La pequeña muerte
Sábado, 21 Agosto, 2004[ imagen tomada de: Stock Photo Agency-STUDIO NOA ]
Todo sabe a desconexión, todo huele a desconexión, todo suena a desconexión…
Mañana, a estas horas, estaré en la carretera, muy lejos ya. Lo suficiente como para no poder darme la vuelta, para no poder decirle: “siento pereza, qué paliza, regresemos…”
El misterio y el descubrimiento de otras luces, otros cielos, otros mundos son para mí las pequeñas pérdidas de conciencia que suponen cualquier viaje, a cualquier parte… Pero yo no voy a cualquier parte esta vez. Me voy con ellos, con mi microcosmos particular, a ver el océano. Me voy a sentarme frente a una ventana que me muestre la ría, las gaviotas, los barcos, las nubes y el infinito, mientras las primeras manos que me acariciaron me preparan el desayuno… Me voy a oler, oír, ver, degustar y abrazar la mitad de mi esencia. Me voy, yo también, a la tierra mágica de mi madre. Me voy a por bolboretas y brezo y begonias y dalias, me voy a por sal y morriña…
La pequeña muerte de cualquier viaje me espera: lo que dejas y lo que traes, lo que llevas y lo que tomas…
Pasado mañana, a estas horas, estaré frente a otra ventana… Y el otro, y el otro, y el otro… Y así hasta que sienta que la pequeña muerte de este viaje se ha apoderado de mi lo suficiente como para tener la certeza de que me da pereza regresar…







21 Agosto, 2004 at 1:03 pm
Hola Mad¡:
Me gusta…pero ese tiempo que tu dices le necesitamos, es vital para nosotros….oye, mandame la foto d ela virgen de los ojos grandes cuando puedas, será un placer…
Y una vez mas, agradecer tu visita a mi blog…
Besos¡¡
21 Agosto, 2004 at 2:24 pm
Rafael,
¿Cómo estás? ¡Qué ilusión tu visita!
Claro que lo necesitamos… demasiado, incluso…
Intentaré enviártela antes de irme, descuida.
Besos con sal
21 Agosto, 2004 at 5:03 pm
(por dios!!, ¡qué vergüenza y qué inmerecido! y gracias, por supuesto, pero te aseguro que no.)
En otros momentos, sentiría cierta envidia por todos esos viajes que emprendéis, unos y otras. Este año, no. Tengo dos meses de vacaciones, por dedicarme a la enseñanza, y habitualmente uno de ellos lo pasaba lejos de casa. el año pasado, once mil kilómetros de carreteras buenas, regulares, malas y horribles europeas en julio. Debí quedar cansado, así que este año sólo me he movido entre el pueblo y salamanca. Y están cerca.
Pásatelo bien, muy bien.
21 Agosto, 2004 at 7:02 pm
Manuel,
Las reclamaciones al “maestro” armero…
Muchos besazos y nos leemos a mi regreso
21 Agosto, 2004 at 7:51 pm
Te envidio.
Te estoy descubriendo, feliz.
Un tímido abrazo y una sonrisa sincera
21 Agosto, 2004 at 8:37 pm
Que rica desconexión.
Pasala rico y q las huellas del mar, queden tatuadas en tu corazón.
J.Co
21 Agosto, 2004 at 9:16 pm
Un chico normal,
Con lo que escribes y describes creo que no puedes tenerme ninguna envidia…
En cualquier caso, gracias por el abrazo y la sonrisa. Besos con sal para ti
……………………….
Jorge,
Gracias por el correo con la imagen ampliada y felicidades otra vez…
¡Hasta pronto!
Tus besos de siempre
21 Agosto, 2004 at 10:44 pm
Para mí eso son inyecciones de vida, más que pequeñas muertes
Buen viaje, Mad. Disfruta de ese precioso paisaje.
21 Agosto, 2004 at 11:44 pm
Ike, eres un solete… ¿qué es la vida sin la muerte? Besikes salaos
23 Agosto, 2004 at 6:03 pm
Parece que no, pero estoy, y mucho. Sólo que con el tiempo he aprendido a contar hasta diez y callarme un poco.
Besos con mucha sal, y mucha morriña.
Por renacer vale la pena lo demás.
23 Agosto, 2004 at 8:58 pm
Me gusta mucho lo que has escrito, sobre todo porque has sido capaz de describir mi sentimiento y, por lo visto, lo compartimos… me encanta la “pequeña muerte” de viajar, el dejar atrás la rutina para embaucarte en la magia de los días únicos, de los paisajes eternos pero nuevos… yo llevo casi toda mi vida mirando el mismo mar y cada vez me parece distinto, a la altura de mis sentimientos.
Cuídate y escucha el susurro de la vida en el mar.
24 Agosto, 2004 at 2:45 am
qué hermosa manera de compartir que tenés
miles de besos viajeros pa’ que te acompañen y otros tantos que dejo aquí para que te reciban a la vuelta
:-*
24 Agosto, 2004 at 9:21 am
Qué manera más estupenda de describir una partida, aunque vaya a ser breve. Tráenos, por favor, morriña y volvoretas.
24 Agosto, 2004 at 12:25 pm
He llegado un poco tarde para desearte feliz viaje y que te diviertas, así que cuando me leas ya habrás regresado y nos contarás en otro post la pereza que te dió regresar y lo bien que te lo pasaste. Besos con sal
25 Agosto, 2004 at 3:11 pm
Sólo quisiera dejar constancia, para cuando usted vuelva, de que se le echa de menos.
He dicho.
pd: ¿conoce usted el microespacio sonoro en algún disco del que no recuerdo el nombre, de “Héroes del Silencio”, que se llamaba “Sal”? No se puede llamar canción, más bien era un beso… de los tuyos.
29 Agosto, 2004 at 7:09 pm
Una pequeña muerte…también para los que se quedan sin ti.
Yo creo que desconectar sirve, entre otras cosas, para apreciar lo que en ese momento no tenemos. Es sabroso echarte de menos, pero vuelve pronto: de verdad que me encanta leerte.
3 Septiembre, 2004 at 12:50 am
Muchas gracias a todos por este recibimiento tan dulce. Gracias a Ylek, Sergi, Nómada, Ana, Luis, Jean… gracias.
Llego cargadita de pereza y morriña, de begonias, de calamares y de vino, de quesos y de sal…
Muchos besos con lo que prefiráis
3 Septiembre, 2004 at 11:59 am
Ummm… ya huele a sal…
Claro!
Ya estás aquí…
Bienvenida.
Besos,
Sr.D.
(perdona la parquedad; prometo ser más extenso más adelante… ¡estoy en el trabajo!).