“Cagarotti” y el GORRIÓN
Martes, 3 Agosto, 2004
Estaba en el suelo, lo recogió -como otras veces, como otros- sin esperanza pero con fé. Lo llevó a su casa, lo introdujo en la jaula. “Pavarotti” era el único inquilino de aquella jaula hasta entonces, miró al recién llegado más asustado que nunca. Todos sabíamos que la valentía de “Pavarotti” era inversamente proporcional a la alegría de su canto.
Así la jaula se dividió virtualmente en dos. En la parte superior “Pavarotti”, en la inferior el recién llegado.
Y el canario mostró su miedo y el gorrión lo recibió -desde abajo-, sin entender que el miedo sólo aparece con el paso del tiempo, por su paso, precisamente, pudriéndolo todo.
Ha decidido separarlos. Ahora lo lleva siempre a todas partes y él -inocente y confiado- crece feliz.
Con sus ojos de gata, con su gorrión al hombro. Es un nuevo tiempo, sin esperanza pero con fe…





