Archivos del mes de Agosto, 2004

La pequeña muerte

Sábado, 21 Agosto, 2004

NOA-NB-17

[ imagen tomada de: Stock Photo Agency-STUDIO NOA ]

Todo sabe a desconexión, todo huele a desconexión, todo suena a desconexión…

Mañana, a estas horas, estaré en la carretera, muy lejos ya. Lo suficiente como para no poder darme la vuelta, para no poder decirle: “siento pereza, qué paliza, regresemos…”

El misterio y el descubrimiento de otras luces, otros cielos, otros mundos son para mí las pequeñas pérdidas de conciencia que suponen cualquier viaje, a cualquier parte… Pero yo no voy a cualquier parte esta vez. Me voy con ellos, con mi microcosmos particular, a ver el océano. Me voy a sentarme frente a una ventana que me muestre la ría, las gaviotas, los barcos, las nubes y el infinito, mientras las primeras manos que me acariciaron me preparan el desayuno… Me voy a oler, oír, ver, degustar y abrazar la mitad de mi esencia. Me voy, yo también, a la tierra mágica de mi madre. Me voy a por bolboretas y brezo y begonias y dalias, me voy a por sal y morriña…

La pequeña muerte de cualquier viaje me espera: lo que dejas y lo que traes, lo que llevas y lo que tomas…

Pasado mañana, a estas horas, estaré frente a otra ventana… Y el otro, y el otro, y el otro… Y así hasta que sienta que la pequeña muerte de este viaje se ha apoderado de mi lo suficiente como para tener la certeza de que me da pereza regresar…

Agúzate, hazte valer

Miércoles, 18 Agosto, 2004

brete_hazte_valer

No es un mandamiento ser la diva del momento
[…]
mira la esencia no las apariencias

canta Andrea Echeverri de Aterciopelados

Mecánico de patinetes

Martes, 17 Agosto, 2004

Salida de combatientes republicanos voluntarios hacia el frente de Aragón, Barcelona  Julio de 1936.

A tu, pare, per la teva raonada bogeria
I al meu avi Pepitu, el teu pare i el de tot això
(A ti, padre, por tu razonada locura
y a mi abuelo Pepitu, tu padre y el de todo esto)

Me engendraron una meiga de Milleirós y un loco de Sants la noche de La Mercè de 1970. Crecí escuchando cuentos de otras tierras con la banda sonora de un tiempo y un país que ya no son los mismos afortunadamente. Eran cuentos de lugares lejanos y mágicos, en dónde las mariposas son “bolboretas”, los caminos están llenos de brezo y de bandidos , el mar de catedrales y el océano te lleva a puertos lejanos donde perderte para sobrevivir. Y eran cuentos de metro, de bombas, de hambre, de tiritas, de clavos y pizarras, y de patines y cojinetes. Cuentos en los que mi padre era el mecánico de los patinetes de los demás y el hijo huérfano de aquel republicano del que poco se sabía…

Apenas cuatro documentos suyos se salvaron de la quema de mi abuela. El miedo y el hambre terminaron con la historia de mi abuelo. Y nunca hemos podido saber quién fue. Me quedan sus mismos ojos de mar brava y su carné de socio nº 211 de la Sociedad Pajaril Aurora

Con el tiempo descubrí que la memoria, la memoria histórica, es importante y necesaria. Mi abuelo me dejó las dudas y mi padre me enseñó el amor por la curiosidad. Intenté averiguar cosas sobre él, pero no pude… Así que uno de estos días me lo voy a inventar todo…

Mañana mi padre cumple 60 años… Está de vacaciones en la tierra mágica de mi madre, lo han adoptado, allí es “O Catalán”. Y mañana se pondrá las botas con los calamares que -de tanto darles la murga- terminen suicidándose en su anzuelo esta noche. Y soplará las velas en el brazo de gitano más grande y más dulce que existe…

T’estimo infinitament, pare!

Feliç 60 aniversari

Verano Indio

Lunes, 16 Agosto, 2004

verano_indio

Entre el calor que no remite, las vacaciones que no llegan, cómo tengo a los vecinos y cómo está el mundo

Llevo toda la mañana pensando en esa maravilla de cómic. Voy a ver si consigo otro ejemplar de Verano Indio (que el que tenía se lo llevó Nikopol cuando me dejó) y -aunque sea más de lo mismo: imperialismo, machismo, dolor y muerte- me apetece releerlo de nuevo…

Debo ser masoquista

Volver a volar

Sábado, 14 Agosto, 2004

El_lado_oscuro_del_corazon

Hoy quisiera hacer como Mia Farrow en la Rosa Púrpura del Cairo, pero metiéndome en el Lado Oscuro del Corazón.

Entraría por aquella enorme y cálida vagina y me acurrucaría junto a Oliverio.
Escucharía -de nuevo- aquella voz

Pero no sé si recordaré cómo volar, hace mucho que no lo intento

Hoy sueño con este susurro de Oliverio:

”Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias. Pero eso sí, y en esto soy irreductible, no les perdono bajo ningún pretexto que no sepan volar, si no saben volar pierden el tiempo conmigo […] ¡Que delicia la de tener una mujer tan ligera… aunque nos haga ver, de vez en cuando las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes… la de pasarse las noches de un solo vuelo! Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en conseguirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.”

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