, según él, que se consolidaban los proyectos políticos. Intenta una síntesis, quizás algo reiterativa en Panfleto desde el planeta de los simios. Se requiere una constante atención y diálogo con lo que se mueve en la sociedad, con los llamados, a veces de forma rimbombante, movimientos de masas. A él le encontrabas entre sindicalistas, en una asociación de vecinos, con jóvenes ecologistas frente a un posible vertedero, en el Comité por la Paz ante la primera guerra en Irak en 1991, etc… Justamente del enraizamiento de las convicciones políticas y de la difusión de las actuaciones cívicas se deducía un grado de convencimiento que después podría traducirse en decisión electoral. Es un planteamiento premonitorio -Manolo lo defiende en La Aznaridad, su último libro sobre la situación política española- que en parte explica la aparente sorpresa del vuelco electoral del 14 de marzo de 2004. Un contingente del electorado, quizás un millón de votantes, potencialmente indecisos pero desde hacía mucho tiempo “culturalizados” en contra de la guerra, optan después del bárbaro atentado de Madrid y ante las explicaciones oficiales, por acudir a las urnas.
Resulta realmente paradójico que él no pueda vivir y analizar las nuevas realidades políticas que se dan tanto a escala española como catalana. Seguro que continuaría aplicando aquellas categorías y abriría nuevas perspectivas. Por eso estoy convencido que mantiene plena validez su reiterado brindis, “por la caída del régimen”, dirigido a prevenirse ante cualquier intento de instalación acomodaticia del poder.
* * *
El Thailandia Travel
una carta sellada
la muerte de un ser querido
para la muchacha de mi American Breakfast
cada mañana aunque he pedido mi carta
no estaba
o no me la han dado compasivos
con el extranjero que espera la vida o la muerte
ignorado en un rincón de Asia
el cartero nunca llama dos veces
viaja en una Yamaha
y sonríe en la ignorancia
de que la distancia
permite a la memoria cumplir nuestros deseos
Manuel Vázquez Montalbán, El cartero ha traído el Bangkok Post
De: Pero el viajero que huye (1990)






19 Octubre, 2004 at 5:16 pm
Manolo era un tipo increible, un tio cojonudo y una gran persona. Sus libros me han gustado y entretenido y siempre era un placer leerlo. Me uno a ti en tu homenaje, siempre es un buen recuerdo…
19 Octubre, 2004 at 7:40 pm
No viene a cuento, lo sé, pero quiero dejar constancia ante testigos (para luego no poder escabullirme aunque no lo haría igualmente) y por escrito, que lo tercero que haré cuando vaya a Barcelona es ir a verte, Amiga. si te parece bien, claro, a ti y a la familia, por supuesto. Me dejo secuestrar un buen rato
Me apetece mucho abrazar a la gente que me importa, da igual si ya les puse cara o no, si los conozco de años io de meses, del camino o de esta ventana.
pd: lo primero, ver a mis hermanos, claro, y lo segundo mirarme al espejo cerca del mar.
Petons3 (al cubo).
19 Octubre, 2004 at 7:51 pm
Mad, afortunadamente hay gente en el mundo que nos hace la vida más agradable, que nos estimula y que nos arroja un poquito de luz enmedio de las tinieblas. Vázquez Montalbán era eso para ti; lo sigue siendo. Y créeme que lo entiendo

Besillos con sal
19 Octubre, 2004 at 8:06 pm
No he acabado de leer Aznarismo, pero ando en ello, y me apena que no haya podido ver su caída, aunque sé que dónde esté tendrá esa sonrisa irónica, de gallego socarrón, que latía en sus raices y que tanto le caracterizaba.
El título que yo le pondría por encima de cualquier otro, es el de que era un hombre honrado, en toda la amplitud que esa palabra encierra.
Me uno a su homenaje. Un abrazo. Marmi
19 Octubre, 2004 at 8:10 pm
Oeoeoeoeoé oé oé!!!! El amigo invisible también ha pasado por aquí…
No, en serio, pues yo -en general- he disfutado más con sus artículos. Era un tipo genial.
……..
Seergi ¿y si no pedimos rescate? Ay, Dios, no sé, no sé… demasiados melancólicos juntos… pero tenemos que probar
Molts petonassos
19 Octubre, 2004 at 8:14 pm
Sí, pero…
Muchos besotes, nemomemini
…….
Pues ya me lo pasarás (prometo no ponerle mi ex libris), que yo le tengo muchas ganas, Muralla
19 Octubre, 2004 at 8:22 pm
Hola, mad, lo de siempre, cómo pasa el tiempo, soy nefasta para recordar fechas pero cuando se trata de recordar gente que ya no está, entonces, soy peor. Me caía muy bien (no puedo decirlo de otra manera más familiar) este hombre, a pesar de su cara de no querer saber nada de nadie. Me gustaba como escribía. Y recuerdo el primer lunes que dejé de leer su columna. El propio Eduardo Mendoza se disculpaba de ocupar su lugar. Y con razón.
Hay gente que es necesaria como referencia, como luz que orienta en el maremagnum de acontecimientos. Sabe extraer lo esencial para que luego tú te construyas tu corpus particular.
Y Vazquez Montalbán era uno de ellos.
Beixinhos muitos.
19 Octubre, 2004 at 8:40 pm
Este hombre tenía la cabeza muy bien amueblada, si señor. Se le recuerda con cariño.
20 Octubre, 2004 at 12:00 am
Muralla, piénsatelo dos veces antes de prestarle el libro, no te fíes :p
20 Octubre, 2004 at 3:26 am
Querida Mad, Manolo Vázquez Montalbán era algo especial, y sumamente inteligente. Siempre vivirá en su obra. Gracias por recordarlo y por enviarnos este homenaje.
Un beso!!
20 Octubre, 2004 at 12:27 pm
Thirthe cuánta razón tienes respecto a Mendoza. Y mira que disfruté con muchas de sus novelas, pero las crónicas son… ¿un desastre?. Dejé de comprar El País los lunes, simplemente.
Millones de beixiños
……
Con muchísimo cariño, Burdon
……
Vamos a llevarnos bien nemomemini, no le des malas ideas que ya las tiene solita…
¿Y mis besos?
……
Querida Magda, lo que tienes que hacer es venirte a España y montamos un encuentro todos… verás qué homenaje al vino que nos sale…
Muchos besos
20 Octubre, 2004 at 1:56 pm
Aquí. Con sal, luz, alas y gotas de agua
20 Octubre, 2004 at 2:10 pm
Me alegro mucho de leer un artículo homenaje a l persona de Manuel Vázquez Montalbán, que además de escritor era muchíssimas otras cosas buenas. Gracias. Un abrazo
20 Octubre, 2004 at 3:53 pm
Me mimas demasiado, nemomemini, pero a mí eso me encanta, cosas de hija única…
Muchísimos petonassos
20 Octubre, 2004 at 3:55 pm
Era redondo en todos los sentidos Luthien.
Muchos besos y lametones a tus fieras
20 Octubre, 2004 at 5:12 pm
Hola, vi tu comentario en mi blog y pase a ver de que iba la cosa. tu blog me parece interesantisimo, tan asi es que lo he puesto en mi lista de enlaces.
Un abrazo.
20 Octubre, 2004 at 11:38 pm
¡Ostras, mad, qué casualidad!
El fin de semana pasado estuve de viaje, me metí en una librería-kiosko-papelería buscando algún libro para entretener unas horas, y elegí un poco al tun-tun “Los pájaros de Bangkok”.
Y hoy entro en tu bitácora y me encuentro con este homenaje tuyo y me recuerdas que hace un año que no está. Lo que me pasa contigo no me pasa con nadie
(Por cierto, ya tengo encargado el libro de Vandana Shiva, no creas que ha caído en saco roto, ya te contaré).
Besos a ti y a tus peludos,
/Ana
21 Octubre, 2004 at 1:51 am
Borgeano, muchas gracias, a mí tu sitio también me gustó mucho…
Besos
………
Querida Ana*, las casualidades no existen, ¿sabías?… justamente he descubierto que ha vuelto a publicar, cuando tenga información, te la paso rápidamente…
Millones de besos y lametones
24 Octubre, 2004 at 2:02 pm
recordaré siempre esa noche, estaba trabajando , dieron la noticia y la tristeza era por un ser cercano; todos lo extrañamos los lunes a pesar de lo que me gusta su sustituto.