Homenatge a Lluís Companys
Viernes, 15 Octubre, 2004
No oblidarem les coses que hem après
en aquests anys de fosca tramuntana
les ribes uniran homes de pes
i obrirà solcs l’esquerra catalana
Joan Brossa
Fragment de l’”Oda al president Companys”
Solstici d’hivern de 1971
* * *
Lluís Companys Jover (1882-1940) fue el único presidente europeo elegido democráticamente fusilado por el fascismo. Con su ejecución, de la que hoy se cumple el 64 aniversario, el franquismo simbolizaba el aniquilamiento de la identidad nacional de Catalunya, la supresión de las instituciones propias de autogobierno y el intento de genocidio cultural del país. A Companys se le segó la vida por ser president de la Generalitat.
En estos últimos años, la figura del president mártir ha conseguido el reconocimiento institucional de todas las fuerzas políticas catalanas, incluido el Partit Popular de Catalunya, como símbolo de la personalidad nacional y de rechazo a la sublevación militar de 1936, que dio paso a una cruenta guerra civil y a una larga dictadura. Este denominador común, mérito de la sociedad civil catalana, expresa una envidiable salud democrática de nuestra cultura política que nos distingue, una vez más y por desgracia, de las ambigüedades y confusionismos reiterados en la cultura política española.
La vindicación colectiva del president mártir no supone mitificar una personalidad política sujeta, como todas, a la necesaria crítica histórica y, mucho menos, abonar estereotipos alejados de la realidad.
Companys, por ejemplo, nunca fue un separatista, como han querido presentárnoslo franquistas y algunos independentistas, sino que encarnó los valores de una Catalunya democrática, republicana, federalista y socialmente justa. Lo más certero que se puede decir de Companys es que nació rico y murió pobre.
El republicanismo
Lluís Companys nunca perdió su característico acento catalán occidental, a pesar de que su vida, prácticamente, transcurrió en la ciudad de Barcelona. Nació en El Tarròs, una aldea del municipio de Tornabous (Urgell), en el seno de una familia campesina acomodada. Su situación de cabaler, segundo de ocho hermanos, lo llevó a estudiar bachillerato al Liceu Políglota de Barcelona, donde trabó amistad con Francesc Layret, con quien coincidiría, en la Facultad de Derecho, en la Associació Escolar Republicana.
En 1901 participó en su primer mítin político, de carácter anticlerical, al lado de Alejandro Lerroux, que profetizó que aquel estudiante conocido como el pajarito volaría muy alto. En 1910 fue elegido presidente de las juventudes de la Unión Federal Nacionalista Republicana.
El periodismo
Su pasión política la vehiculó más a través del periodismo que de la abogacía, destacando como redactor jefe de La Publicitat y La Lucha, dirigidas por Marcel.lí Domingo. Tras un breve paso por el Partido Reformista, Companys intentó conjugar los ideales republicanos con el catalanismo, de aquí su incorporación, de la mano de Layret, al Bloc Republicà Autonomista (1915) y al Partit Republicà Català (1917). Aunque su primer cargo público, como concejal del Ayuntamiento de Barcelona, lo conseguiría gracias a los votos del Partido Radical de Lerroux.
El obrerismo
El republicano catalanista Francesc Layret y el dirigente anarcosindicalista Salvador Seguí, el Noi del Sucre, fueron sus dos amigos del alma y quienes más influyeron en su formación política. Ambos pagaron con la vida el intento de aproximar republicanismo y obrerismo. Companys compartió con Seguí las turbulencias de la huelga de la Canadiense y la prisión en la Mola de Maó. Sus simpatías por la CNT y su obsesión por incorporar a los trabajadores a la lucha política motivaron su apoyo a la propuesta de Layret de adhesión del PCR a la Internacional Comunista. Pero fracasó en su intento de dirigir a los trabajadores con unos sindicatos afines. La CNT se inhibió del movimiento insurreccional del 6 de octubre de 1934 y cuando se lanzó a la calle el 19 de julio de 1936, Companys fue a remolque.
La Unió de Rabassaires
Companys heredó de Layret el acta de diputado a Cortes por el distrito de Sabadell, que conseguiría en 1920 y renovaría en 1923, con una notable presencia campesina. Frustrado en su intento de controlar el sindicalismo de clase urbano-industrial, Companys intentó articular el sindicalismo agrario fundando y dirigiendo la Unió de Rabassaires (1922), así como su publicación, La Terra, a partir de las sociedades de resistencia fuertemente penetradas por los republicanos radicales.
La República
Companys, como concejal electo por el distrito de Gràcia, fue el primero en proclamar la República desde el balcón del Ayuntamiento de Barcelona, el 14 de abril de 1931. Un gesto que no fue del agrado de Francesc Macià, que lo apartó de la alcaldía, en beneficio de Jaume Ayguader, de Estat Català.
La atomización del nuevo partido, ERC, emparedó a Companys entre el sector de Estat Català y el grupo de L’Opinió. Alejado de las pugnas fratricidas, consolidó su liderazgo en el partido con la creación de la empresa periodística más importante de su vida: La Humanitat. De aquí su elección como presidente del nuevo Parlamento catalán, que le permitió, tras un efímero paso como ministro de Marina por el Gobierno Azaña, acceder a la presidencia de la Generalitat tras la muerte de Macià, en las Navidades de 1933.
Presidente de la Generalitat
A Companys le tocó presidir la Generalitat en los años más dramáticos . El ascenso del fascismo en Europa, la entrada de la derechista CEDA en el Gobierno de la República presidido por Lerroux y la respuesta insurreccional de las izquierdas españolas fue el detonante de la rebelión institucional de la Generalitat presidida por Companys, el 6 de octubre de 1934.
Companys siempre se moverá más en el eje del conflicto izquierda/derecha, que en el de la articulación España/Catalunya. Por el mismo motivo, muchos catalanistas no le perdonarán nunca su decisión de institucionalizar y presidir la revolución social puesta en marcha por la sublevación militar de julio de 1936.
Andreu Mayayo
Publicado hoy en El Periódico de Catalunya






15 Octubre, 2004 at 7:18 pm
Acabamos de ver en la TV3 un reportaje sobre él. Conectaron con el castillo de Montjuich y estuvieron hablando de sus últimos momentos, que parece que fueron muy dignos. No dejó que le taparan los ojos, y se dejó caer con un ¡por Catalunya!
UN abrazo.Marmi.
15 Octubre, 2004 at 9:47 pm
Yo no había escuchado hablar de él. Es increíble que en las escuelas a las que asistí se preocupen más por enseñar falsedades que ponernos ejemplos de vida.
Un abrazo, Mad.
16 Octubre, 2004 at 3:52 am
y al fin parece que ha habido algún lío sobre la participación o no de cada partido en el homenaje. Bueno, así le hacen varios!
16 Octubre, 2004 at 10:48 am
Desde aquí mi homenaje particular y mi admiración a un hombre valioso que luchó por las libertades, la justicia y la igualdad, aunque por parte de algunos se quiera silenciar su existencia, su vida y su muerte, él forma parte y muy importante de nuestra historia,de la de todo este pais y de la del mundo, le pese a quien le pese….(y parece que les pesa a muchos)
Besitos
16 Octubre, 2004 at 2:26 pm
gracias por traerlo; lo conocía por mi abuelo.
16 Octubre, 2004 at 4:32 pm
Muralla, imagino que es lo único que puedes oponer en momentos así: la dignidad.
……..
Lemon, “consuélate” pensando que en este país hay millones de personas que tampoco saben, pero -el problema- es que no quieren saber. La memoria histórica puede resultar muy incómoda, de hecho lo ha sido desde la época de la transición. En los libros de Historia de las escuelas, a los sublevados se les llamaba nacionales y para muchos es lo que siguen siendo, lamentablemente, como si no se recordase y reconociese que existía una República legítima y democrática. Por ello este reconocimiento tiene tanto valor, porque pone las cosas en su sitio.
Como dice hoy El País en su editorial:
Además de su nula legalidad, el fusilamiento se dobló en ofensa a la ciudadanía catalana que lo eligió, y por extensión, a la española. La Generalitat actual es la única institución republicana restablecida durante la transición, en la figura de Josep Tarradellas, que fuera consejero de Companys. Por eso, rehabilitar a quien la presidió supone restituir la plena dignidad institucional al único hilo conductor que une a la actual democracia española con su precedente más reciente. La anulación a todos los efectos políticos y jurídicos de este proceso y de todos los instruidos por los tribunales irregulares de la dictadura o algún gesto de valor moral e histórico equivalente constituía una asignatura pendiente de la transición. Aprobar sin alharacas esa asignatura es simplemente culminar la reconciliación ya cristalizada, sin contradecirla ni cuestionarla
Muchos besos
16 Octubre, 2004 at 4:36 pm
Bueno, ya sabes manuel cómo funcionan estas cosas, desgraciadamente.
…….
Efectivamente NADA, les pesa a demasiados. Es muy triste, pero es así.
Muchos besos
…….
Siloam, no me las des a mí…
16 Octubre, 2004 at 6:34 pm
Gracias por recordarlo aquí, Mad. Ocupamos la memoria con tantas cosas inútiles porque damos éstas por conocidas que, cuando te pregunta tu hijo por este señor, de pronto te das cuenta de que es un sentimiento que guardas como una nebulosa, y apenas sabes darle unos datos.
Hay que ir apuntalando la historia.
Beixos, bonita.
16 Octubre, 2004 at 7:18 pm
Querida Thirthe,
Además de apuntalarla, creo que -en casos como este- hay que reescribirla de una vez por todas.
Muitos beixos
16 Octubre, 2004 at 9:42 pm
Gracias por recordarlo.
Su dimension historica ha sido borrada o desdibujada por los delincuentes de siempre.
17 Octubre, 2004 at 1:42 am
Te leí este post el mismo día que lo publicaste. Despúes supe del bochornoso espectáculo entorno a su “homenaje”. Como siempre: “Companys es mío”, “No, es mío”, “No, no, no es vuestro, es nuestro”.
Mis estudios son de historia, pero tengo una ambivalencia respecto a ella. A menudo no se la utiliza para conocer una verdad, sino para falsearla o inventarla. Contra esto siempre me mantengo en guardia. Companys fue hombre de su tiempo. Entendió la historia y la vida según los parámetros de esa vida y ese tiempo. Por eso destaco el último párrafo de lo que has publicado. Es una figura a la que le tengo cariño. Recuerdo la imagen suya, cuando estaba ya en prisión…
Por eso me gustaría que a personas como él se las dejase descansar, si no es es capaz de tratarlos con dignidad y respeto. No merecen espectáculos ridículos.
Besos con sal, Mad.
17 Octubre, 2004 at 11:59 am
submarino, era mi obligación recordarlo, qué menos
………
nemomemini,
NO estoy de acuerdo. Aún a riesgo que se den determinados espectáculos, Companys era un personaje público, era el President de la Generalitat, y lo asesinaron sólo por eso.
Es necesario que se sepa, que se rehabilite, que se reescriba esa página porque Companys es mío, nuestro, pero también -no lo olvides- tuyo y vuestro, con independencia de cualquier filia. Y si aquellos cabrones sólo lograron matar al hombre, éstos no lograrán matar al mito.
Ahora sí, ahora puede descansar en paz porque ya es verdaderamente de todos.
Muchos besos
17 Octubre, 2004 at 3:02 pm
Perdóname, querida Mad, pero SI estamos de acuerdo, sólo me abochornan determinados espectáculos. Companys también es mío
Muchos besos.
17 Octubre, 2004 at 5:21 pm
No hay nada que perdonar, nemomemini, faltaría más. A mí también me abochornan, pero esta liturgia era necesaria, sólo eso.
Muchos besos