De ratones y hombres
Domingo, 12 Septiembre, 2004Estábamos buscando personal para el Departamento Comercial cuando llegaron mis vacaciones, pero aún no habíamos puesto ningún anuncio, tan solo habíamos corrido la voz entre algunos colaboradores, cuando apareció él. Al principio nadie se dio cuenta, pero debía llevar ya por allí unos días. Dejaba pequeñas pistas de su paso, restos de sus paseos por nuestras mesas a las que se asomaba en busca de aquel contrato que jamás firmará con nosotros.
Soy la única mujer del despacho, mis compañeros -a mi vuelta- habían decidido ocultarme al candidato, para evitarme temores con esa actitud paternalista que adoptan los hombres algunas veces. Pero quiso el destino que mis ojos descubrieran su presencia, ellos no pudieron evitarlo. La prueba estaba sobre mi mesa: un cigarillo desmenuzado, con poco tabaco ya y -a su lado- unas pequeñas motas redondas de color negro, como trozos de mina de un lápiz grueso. Mi nuevo compañero se comía mis vicios y me dejaba a cambio los restos de sus digestiones.
Así descubrí que tenemos un ratón en la oficina.
Es un ratón pequeño, casi como tanto una musaraña, que deambula a sus anchas por las noches y que desconoce nuestros horarios. Un ratón al que encuentran en mitad de cualquier despacho, sentado sobre la impresora o revolviendo en cualquier carpeta cuando levantan la persiana por las mañanas. Un ratón al que le gustan los lápices y los post-it tanto como el tabaco o las galletas. Un ratón que ignora que soy la única que lo defiende ante los hombres y que ellos tienen un plan para cazarlo y darle muerte. Un ratón que mañana podría encontrarme muerto en la trampa que le han tendido contra mi voluntad.
Todos somos, a ratos, ratones, les digo yo. Yo les hablo de Steinbeck y de George y de Lennie y me miran como si creyeran que estoy algo loca…
A mi nuevo compañero le he dejado una nota a lápiz en un post-it diciéndole:
Huye, vete y no vuelvas
Corres peligro aquí y yo no puedo salvarteM.
Espero que le gusten también las galletas que le he dejado junto a la nota.






12 Septiembre, 2004 at 2:25 pm
es usted una mujer extraña: en vez de subirse a la mesa y dar gritos… en fin, no sigo, por si me miras mal!
Casi viene a cuento: una de mis escenas favoritas de Woody Allen es aquella, no sé si de Annie Hall o Sueños de seductor, en la que se mete woody en un trastero con una escoba dispuesto, ¡como buen macho!, a acabar con un animalillo. El resto es parte de la triste historia de los hombres como género.
12 Septiembre, 2004 at 3:28 pm
Me parece toda una declaración de intenciones.
Beso
12 Septiembre, 2004 at 6:06 pm
Esperemos que el ratón no engorde con esas (seguro)magníficas galletas. Necesitará su agilidad para la huida…
Me recuerda a un cuento titulado “Carlota, la carcoma”, que tal vez un día te cuente…
Besos arcoiris
12 Septiembre, 2004 at 6:24 pm
manuel, yo tampoco recuerdo en cual de las dos… ahora tendré que volver a verlas por tu culpa… je, je, je…
yo a ti, siempre te miraré mal…
muchos besazos, guapo
……………..
lulamy, pues la verdad es que sí, sí lo es… y además es todo cierto, lamentablemente…
besos a ti que me tienes encantada desde sé que soy una sospechosa habitual…
muchos besos
12 Septiembre, 2004 at 6:27 pm
Dama del Arco de Iris,
Eso no se hace… no se me puede poner la miel en los labios…
Me lo debes, que lo sepas… y te lo iré recordando…
Besos con sal
12 Septiembre, 2004 at 6:37 pm
(En otro post-it contiguo)
“No te preocupes M., no podrán conmigo. Los humanos a veces se creen demasiado listos pero no recuerdan que las grandes esencias se guardan en frascos pequeños…, y mi pequeño cerebro me salva de estos infortunios. Gracias por las galletas. Volveré a recolectar tus besos con sal”
Tu Ratón
12 Septiembre, 2004 at 7:00 pm
Y le vais a dar el puesto de comercial o no?
12 Septiembre, 2004 at 7:07 pm
Bo Peep,
Al Director Comercial (el Gran Cazador) no le gustaron los bigotes del candidato, así que me temo que no…
Nos hemos cruzado, yo estaba pensando en el final de los romances…
Un besote
12 Septiembre, 2004 at 7:17 pm
(En otro post-it, el lunes antes de cerrar)
Querido Ratón mío:
Llevo toda la mañana buscando la trampa, pero no la he podido localizar, así que ten cuidado, ellos no cejan en su empeño de matarte.
Te dejo abierto el primer cajón de la izquierda para que puedas descansar tranquilo. Encontrarás las galletas que tanto te gustan, un cigarro (no creo que te convenga tanta nicotina, eres muy pequeño), tu lápiz preferido y un montoncito de post-it y una caja de clips llena de besos con mucha sal.
Me alegra tanto que estés bien,
M.
PD. Nómada, una amiga, te envía besos también
12 Septiembre, 2004 at 8:44 pm
Viví una situación similar en el trabajo, fué listo y huyó, así que tod@s los que se habían subido a una silla
la tomaron conmigo por decir :tan blanco, tan pequeño.
saludito
p.s :con suerte se escapó de un laboratorio (una cría lista ) y sabe ver trampas.
12 Septiembre, 2004 at 9:07 pm
Anda niña, menos mal que no saliste a tu santa madre, que según me contó un tataranieto, una vez casi se cae dentro del “inodoro” al subirse a él cuando notó su presencia.
Entre la clase ratonil, todavía nos cachondeamos hoy de ella y lamentamos que tal hecho no sucediera.
Tu ratona (porque soy fémina !)
12 Septiembre, 2004 at 9:18 pm
Ni a mi santo padre. De ser así, sería YO la cabecilla en tu cacería, así que alégrate, ¿ratona mía?
12 Septiembre, 2004 at 9:20 pm
Siloam, espero que tengas razón y sea listo, ya que de lo contrario, más tarde o más temprano…
Biquiños
12 Septiembre, 2004 at 10:30 pm
Viví una experiencia similar de pequeño. En la oficina donde trabajaba mi padre tenían un inquilino así que era debidamente alimentado por todos los que allí trabajaban. Hubo quien adquirió la habilidad de que el animalillo, a determinada hora, acudiera a un lugar concreto a recoger su bocado prácticamente de la mano de su benefactor. Un buen día, quiero pensar, desapareció de allí y buscó nuevos rumbos.
Por otro lado, ví en el cine la película que citas y es de esas películas estupendas que suelo ver sólo una vez porque una segunda no puedo.
Besos con sal
12 Septiembre, 2004 at 10:44 pm
Yo lo siento, pero en esta me uno a los hombres…jaja…es peligroso consentir a los ratones y para colmo, nunca agradecen los esfuerzos.
12 Septiembre, 2004 at 10:46 pm
Para que no te rompas la cabeza, el de arriba fue mi comentario, ignoro el por qué, anónimo.
12 Septiembre, 2004 at 10:47 pm
Quiero decir el de abajo…
12 Septiembre, 2004 at 11:25 pm
Alicia, traidora… nunca me lo hubiese imaginado de ti… ¿qué te han hecho, pobriños ellos? ja, ja
12 Septiembre, 2004 at 11:34 pm
nemomemini, menuda historia, ojalá yo pudiese llegar a contar un final feliz como ese, sería fantástico…
La película a mi me encantó. Reconozco que tengo debilidad por Malkovich (que por cierto, está dirigiendo una obra de teatro aquí, en Barcelona) y me sorprendió muy gratamente el pulcro trabajo de Sinise al frente de la dirección. Y la he visto siempre que he tenido oportunidad. Pero es verdad, es dura, muy dura…
Gracias por tus besos malagueños resalos
Otrostantos para tí
12 Septiembre, 2004 at 11:51 pm
Desde luego, esos hombres malos de tu oficina, intentando cazar y dar muerte al indefenso ratoncito. Todos estamos con el ratón. Lo proximo es ponerle nombre y que alguien abra un blog sobre nuestra mascota más querida
Mantednos informados :-)))
13 Septiembre, 2004 at 12:00 am
Jean, pues ya que has echado la lengua a pacer… me temo que tendrás que ocuparte tú… je, je, je… ¡por listillo!
Yo os mantendré informados, tú ve pensando en el nombre…
Hala, buenas noches, malvado y sardónico dictador
13 Septiembre, 2004 at 12:20 am
Pués claro que ratona!
¿Por qué lo dudas?
No seras de las niñas ridículas que esperan encontrarse a una ratona vestida de princesa ¿verdad?
Acaso no te has fijado todavía en que sólo una ratona podría ser tan perseguida por un grupo de cromañones como los tuyos?
TU RATONA.
13 Septiembre, 2004 at 7:57 am
Ratona mía,
No te equivoques, mis cromañones, en cuestión de roedores no distinguen sexos…
Yo, reconozco, que hubiese preferido que fueses un ratón, así no podrían decir que te defendía por una cuestión de corporativismo feminista…Algo ridícula siempre he sido, pero las princesas las dejé en el momento que me hice republicana, hace ya bastante tiempo.
Muchos besos,
M.
PD. Si necesitas tampax o compresas están en el segundo cajón
13 Septiembre, 2004 at 10:30 am
Sé que si no te cuento mi cuento me machacarás despiadadamente días, meses, años, así que … por pura supervivencia y porque nunca (casi) he podido decir No a algo que me pidiera la “Princesa Aquí Estoy Yo II” (cómo mientes cuando dices que dejaste las princesas…), puedes encontrar tu cuento hoy en mi página.
Por cierto, por el camino esta mañana, sentado encima del TramBaix he visto un ratón con un inmenso paquete de galletas, leyendo animadamente unos post-it. Le he guiñado el ojo desde el coche y casi se viene conmigo, el muy gamberro.
Besos arcoiris
13 Septiembre, 2004 at 10:31 am
Me again, soy la de hace un momento pero esta vez no anónima. No sé por qué pasa esto…
Besos de nuevo
13 Septiembre, 2004 at 10:56 am
Dama del Arco de Iris, pues eso pasa porqué tengo mi reputación, que me está costando mucho mantener desde que Ud. ha aparecido por estos lares… Yo presumiendo de niña liberada de sueños de princesas y de templada y paciente, y Ud. erre que erre aireando mis debilidades a los cuatro vientos… je, je, je, je, je, je…
Voy corriendo a tu sitio, menos mal, ya tardabas…
13 Septiembre, 2004 at 11:02 am
Y, por cierto, este rodeor es mío… Para una vez que alguien me deja notas de amor… va venir Ud. con sus cuentos y ma lo va a distraer…
13 Septiembre, 2004 at 11:41 am
¿Debilidades? No deberías tratar de confundir a tus “lectores habituales” (entre los que me cuento).
¿Qué puede tener de débil una Princesa a la que llaman “Princesa Aquí estoy Yo (II)”. Tiemblo sólo de pensar cómo debe ser la (I).
Besos arcoiris
13 Septiembre, 2004 at 12:38 pm
Dama del Arco deIris, tiembla, tiembla… que si te miras al espejo, te mueres del susto… y si te muerdes la lengua, te envenenas…
Voy a empezar a contar verdades yo también…
juas, juas, juas…
13 Septiembre, 2004 at 3:04 pm
yo me muero si me encuentro un ratón, no se me ocurre empezar a hablarle. Me gustaría no tenerles asco, pero es que no puedo evitarlo.
Besitos y recuerdos a ratones y personas
14 Septiembre, 2004 at 2:41 am
Annie Hall, por supuesto.
Saludos, MAD. Primera vez por aquí y amenazo con volver.
14 Septiembre, 2004 at 9:08 am
Lemon,
¡Qué amenaza más terrible!
¡Qué Dios nos coja confesados!
Ja, ja, ja, ja…….
La aclaración sobre Woody, no sé si te la agradezco del todo… ¿ahora qué? ¿me evito redisfrutar Sueños de un seductor?
Ainsss, no sé si será bueno que vengas por aquí….
Juas, juas, juas…
14 Septiembre, 2004 at 5:24 pm
convivir con animales caseros tiene estos inconvenientes, que no importa de qué tipo sean, te vas acostumbrando a ellos y hasta les dejas notas en la puerta de la nevera.
14 Septiembre, 2004 at 8:40 pm
thirthe, eso ha quedado algo ambiguo… mira que hay muchos tipos de animales en según qué sitios…
¡no me hagas hablar, no me hagas hablar…!